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EL SOL LATINOAMERICANO |
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Adicciones en el presente siglo
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El desarrollo de las nuevas tecnologías está afectando la vida del ser humano, especialmente el uso de internet y el teléfono celular, hoy en día se han convertido en imprescindibles. ¿Será que esta nueva forma de dependencia se transforme en adictiva? ¿Se puede considerar nuevas adicciones a internet y al celular?
Internet es un instrumento necesario de trabajo y aprendizaje pero además, una forma de comunicación, de diversión, de obtención de información, esto da a entender un cambio a todos los niveles individuales y sociales y supone una nueva forma de situarse las personas ante la realidad.
En la actualidad hay más de cien millones de usuarios de internet en el mundo y cada día aumenta esta cantidad.
Últimamente, un grupo de profesionales españoles de la salud mental han definido un Síndrome de Adicción a internet, y se calcula que aproximadamente un 10% de los usuarios podrían estar afectados por este problema. Consideran, ellos, si uno pasa muchas horas delante del ordenador o si habla con el teclado o a la pantalla y las relaciones con los familiares están tirantes, pueden ser señales de que uno esté sumergido en una adicción.
El internet ya sea por la novedad o por su propia naturaleza ilimitada, propicia un uso desmedido, que puede llevar a la dependencia. El término Trastorno de Adicción a Internet (IAD, por sus siglas en inglés), fue bautizado por un profesor de la Universidad de Columbia, Ivan Goldberg, todavía en 1995, ante la incredulidad de muchos de sus colegas. Hoy este síndrome encabeza una lista de “nuevas adicciones” (al celular, a las compras compulsivas, al trabajo, al sexo), donde en lugar de estupefacientes lo que se consumen son altas dosis de tecnología, mensajes de texto, videos, música, chat, cibersexo, pornografía, videojuegos, compras en línea, etc., en resumen una serie de dependencias que, genera el mismo síntoma de abstinencia que provoca el consumo de drogas.
Otros profesionales de la salud mental como el psiquiatra y psicoanalista peruano Alberto Péndola, define a estas conductas como “adicciones sin sustancia”. Al igual que el consumo de drogas, estas nuevas adicciones generan lo que se llama un síndrome de abstinencia. Si el drogadicto no obtiene la cocaína está desesperado, tiene palpitaciones, suda, y se conduce erráticamente hasta conseguir lo que busca. La droga le es tan necesaria como respirar. En el caso de las nuevas adicciones sucede lo mismo. El adicto a internet o al celular si no está conectado, si no puede chatear, siente agitación, ansiedad, tiene pensamientos obsesivos, fantasías o sueños respecto a internet.
Igualmente es importante distinguir el uso del internet por razones de trabajo, si la naturaleza del trabajo requiere un uso constante de la computadora entonces no hay ningún problema.
El problema del celular
Nadie pudo imaginarse que en el siglo XXI la gente andaría con un extraño y pequeño aparato pegado al oído. El celular como compañero de ruta que ofrece comunicación, información, música, juegos, entretenimiento, fotos, pero que también puede convertirse en un fetiche electrónico que llena vacíos de personalidad y estima. Algunas personas se duermen con el aparato encendido y otras no pueden dejar de enviar mensajes, aunque no tengan nada que decir. El escritor y semiólogo italiano Umberto Eco afirma “una adhesión total al presente y un frenesí del contacto que nos priva de cualquier momento de reflexión”.
El Dr. Péndola continúa “Estas tecnologías tienen un lado positivo. Son un avance y el progreso no lo va a detener nadie” “los celulares son muy atractivos, sobre todo para la gente joven, y cada vez los usan más niños. Por ello es importante realizar campañas entre padres y maestros para limitar el uso entre los más pequeños”. La tecnología no es buena ni mala y todo depende del uso que le demos. Un bisturí es un instrumento valioso en las manos de un cirujano, pero no si lo usa un asaltante. |
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