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Aprenda a cuidar la columna vertebral

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Aunque sólo reparamos en la columna vertebral cuando nos produce molestias, hay que mimarla y protegerla. La espina dorsal es el gran eje y sostén del cuerpo. Permite nuestra movilidad. Cuántos más problemas le ahorremos, mejor viviremos y menos limitaciones tendremos.


La columna vertebral es una estructura mecánica compleja que hace esfuerzos constantemente, cuando cargamos peso, nos movemos, estamos de pie, nos sentamos o mientras estamos acostados en una postura incorrecta.

Esta estructura, flexible y sólida a la vez, la forman 33 vértebras dispuestas una encima de otra y sostenidas por un sistema de músculos y ligamentos. Las 7 cervicales, 12 dorsales y 5 lumbares están separadas por 23 discos intervertebrales de amortiguación, y las 5 sacras están fusionadas, al igual que las 4 coxígeas, formando los huesos sacro y coxis.

Básicamente, este largo conjunto de huesos alineados formando curvas, tiene cuatro funciones esenciales: sostener el cuerpo y permitir su movimiento, contribuir a mantener estable el centro de gravedad, tanto en reposo como en movimiento, y proteger la médula espinal en una envuelta de hueso, además de amortiguar el peso y los golpes.

Sometida a tensiones de todo tipo, a un desgaste progresivo y a los esfuerzos excesivos, la columna no sólo soporta el peso del cuerpo, sino también el de los desequilibrios emocionales repercuten en la musculatura dorsal. A veces “se queja” ocasionando punzadas de dolor.

Un importante porcentaje de la población sufre de dolores y falta de movilidad por problemas relacionados con la columna, como la hernia discal, los pinzamientos vertebrales, las lumbalgias (dolores de espalda) o la estenosis del canal lumbar.

CUANDO LAS VÉRTEBRAS SE DESVÍAN.

Algunos dolores comunes de espalda se deben a patologías como la escoliosis, una desalineación o desviación de las vértebras que provoca un reparto asimétrico de la carga corporal, o la hernia discal, que consiste en que parte de la masa gelatinosa de los discos intervertebrales, sale fuera de su caparazón fibrosa y comprime una raíz nerviosa. Pero estos problemas son muy frecuentes, ya que los sufre más de la mitad de la población sana.

En algunos casos, para corregir estas dolencias, sobre todo cuando han progresado mucho y las lesiones son importantes, hay que recurrir a la cirugía tanto clásica como endoscópica.

La cirugía clásica o “abierta”, de columna realiza amplias incisiones y disecciones por la necesidad de ver y acceder a los tejidos a intervenir, para controlar el sangrado y disponer de espacio para poder usar los instrumentos manuales de la época.

Actualmente, con los avances tecnológicos, se puede intervenir a través de una incisión mínima en la piel (de unos seis milímetros). Por ella se introduce un endoscopio (tubo delgado con una lente y con los instrumentos quirúrgicos), que permite ver en una pantalla las estructuras y los tejidos, así como todo el proceso, sin problemas de sangrado y utilizando finos instrumentos altamente evolucionados, como el láser y la radiofrecuencia.

No obstante, muchos problemas de columna, y las consiguientes lumbalgias podrían evitarse o al menos evitar que se agraven, haciendo inevitable la intervención quirúrgica, tomando algunas medidas preventivas y cambiando los hábitos posturales.


En más del 90 por ciento de los casos, el dolor dorsal se debe a una afección de la propia espalda. Son las "afecciones mecánicas", que se reconocen porque el dolor varía con las posturas, los movimientos y esfuerzos, y no se acompaña de signos de enfermedad general, como fiebre o pérdida de peso.

La mayoría de las afecciones "mecánicas" se deben a un mal funcionamiento de la musculatura de la espalda. Otras veces pueden ser debidas las lesiones estructurales de los componentes de la columna vertebral, como fisuras (desgarro de la envuelta fibrosa del disco), protrusiones (deformación de la envuelta discal) o desgaste de la articulación facetaria (la cual articula una vértebra con otra por detrás).

COMO EVITAR LAS MOLESTIAS DORSALES.

“La prevención de las molestias dorsales descansa en varios pilares: evitar o reducir al mínimo los factores y hábitos de estilo de vida que propicien el dolor y favorecer los gestos, conductas y hábitos más saludables para la columna, a la vez que se disminuye la carga que soporta y se fortalece la musculatura de esa zona anatómica”, señala el doctor Mario Gestoso, director de la Escuela Española de la Espalda (EEDE), especializada en higiene postural y ergonomía de la espalda.

Para el doctor Gestoso, “cuanto mejor sea la salud del organismo, mejor será la de su columna. Por eso, además de la higiene postural que consiste en adoptar las posturas correctas y efectuar los movimientos y esfuerzos de modo que la columna sufra la menor carga, repartiendo mejor el peso y las fuerzas que soportan las vértebras y los discos, para que nuestra espalda no “se queje”, hay que adoptar otras medidas saludables”. E F E - REPORTAJES


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