martes, 02 sep 2014

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La Voz de Conneticut

    
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jSharing - JA Teline III

¡Parábolas para el día de hoy!

Hace mucho tiempo aprendí el significado de expresiones tales como: “si la vida te da limones, aprende a hacer limonadas”, “nunca es tarde si la dicha es Buena”, y otros parecidos. Ahogarse en un vaso de agua, continua siendo una de las actitudes favoritas para muchas personas. Ahora que nos enfrentamos a un nuevo año, debemos comenzar a prepararnos para cuando lleguen esos momentos difíciles. Es importante que podamos salir adelante, y si es posible, salir más fortalecidos.

Yo sé que para algunos de ustedes deberíamos traer mensajes positivos, pero la pura verdad es que las cosas para este año, en vez de mejorar, con toda seguridad empeorarán. El panorama económico de este país no parece que va a mejorar lo suficiente como para que alcance para todos. Desafortunadamente, los desastres naturales se han hecho parte de las noticias de cada día. Los terremotos, las inundaciones, los tornados, los fuegos forestales y finalmente; los huracanes. Esto sin mencionar otro tipo de tragedias como la sucedida en Arizona, y eso que apenas tenemos solo un par de semanas del 2011.

Conozco una familia que todavía no se recupera por la pérdida de empleo de dos de sus miembros. Otra familia sufre serios conflictos internos que le han costado la pérdida de mucho dinero, eso sin mencionar el alto precio emocional que han tenido que pagar. Todo por “ahogarse en un vaso de agua”.

Recuerdo haber leído una anécdota anónima hace varios años que se me quedó grabada en la mente. Tal vez porque trata de algunos de mis alimentos favoritos. Pero en fin, deseo compartir esta anécdota esperando que la enseñanza de la misma te pueda iluminar. Y que los principios que ella enseña te puedan ser de utilidad en este año.

Una hija se quejaba con su padre acerca de su vida y lo difíciles que le resultaban las cosas. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro. Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra.

La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un tazón. Sacó los huevos y los colocó en otro plato. Finalmente, coló el café y lo puso en un tercer recipiente. Mirando a su hija le dijo: - "Querida, ¿qué ves?"

-"Zanahorias, huevos y café" fue su respuesta. La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma. Humildemente la hija preguntó:
"¿Qué significa esto, padre?"

El le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: agua hirviendo, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua fuerte, dura; pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer.
El huevo había llegado al agua frágil, su cáscara fina protegía su interior líquido; pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos; después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua. "- ¿Cuál eres tú?", le preguntó a su hija.

"Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza? ¿Eres un huevo, que comienza con un corazón maleable? ¿Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, o un despido te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido? ¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor. Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor tú reaccionas mejor y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

Y tú, ¿cuál de los tres eres?

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Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.

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