lunes, 20 oct 2014

Última actualización:03:52:43 AM GMT

    

La Voz de Conneticut

    
Banner
jSharing - JA Teline III

¡El último que ríe….!

Recuerdo de niño haber escuchado historias y hasta una canción acerca del Ratoncito Mickey. Lo que no muchos saben es que durante su vida el Ratoncito Mickey tuvo la oportunidad de probar la fidelidad de su dios y la lealtad de los que auto-denominaban como su amigo. Hoy día muchos se jactan de no necesitar a Dios por que cuentan con muchas amistades. Alguien dijo una vez; “el que tiene amigos no sufre”.

Aunque puede ser cierto en alguna forma, la verdad es que muy pocos pueden contar con amigos de verdad. La lealtad y la fidelidad son cosas que se ponen a prueba y en los momentos difíciles, o en momentos de crisis es que verdaderamente se sabe quien es quien.

Vamos a ver que podemos aprender de la experiencia del Ratoncito Mickey. Se cuenta que una vez, cuando el Ratoncito Mickey era casi un desconocido, vivía en una casa vieja y en muy malas condiciones. En ella vivía una señora bastante mayor y sola. El Ratoncito Mickey comía de las migajas que caían de la meza. Pero la señora ya estaba cansada de ver al Ratoncito Mickey moverse entre sus pies, correr de un lugar a otro y comerse las migajas y si le era posible, también se comía el queso que ella dejaba en la meza.

Así que ya cansada, ella decidió comprar una buena trampa para atrapar y matar al Ratón. Al enterarse el Ratoncito Mickey inmediatamente corrió a sus amigos a pedir ayuda. El Ratoncito Mickey temía por su vida, pero confiaba en aquellos a quien el había ayudado en el pasado y de algún modo le debían el favor.

El Ratoncito Mickey fue a su primer amiga; la Gallina. “Oh, amiga Gallina, la señora me quiere matar y necesito que me ayudes. La Gallina se atemorizó y en tono desafiante le dijo. “Lo siento, no te puedo ayudar”. La Gallina se jactaba de que ella sólo se dedicaba a poner huevos, comer gusanos y a vivir en el gallinero. Por tanto ese no era su problema y no le podía ayudar.

Un poco triste el Ratoncito Mickey se a ver a su amigo el Cerdito. Oh, amigo Cerdito, la señora me quiere matar y necesito de tu ayuda. El Cerdito ni siquiera quería levantar la cabeza para mirarle. “Yo estoy aquí comiendo sobras y muy ocupado en la porqueriza. Lo siento no te puedo ayudar, ése es tú problema.”

Una vez mas el Ratoncito Mickey se entristeció mucho. Pero se acordó de la Vaca. “La Vaca es muy grande y fuerte y seguramente me va a ayudar” dijo para sí. “Oh, Vaca, la señora me quiere matar, ha comprado una tremenda trampa para atrapar ratones, tengo mucho miedo y necesito tu ayuda”. La Vaca, aún rumiando le dijo ; “UUMMMM, yo estoy comiendo yerba, y le doy leche todos los días a la señora, aparte de que yo vivo a fuera y no se ni me interesa lo que pasa dentro de la casa”.

El Ratoncito Mickey se sintió completamente sólo y desamparado por sus “amigos”. Y en silencio le pidió a su dios que le ayudara. Esa noche mientras dormía se escuchó un ruido fuerte. La trampa había sido activada y alguien cayó en ella. La señora se levantó de inmediato mientras decía; “ya se acabó el problema del Ratón”. Para su sorpresa, lo que cayó en la trampa fue una serpiente. La cual se estiró y mordió a la señora. Como resultado de la mordida la señora enfermó gravemente. Al notar que a la señora no se le veía en el vecindario, sus vecinos vinieron a verle. Al verla tan demacrada, una vecina le dijo: “Mira, lo que tu necesitas es un buen caldo de Gallina”. Y de inmediato salió a fuera y mató a la Gallina y le preparó un tremendo Sopón.

Desafortunadamente, la señora seguía de mal en peor. Así que los vecinos se comunicaron con los hijos de la señora que vivían en la ciudad. Al llegar éstos, no había mucho de alimento para prepararles comida. Así que los vecinos fueron a la porqueriza, sacaron a Cerdito y lo convirtieron en Lechón Asado a la varita. Y todos comieron de él.

Finalmente, la señora murió. Y lo único que tenía de valor era una Vaca. La cual, tuvieron que matar y venderla en trozos de carne para así poder costear los costos fúnebres de la señora. Al terminar todo, todos se regresaron a su lugar. Y como la casa era muy vieja y muy deteriorada la dejaron abandonada. El único que quedó en ella fue el Ratoncito Mickey. Aquél a quien todos dieron la espalda cuando la señora le quería matar. Que coincidencia; todos los que procuraron hacerle daño por comisión o por omisión fueron eliminados. Sólo quedo él para contarlo.  Moraleja:  Cuando todos te den la espalda, confía en Dios, que el te dará la Victoria  y a tus enemigos los avergonzará.

 


blog comments powered by Disqus
blog comments powered by Disqus