miércoles, 27 ago 2014

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La Voz de Conneticut

    
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jSharing - JA Teline III

Un Thanksgiving Inolvidable

Van tres cuentos para escuincles y siete truquitos para adornar la mesa:
Para distraer a los niños, cuéntales la “otra historia” del “primer” Thanksgiving.

“Un grupo de 101 inmigrantes –“presuntamente ilegales”- que se hacían llamar puritanos, llegaron en el otoño de 1620, a bordo del barco Mayflower, para establecerse en estas tierras.

El invierno los sorprendió, y no tuvieron tiempo para prepararse. La mitad de estos “indocumentados” perecieron durante ese duro invierno y aquellos que sobrevivieron se lo deben a los alimentos que les proporcionaron los caritativos ciudadanos de la Nación Wampanoag.

Un año más tarde, 90 ciudadanos Wampanoag y los 50 “ilegales” que sobrevivieron, organizaron un reventón de Acción de Gracias, que duró tres días”.

Si algunos de tus parientes alegan que ya se conocen ese cuento, pregúntales:

- ¿Saben cómo se celebró –cuarenta años más tarde- el “segundo Thanksgiving”?

“Para dicha celebración los peregrinos no invitaron a los indios, por substracción de materia”.

(Debes explicar que a esas alturas del partido, la mayoría de los ciudadanos Wampanoag dejaron de existir y los pocos que sobrevivieron los estaban deportando de sus propias tierras)

Aprovecha que algunos de tus invitados son burros para la historia y pregúntales:

Y ¿saben cómo se celebró el “tercer Thanksgiving”?

“Varios cientos de años más tarde, los descendientes de esos “inmigrantes indocumentados” celebraron el Día de Acción de Gracias con un pollo combo familiar “extra crispy”, que pidieron a domicilio, en el local del “Kentucky Fried Chicken”, que el Coronel Sanders montó en el vecindario”.

Ahora van siete truquitos para adornar la mesa.

1. Si notas que tu pavo exhibe los poros demasiado abiertos, podría tratarse de un pavo adolescente aquejado de un brote de acné. Trátalo con “Proactive”,  “el anti-acné #1, para que su piel luzca impecable”.

2. El color más apetitoso para un pavo horneado lo encuentras en la carta de colores de las pinturas “Sherwin William”, referencia: SW6867 “fireworks”.

3. Como algunos parientes podrían murmurar que serviste un pavo “precongelado”, adorna cada plato con plumas. Todos creerán que el animalito está recién desplumado.

4. Si la economía en tu casa no mejora y el pavo en el supermercado está muy caro, cómprate un pollo gordo y hazlo pasar por un pavo genuino. Júrales que -para evitar la obesidad- el animalito iba al gimnasio, hacía dieta y era vegetariano.

5. Si como en mi caso, también eres un ignorante para la aritmética, y no sabes calcular las libras de pavo que necesitas para llenarles la panza a docena y media de parientes glotones, compra 18 de esos pajaritos que llaman codornices y sírvelos en platitos dulceros.

6. Si descubres que el pavo no alcanza para todos, te recomiendo este truquito: describe los tormentos a que fue sometido el pajarito antes de pasar al horno incinerador. Relata la forma cómo lo desplumaron vivo, mientras lo consumían en agua hirviendo. Al final, describe la mirada que el animalito te regaló pidiéndote compasión, segundos antes del sangriento hachazo que le propinaste a la altura del pescuezo. Con seguridad, más de la mitad de los invitados se negará a comerse a un animalito que fue interrogado con torturas.

7. No olvides que la cena de Thanksgiving es para unir a la familia. Por eso adviérteles a tus parientes que en la mesa está prohibido hablar de elecciones, religión, fútbol, muslos, rabadillas, pechugas e implantes de silicona.

 

VERBATIM

“Al único invitado a la cena de Acción de Gracias, al que no se le exige dar las gracias, es al pavo”


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