viernes, 24 oct 2014

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La Voz de Conneticut

    
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jSharing - JA Teline III

¡Me lanzo a la política?

Acabo de tomar una decisión suicida: ¡Me lanzo a la política!
Lanzarse a la política es un paso tan difícil como tomar la decisión de practicarse la vasectomía. Uno se contempla el bajo vientre y suda de pánico: “¿qué tal si luego me arrepiento?”

Otro paso -aún más difícil- es comunicarle a la familia tu decisión.

(El anuncio es tan crítico, que los expertos en mercadeo político sugieren emborrachar a tus parientes. En el caso que alguna abuelita alegue que es abstemia, pídele que se trague tres “Prozacs” o inocúlala con anestesia)

¿Cómo recibirán esta noticia tus parientes políticos?

Les sonará tan exótico el anuncio, como si tú confesaras con voz temblorosa: “Los he reunido para compartirles ¡Ay! que decidí salir del closet”.

Para ser honesto, a mí no me tembló la voz (aunque sí la entrepierna). Respiré profundo y anuncié:

- Parientes y copartidarios: Anuncio mi candidatura para las elecciones del 2014.

El silencio resultó tan embarazoso, que le agradecí al de Arriba, que la tía Filomena diera un paso al frente. La veterana me regaló una mirada “tipo AK-47”, y con esa cara avinagrada que suele improvisar cuando está enojada me gritó:

- ¿Político? ¿Y eso cuánto cuesta?, cretino.

Yo pasé saliva y le confirmé:

- ¡Sí! Tía.

Ahí mismo percibí que la vieja estaba cabreada. Sospechó que yo le sonsacaría sus ahorros para financiar mi campaña. Entonces me le adelanté a sus frondios pensamientos.

- Tranquila, tía. Que no se te altere el nivel de bilirrubina. Serénate. Yo me lanzo a la política, pero no le pediré un centavo a nadie.

¡Qué ovación! la que me regalaron mis parientes políticos. “Viva Armando Caicedo” se escuchó el vozarrón del tío Epaminondas.

Una vez renació la calma, les expliqué:

- No necesito dinero, porque el dinero lo podrá comprar todo, menos la conciencia de los ciudadanos.

Acaba de concluir la campaña más costosa y sucia en la historia de Estados Unidos y lo único claro -además del arrollador triunfo de los hispanos- es que tan faraónico derroche de dinero no rindió los resultados esperados.

Se transmitieron más de un millón de comerciales de televisión que contenían la más hedionda basura. Y semejante gasto demostró que no sirvió para nada.

El encantador abuelito Sheldon Adelson, se gastó $70 millones de dólares para respaldar a Mitt Romney y a otros siete candidatos, pero no acertó con ninguno.

El gordito arrogante del Karl Rove, (el tipo que asesoró a George W. Bush para ganar sus dos elecciones presidenciales) se gastó $390 millones para apoyar a 12 candidatos al Senado… y 10 perdieron. Financió a 8 candidatos a la Cámara… y la mitad, perdió. Respaldó a Romney… y perdió.

Lo mismo aconteció en un pequeño distrito en West Palm Beach, Florida. Allí se escenificó la campaña a la Cámara más costosa del 2012. El candidato Allen West -del “tea party”- gastó $13.8 millones. Su opositor, el demócrata contó con apenas $3.4 millones. ¿A qué no adivinan quién ganó?

- Tía, ahora sí entiendes?

- Tan claro… como el agua embotellada. Sigues siendo mi sobrino preferido, aunque tiene más pinta de político un perro caliente. ¿Alguna declaración final?

- Me lanzo a la política, pero no me envíen ni un centavo, porque entonces pierdo.


 

VERBATIM

“Resulta tan costoso producir cada voto en Estados Unidos, que no faltará el vivo que piense importarlos -más baratos- de la China”


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