miércoles, 22 oct 2014

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La Voz de Conneticut

    
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Examen de conciencia

Mi prima Micaela escribe cada diciembre las resoluciones que se propone a cumplir a partir de enero, pero... la muy frustrada nunca baja de peso, no consigue la tercera chamba que necesita para pagar la cuota del carro, no levanta un novio nuevo, y el tarado que presenta como su prometido, ajusta diez años sin proponerle matrimonio. - Micaela, ¿nunca le aciertas a tus resoluciones?
- Solo a una: ¡Reciclar!
- ¿Reciclas?
- Sí. Ahora no escribo una lista nueva, sino que reciclo la del año anterior.
Lo de la Micaela no es un caso peculiar. A todos nos sucede lo mismo.
Así qué, antes de perder el tiempo escribiendo nuevas promesas, busca la lista del año anterior y resalta en amarillo cada resolución fallida. Luego escribe la razón por la que incumpliste.
Presento, a manera de ejemplo, mi caso:

1. Resoluciones “importantísimas” que olvidé:
¡Todas!
Razón: se me refundió la lista.
(Sospecho que el perro de mi vecina  se tragó el papel donde escribí la lista. Ahora me huelo a qué lugar fueron a parar mis resoluciones)

2. Resoluciones que incumplí:
“Volverme vegetariano”.
Razón: no me volví vegetariano por que me asusta que esas vacas de ojos melancólicos -que cuando crecen se gradúan de hamburguesas- se reproduzcan a tal velocidad que ya no quepan en el planeta.

3. Resoluciones que se cumplieron solas.
“Dejaré de ser supersticioso”.
Razón: un carro negro y el gato negro de mi vecina se cruzaron en la calle. El veterinario diagnosticó que el felino murió de “mal agüero”.
“No vuelvo a discutir con mi jefe”.
Razón: no volvía a discutir con el desgraciado, desde el día que me despidió  del trabajo.
4. Resoluciones que jamás cumplo, pero que por su popularidad las voy adaptando.
En el 2007: me propuse a escribir una extensa novela basada en mi vida.
En el 2008: intenté escribir una corta autobiografía.
En el 2009: quise escribir “un” cuento sobre mi vida
En el 2010: me propuse a escribir un poema sobre mi vida.
En el 2011: decidí asistir a un curso sobre  “Cómo escribir una hoja de vida”
En el 2012: me propuse a pulir mi “resumé”.

Los expertos identifican cinco razones por las que la gente no cumple con las resoluciones que se imponen:
1. Hacemos propósitos imposibles.
(“Me pondré implantes de silicona para competir en curvas con la Sofía Vergara”)

2. Hacemos demasiadas resoluciones.
(Todos los días iré cuatro horas al gimnasio, tres a la biblioteca, practicaré tres horas el trombón y otras tres mis ejercicios de yoga, navegaré dos horas por el Facebook y le dedicaré diez minutos  -todos los días- a buscar un chambeo que no me quite demasiado tiempo”)
3. Las resoluciones no son específicas.
(Me propongo a dejar de ser un cretino)

4 . Olvidamos hacerles seguimiento.

5. No les hacemos ajustes.

Un buen truco es pedirle a un familiar que te ayude a identificar una resolución importante para el próximo año.
- Adorada tía Filomena ¿me puedes sugerir una resolución que deba cumplir el año que viene?
- Todos los años les suplico a los hombres que visitan esta casa que cumplan la misma resolución: “Si entran al baño… hagan “pipí” sentados”. ¡Qué pésima puntería la que se cargan esta parranda de sobrinos desconsiderados!


VERBATIM

“El colmo del optimismo ocurrió al empezar el año 2000, cuando escribimos la lista de resoluciones que nos propusimos a  cumplir, en el transcurso del siguiente Milenio”


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