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Aprendamos de los Animales, por Waldemar Gracia

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La semana pasada me encontré con un amigo que recién había cambiado de trabajo. Me dijo que no se explicaba cómo había podido trabajar por tanto tiempo en un lugar donde la gerencia lo tratara tan mal. Me compartía que en algunos lugares de trabajo no les importa cuán buen empleado o que productivo puedas ser, lo que en realidad les importa cuán larga y húmeda es tu lengua para “lamber” el ojo.

Contaba mi amigo que en esa agencia había una serie de ineptos e incompetentes administradores que se la pasaban protegiéndose el trasero el uno al otro. Acosaban al que producía, y cada vez le daban más y más trabajo. Y como era de esperarse, otro se llevaba el crédito. Pero cuando algo no salía bien, los ineptos e incompetentes como era de esperarse, no tardaban en echarle la culpa al buen trabajador.

Me allegro mucho que ya no trabajes para gente, le dije. Y, cuéntame; ¿cómo te va ahora? Bueno, eso está por verse. Recuerda que todo al principio es luna de miel. Pero lo importante es que conociendo el comportamiento de estos trabajos, es bueno estar alerta desde el principio. De todos modos, lo verdaderamente importante es saber tener una Buena actitud y ser positive. Y no doblarse mucho para que no se le vea a uno la ropa interior.

Esta experiencia de mi buen amigo me hizo recordar una fábula anónima del ámbito laborar que aprendí hace algunos años. Fábula que cuenta la historia de una hormiguita que era muy productiva y muy feliz hasta que se fue a trabajar en una organización llamada “non-profit”.

Todos los días, muy temprano llegaba a su empresa la hormiga productiva y feliz. Allí pasaba sus días, trabajando y tarareando una antigua canción de amor. Ella era productiva y feliz, pero ¡ay ¡. No era supervisada.

El ABEJORRO gerente general consideró que ello no era posible, así que se creó el puesto de supervisor, para la cual contrataron a un ESCARABAJO con mucha experiencia. La primera preocupación del ESCARABAJO supervisor fue necesario contar con una secretaria para que ayudara a preparar los informes, así que contrataron una ARAÑITA que organizó los archivos y se encargó del teléfono.

Mientras tanto la hormiga productiva y feliz trabajaba y trabajaba. El ABEJORRO gerente general estaba encantado con los informes del ESCARABAJO supervisor, así que pidió cuadros comparativos y gráficos, indicadores de gestión y análisis de tendencias.

Entonces fue necesario contratar una CUCARACHA ayudante para el supervisor y fue indispensable un nuevo ordenador con impresora a color. Pronto la hormiga productiva y feliz dejó de tararear sus melodías y comenzó a quejarse de todo el papeleo que había que hacer ahora. El ABEJORRO gerente general, entonces, consideró que era momento de adoptar medidas, Así crearon el cargo de gerente de área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz. El cargo fue para una CIGARRA que alfombró su oficina e hizo adquirir un sillón especial. El nuevo gerente del área – claro está – necesitó un nuevo ordenador y – cuando se tiene más de un ordenador – hay que tener una red local. El nuevo gerente pronto necesitó un asistente (que había sido su ayudante en la empresa anterior) para que le ayudara a preparar el plan estratégico y el presupuesto para el área donde trabajaba la hormiga productiva y feliz. La HORMIGA ya no tarareaba sus viejas melodías y cada vez se le notaba más irascible. “Vamos a tener que contratar un estudio de clima laboral en un día de estos” dijo la CIGARRA.

Pero un día el gerente general, al revisar las cifras, se dio cuenta que la unidad de negocios (donde trabajaba la hormiga productiva y feliz) ya no era tan rentable como antes. Así que contrato al BÚHO, prestigioso consultor, para que hiciera un diagnóstico. El BÚHO estuvo tres meses en la empresa y pronto emitió un sesudo informe: “hay demasiada gente en este departamento….” Así el gerente general siguió el consejo del consultor y… despidió a la hormiga productiva y feliz.

Moraleja: No se te ocurra por nada del mundo en ser una hormiga productiva y feliz. Es preferible ser un inútil e incompetente. Los incompetentes no necesitan supervisores, para qué, todo el mundo lo sabe. Si a pesar de todo eres productivo, no demuestres por nada del mundo que eres feliz. No te lo perdonarán. Invéntate de vez en cuando alguna desgracia, eso genera lástima. Pero si a pesar de todo lo anterior te empeñas en ser una HORMIGA PRODUCTIVA Y FELIZ, instala tu propia empresa, por lo menos que no vivan a tu costa abejorros, escarabajos, arañitas, cucarachas, cigarras y búhos de este mundo.


Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.

Nota: Si has encontrado esta columna útil o interesante, o si tienes alguna pregunta, puedes comunicarte con el autor por correo electrónico a:

wallygracia@yahoo.com

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