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Sasha, por Waldemar Gracia

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Fue este pasado domingo; justo antes de prepararnos para ir a la Iglesia que mi esposa clamaba con gran angustia “por favor ayuda…. un perro grande está atacando a mi perrita”. Fueron momentos de mucho dolor y confusión. Los segundos en que ese “perro grande” mordía despiadadamente a nuestra perrita parecían horas. El animal no se saciaba de la sangre que salía profusamente del abdomen de Sasha. Todo esfuerzo por arrancarle la perrita de sus garras y terribles colmillos fue inútil. Varios vecinos tuvieron que venir a su auxilio. Finalmente ese “perro grande” se alejó no sin antes dejar un rastro de sangre y a una moribunda perrita.

Todo intento por sanar sus heridas y apaciguar su dolor fue inútil. Hoy tenido que sacrificar a mi perrita Sasha y todos en la familia estamos muy, pero que muy tristes y llorosos. La pena y el profundo sentimiento de pérdida que nos acoge son indescriptibles. He sabido de personas que han pasado por la misma experiencia.

Nunca imaginé que ésta sería una experiencia tan traumática y sumamente dolorosa. Es lógico sentir tristeza cuando se toma la difícil decisión de “dormir” a tu fiel amigo. La decisión de practicar la eutanasia Sasha fue la más complicada y más traumática que he tomado en vida. Pero pensando que se actué por el bien de Sasha. Permitirle dormir y dejar atás el sufrimiento. El hecho de saber que ya no sufrirá más es una forma de consuelo para nosotros. De esta manera, podremos conservar un recuerdo menos doloroso sobre la muerte del Sasha.

Un perro vive alrededor de 16 años, tiempo más que suficiente para que se creen lazos afectivos muy estrechos con sus dueños. La muerte de un amigo fiel, tan especial, es un trauma difícil de superar.

Es lógico sentir tristeza cuando se toma la difícil decisión de “dormir” a tu fiel amigo. La El sacrificio no implica sufrimiento para el perro, porque queda dormido en cuestión de segundos y no sufre. De hecho, cuando se sacrifica a un animal, para evitarle un gran sufrimiento, se denomina: eutanasia o sacrificio terapeútico. La palabra eutanasia es de origen griego y significa: “muerte sin sufrimiento físico”. Si el veterinario recomienda el sacrificio del animal no hay que ser egoísta y pensar que lo mejor es que el perro se quede con nosotros a costa de su sufrimiento. Todo lo contrario, el verdadero acto de amor y generosidad es dejar que el animal se marche sin dolor y en paz.

De ésta experiencias hemos aprendido muchas cosas las cuales escribimos para apoyar a aquellos que estén pasando por esta misma experiencia. Fue muy triste llevar a Sasha a la Sala de Emergencias para perros. La mirada del doctor veterinario luego de examinarla nos decía que Sasha no saldría con vida de ese lugar. Las palabras del veterinario fueron escuetas y determinantes; “no hay nada que podamos hacer; hay que ponerla a dormir”.

El momento del último adiós es el más complicado. Afortunadamente nos encontrábamosen un ambiente tranquilo, agradable y discreto. Sasha sabía lo que iba a suceder, más sin embargo se mostraba relajada y confiada porque su dueño le hablaba, la acariciaba y le mostraba su apoyo. De esta forma, no quedará el sentimiento de no haber acompañado a nuestro fiel amigo hasta el final, y el duelo por su muerte será más llevadero. Lo recomendable es que el dueño haga el último viaje con su perro. De esta manera, el animal se sentirá más reconfortado y tranquilo.

Para algunos dueños de perros la pérdida de su amigo puede provocar un pesar tan profundo como el que llega a producir la muerte de un miembro de su familia. Las conclusiones de un estudio realizado por el departamento de Psicología de la Universidad de Nuevo México, en Estados Unidos, y publicado en la revista científica “Perspectives in Psychiatric Care” revela que el 85% de los dueños admiten haber padecido fuerte dolor emocional tras el fallecimiento de sus perros. Estar triste es un sentimiento normal cuando una persona se enfrenta al fallecimiento de su perrito. También señalan que los dueños de perros admiten haber padecido dolor tras la muerte de su perro. Por eso es recomendable darse la oportunidad de expresar su pena, e incluso llorar si lo exige, es parte del proceso que necesitará pasar para aceptar la muerte de tu perrito de la forma más saludable posible.

Muchas personas se sorprenden ante las emociones que afloran tras la muerte de su compañero de cuatro patas, de su perro. Se llegan a sentir, incluso culpables, por la pena que sienten. En estos momentos vale la pena recordar que nuestro perro era parte de nuestra vida, de nuestra rutina y de nuestro hogar. Además del amor que llegamos a sentir por él, era familia, amigo y compañero.

A menudo, no somos conscientes de que, no sólo pasamos duelo por el animal al que tanto amamos, sino también lloramos la pérdida de esa época feliz de nuestra vida, por todo lo que nos ha dado durante ese tiempo y por los lazos que ayudó a crear con otras personas y animales, que se han convertido en importantes para nosotros.

¡Gracias Sasha por la Felicidad que nos diste!

Siempre te recordaremos; Azu, Nicky & Wally.

Ahora; ¿Qué piensa/siente usted sobre ésta historia?, por favor escríbame a wallygracia@yahoo.com y déjeme saber su opinión.

 

 

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