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Indocumentados planifican estrategias para no caer atrapados en la represión anti-inmigrante de Trump

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NEW HAVEN CT.- Silvio y Olegario son dos hermanos oriundos del estado de Michoacán en México, quienes desde que llegaron a este país atravesando la frontera hace  12 años, han trabajado juntos en uno de los muchos restaurantes que existen en el  área de New Haven.

Silvio cocina, mientras Olegario, su hermano menor realiza labores de menos responsabilidad como es el caso de lavar platos,  limpiar las mesas, barrer y trapear el establecimiento, cuyos dueños son una pareja de ítalo-americanos que les abrieron las puertas y se han encariñado mucho con ellos desde que llegaron a este país.

Las cosas pintaban muy bien para el par de hermanos, quienes con sus entradas semanales han estado ayudando por todo este tiempo a la familia, allá en su tierra natal. A aquella que quedó atrás y que depende siempre de los envíos de este par de michoacanos. Sin embargo, desde la llegada del presidente Donald Trump al poder, todo sufrió un vuelco. Para ellos dos y para varios millones de indocumentados en toda la nación,  las “reglas de juego”  cambiaron inesperadamente.

Como ya todo mundo sabe,  la administración de Trump  empezó a aplicar desde su llegada un agresivo plan migratorio, enfocado directamente a acelerar la deportación de todo inmigrante indocumentado que se encuentre en territorio norteamericano.

El problema más grave es que las nuevas directrices del plan anti-inmigrante de Trump, le confieren un poder casi  total, tanto a los agentes de “La Migra”, como también a las fuerzas del orden de cualquier ciudad, ya que ahora podrán hacer retenes o redadas, pedir documentos, y detener y deportar sin misericordia a cualquier persona indocumentada.

“Nosotros tenemos mucho miedo por lo que pueda pasar”, nos decía esta semana Silvio, leyendo las noticias al respecto y, quien nos pidió el favor de no publicar su edad ni su apellido verdadero, por razones obvias. “Aquí el patrón nos trata bien a mí y a mi hermano y nos brinda seguridad mientras estemos haciendo nuestro trabajo. Sin embargo, es allá afuera en donde pudiéramos estar enfrentando el peligro…” comentaba.

Fue  por esa  misma razón que los dos hermanos -temerosos de una posible deportación- empezaron a tomar medidas y aplicar estrategias para no cometer errores que los ponga en la mira de los agentes de Inmigración.

Por ejemplo, ya Silvio no maneja el auto de su propiedad que adquirió el año pasado, gracias a la licencia de conducir “Only For Drive”, que le fuera expedida por el Departamento de Vehículos de Motor, el año pasado. El coche lo tuvo que poner para la venta, para no exponerse o exponer a su hermano. “Los accidentes existen y uno nunca sabe quién está por ahí conduciendo locamente…”, resaltaba en tono de prevención. “Lo que no queremos es vernos al frente de una autoridad, porque la cosa se puede complicar.”

Pero no solamente fue poner a la venta su automóvil la única medida que ha tomado el cocinero mexicano para evitar “sorpresas” por parte de los agentes de Homeland Security. No; él y su hermano adoptaron otras acciones que nunca antes les había tocado poner en práctica, como respuesta a la ofensiva migratoria del actual presidente de los Estados Unidos.

“Como yo y mi hermano mayor vivimos en el sector de Fair Haven, ahora cogemos el bus de la línea G, todas las mañanas para ir a chambear (laborar),” explicaba Olegario, el menor de los hermanos. “Ya cuando acabamos el turno por la noche, un empleado del restaurante o el mismo patrón, nos deja al lado de la casa donde vivimos.”

El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) publicó la semana pasada dos documentos acerca de cómo las fuerzas del orden deben interpretar las órdenes ejecutivas implantadas por Trump, el pasado 25 de enero con el objetivo principal de acelerar las deportaciones de los inmigrantes “sin papeles”.

Silvio expresó que puso en venta su carro inmediatamente supo que bajo las nuevas reglas, las autoridades pueden deportar a cualquier inmigrante indocumentado que haya cometido un delito menor, por ejemplo, el saltarse un semáforo o excederse en el límite de velocidad. “Nosotros mejor nos montamos en el bus, y parte sin novedad…”, señalaba.

Antes de salir de su hogar, los dos hermanos llaman a otros “cuates (amigos)” que también residen en este popular vecindario de New Haven, para saber si han oído de “algo”. Es decir, se cercioran de que todo esté en calma por las calles del barrio. Y cuando salen a laborar, no caminan juntos, o se suben al mismo bus de “CT Transit”, para llegar al lugar donde laboran. Se dan un espacio de por lo menos 15 minutos, para llegar cada uno al restaurante. Luego de cerciorarse de que no hay nada sospechoso a su alrededor, arriban allí por la parte de atrás de la edificación. Ya adentro, suspiran un poco, porque se sienten más seguros.

De por sí, ya Olegario y Silvio, saben que estando en el interior de su hogar no le van a abrir a nadie que toque la puerta de manera imprevista. Y por esa misma razón, buscan hacer el menor ruido posible para pasar desapercibidos entre los vecinos del lugar.

Silvio y Olegario, un par de inmigrantes indocumentados hermanos entre sí, dicen desafortunadamente tienen que esconder sus rostros por temor a una deportación. “Lo que si no podemos esconder es el miedo y la incertidumbre que nos embarga por estos días bajo las nuevas directrices migratorias que firmó en febrero pasado, el Presidente Trump. Ojalá un día se acabe esto…”, decían con una luz de esperanza estos dos empleados de un restaurante local. (Foto NANDO)

Por estos días de miedo e incertidumbre de lo que pueda pasar, Silvio y Olegario, ya no se reúnen con sus amigos en el apartamento donde conviven, por miedo a que algo pueda suceder. Solamente los lunes de cada semana, los dos arreglan el apartamento donde viven, lavan sus ropas, toman tiempo  para llamar a “los viejos” y al resto de la familia allá en Michoacán, y se dan una que otra cerveza para descansar en el único día que tienen libre. Ya el martes, empiezan otra vez la jornada.

El temor a ser deportados ha creado un clima de incertidumbre y miedo  entre los inmigrantes indocumentados de la nación y Connecticut no es una excepción. Por eso es que ahora, las personas sin papeles legales buscan la manera de estar preparados para cualquier eventualidad, a pesar de que el mismo Presidente Trump, anunciara en los primeros días del pasado mes de febrero que la mayoría de los que serán deportados son “miembros de bandas y traficantes de drogas”.

Esas declaraciones no “se las tragan” los activistas en pro- de los indocumentados, ni mucho menos los mismos inmigrantes que por estos días planifican con antelación y cautela la forma de vivir y de moverse por las calles y vecindarios de cualquier ciudad. Nadie quiere una sorpresa, y mucho menos que sea de parte de “La Migra”

Es como dice Silvio, el michoacano: “De Trump se puede esperar cualquier cosa, y es mejor estar preparados…”

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