En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

Anclado en el pasado, por Liliana D. González

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

Si hay algo que nos paraliza impidiéndonos avanzar es, sin lugar a dudas, el pasado. Frecuentemente, decimos o escuchamos frases como: «Quiero retroceder el tiempo» o «qué triste ha sido mi vida», ambas afirmaciones nos mantienen anclados al ayer, impidiéndonos progresar y asumir retos con libertad. Es innegable que todos experimentamos situaciones difíciles en las que el sufrimiento y la desesperación nos arropan, pero eso forma parte del proceso de vivir, así como también lo son los momentos de alegría y bienestar.

En la Biblia encontramos una historia para meditar sobre este tema: la destrucción de Sodoma y Gomorra. Dos ciudades contaminadas con el pecado y la perversión. Antes de ser consumidas por las llamas, Dios movido por las súplicas de Abraham envía a dos ángeles para advertirle a Lot y librarlo junto con su esposa y sus hijas de la tragedia: “«¡Corre, ponte a salvo! No mires hacia atrás, ni te detengas en toda esta llanura. ¡Huye a los montes, no sea que perezcas!» […]. Pero la mujer de Lot miró hacia atrás, y quedó convertida en una estatua de sal” (Gn 19:17-26 RVC).

Si reconstruimos la escena, vemos a una mujer que por la misericordia de Dios tuvo la oportunidad de escapar de la muerte; tenía frente a ella una nueva vida, un futuro glorioso, pero al voltear y posar sus ojos en lo que dejó atrás, quedó inerte como una estatua.

Eso le sucede a la gente que insiste en recordar las heridas del pasado, sus errores, lo que pudo haber sido y no fue; desaprovechan las nuevas oportunidades, no asumen retos, no se plantean metas, son incapaces hasta de soñar simplemente porque se han mantenido estacionados en los recuerdos.

Si continuamente miramos el pasado, reviviremos sentimientos de añoranza o las emociones de ira, miedo, amargura, que nos sobrecogieron en algún momento. Esto origina personas con una actitud negativa y conformista. Cuando retrocedemos nuestra historia para anhelar, por ejemplo, la juventud perdida, para atormentarnos por una mala decisión o para extrañar a la pareja de la cual nos separamos, dejamos de vivir el presente con todo lo nuevo que Dios nos regala cada mañana.

Lo cierto es que, a pesar de la decisión de mucha gente de vivir en el ayer, el mundo continúa girando, todo sigue su curso, el reloj mantienen su conteo progresivo. Lot y sus hijas continuaron adelante, su mirada estaba al frente, en el porvenir. Ese es el motivo por el cual vemos a algunos prosperar, progresar y ensanchar sus territorios con una actitud proactiva y entusiasta in-dependientemente de las amenazas de su entorno. Suelta el pasado y míralo como experiencias que te ayudan a avanzar, crecer y madurar en este continuo aprendizaje que llamamos vida.Caroline Soto, MBA: Estratega de Negocios y Profesional de Recursos Humanos

103.5 FM - La Voz Radio

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

Siguenos

La Educación No Espera

La Educación de nuestros hijos no puede esperar. Ellos necesitan seguir aprendiendo: en la escuela, desde casa o de ambas formas.

El Departamento de Educación de CT está trabajando con cada distrito, para asegurar la salud y seguridad de estudiantes, maestros y personal de cada escuela.

Un mensaje del Departamento de Educación de Connecticut.

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top