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Sáquele “Tarjeta Roja” a la Migra

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NORWALK. En el encuentro de la Policía de Norwalk con los feligreses de la iglesia Saint Ladislaus, el primer consejo que dieron los integrantes de la organización Unidad Latina en Acción y de la Coalición de organizaciones pro-inmigrantes fue: “Conozcan sus derechos aun siendo indocumentado”. Derechos comprimidos en una tarjeta roja diseñada para ser guardada en la billetera y presentada -en caso de necesidad- a un agente policial que conlleva el derecho constitucional de guardar silencio y de hablar solamente frente a un abogado.

Luego de que el alcalde Harry Rilling, dijera que a Norwalk NO van a venir los agentes de la Inmigración porque es una Ciudad Santuario y el sub-jefe de Policía, Susan Zucco, diera una charla informativa sobre cómo trabaja esta agencia del orden público y respondiera una serie de preguntas formuladas por los feligreses sobre abuso policial, la forma cómo operan las cortes y si este departamento puede avisar a la ciudadanía sobre la presencia de la migración en la ciudad. John Jairo Lugo, miembro de Unidad Latina en Acción, una institución afincada en New Haven, agradeció las buenas intenciones del alcalde Rilling y de la sub-jefe policial, pero dejó claramente señalado que ellos (las autoridades municipales) NO están por encima de la ley federal de Inmigración y por tanto, es necesario organizarse como comunidad para hacerle frente a las leyes y a los agentes federales.

Y aunque el discurso del alcalde Rilling dejó tranquila a la población al decir que Norwalk es una ciudad Santuario y por ende la Inmigración NO podía actuar y recordó que en todos sus años que estuvo frente como Jefe de la Policía nunca vio una redada; para Martín Juárez, residente de 16 Progress Street, nativo de Puebla-México, no le fue suficiente escuchar este mensaje del burgomaestre, porque al enterarse de que NO existe ninguna ordenanza municipal ni ningún papel legal que le acredite como Ciudad Santuario, comprendió que el argumento del alcalde se cayó al vacío y fue una aseveración meramente política.

Los mencionados políticos y el estricto apego a la ley por parte de la Jefatura de Policía, dos tópicos antagónicos por si mismos, fueron puestos en el tapete de la reflexión por John Jairo Lugo, líder comunitario pro defensa de los derechos de los migrantes, cuando analizó la forma en cómo la policía de New Haven “rompió los protocolos” y ayudó a la ciudadanía con un pitazo de alerta de “¡ahí viene la Migra!”

“Agradezco al alcalde lo que dijo, ahora, en cambio, sería bueno de que firme un documento, junto con sus concejales, de que Norwalk es Ciudad Santuario y eso si ya es otro tema”, repuso Juárez.

A la hora que Jairo empezó a explicar en forma real cómo se encuentran operando los agentes federales y la forma en cómo ciertos crímenes que antes no eran tratados como prioridad ahora SI lo son y que -en muchas ocasiones- obligan a la gente a firmar papeles y a declararse culpables sin serlo; puso en alerta a la comunidad que escuchó con un grado de bastante preocupación las experiencias de Lugo que por ser un activista comunitario le han puesto de cara al frente a esta realidad.

La respuesta de un “NO” de la Sub-Jefe de Policía Zucco, frente a una pregunta, que pareció infantil por parte de Merary Cardosa, sobre si es que la Policía podría avisar a la comunidad cuando los oficiales saben que vendrán los agentes de migración a hacer alguna redada; contradijo en su forma y fondo a lo dicho por Lugo, quien expresó que ellos (la comunidad de New Haven) por tener una buena relación con la Policía de esta ciudad, SI lograron advertir a su población con anticipación que los federales llegarían a la ciudad y por ende pudieron alistarse.

Lugo hizo hincapié en que en este momento a muchas personas que han salido de la nación no les están renovando los permisos de estadía en el país aun cuando tienen hijos y esposas (o) ciudadanos estadounidenses, a pesar de que tienen una vida establecida de más de 12 años.

Otra de las respuestas de la ciudadanía que fue preguntada a la Policía frente al trabajo de las cortes, fue despejada por Lugo, quien aseveró que hay reportes de que mucha gente que tiene audiencias en las cortes por algún delito mayor o menor, al salir de éstas (cortes) los oficiales de Inmigración los están esperando con una carta de deportación afuera.

Lugo también habló del Acta de Confianza (Trust Act) en la que reza que ningún policía colaborará con la Migra, excepto si es responsable de un crimen mayor como asesinato, tráfico humano, etc., pero recordó, en cambio, que la gente que trabaja para las cortes, si los pueden llamar.

Otro tópico que fue tratado con seriedad fue en referencia a las “cartas poderes” que se encuentran llenando cientos de padres de familia para dejar asegurados a sus hijos con un guardián o tutor legal, en caso de que la inmigración los detenga y no puedan regresar a sus hogares.  Estas cartas se las puede firmar a un abogado o a una persona cercana de confianza. Y se pidió que no sean confeccionadas ante un notario público porque los cobros están llegando a ser de 500 dólares cuando pueden ser elaboradas en forma gratuita.

¿QUE HACER?

“El pánico NO es la opción. Es organizarnos para hacerlo frente a esto”, dijo Lugo y enseguida presentó a Jesús Sánchez, mexicano, miembro de CIRA (Coalición de organizaciones que trabajan en defensa de los derechos humanos de los inmigrantes), refiriéndola como una opción para que alguien de los miembros de la iglesia pueda incluirse para representarlos y pueda estar al tanto de cómo las leyes están siendo tratadas y cómo están buscando forzar el Acta de Confianza (Trust Act) y narró su preocupación por que 22 poblados de Connecticut se han manifestado que van a colaborar con la Agencia de Inmigración y están buscando información sobre la ley 287G, la que con un entrenamiento especial da a la policía local la categoría de oficiales de inmigración.

Por otra parte, la abogada, del despacho legal Esperanza, Jazmín Rodríguez, pidió a la ciudadanía que bajo ningún concepto conduzcan ningún automotor bajo el efecto del alcohol. “Estamos viviendo momentos difíciles. ¡por favor! tomen conciencia de que en estos tiempos manejar es un delito que conlleva a que usted deberá conseguir un abogado para que lo defienda de los cargos criminales. ¡Sean prudentes!”, dijo.

LA TARJETA ROJA, PAPEL BLANCO Y UN SEPARADOR DE HOJAS

En la tarjeta roja del tamaño de un carnet de identidad para poder ser guardado dentro de la billetera, más un separador de hojas impreso con la lista telefónica de los consulados, con algunos consejos para evitar ser víctima o fomentar el crimen; además de un papel gigante blanco que deberá ser pegado en el lumbral de su casa; fueron distribuidos a los presentes. Documentos que pretenden sintetizar los derechos de los inmigrantes aun siendo indocumentados y consejos para evitar involucrarse en crímenes.

La tarjeta roja dice: “Deseo ejercer mi derecho a guardar silencio y no contestar preguntas. Si me detienen, solicito comunicarme de inmediato con un abogado. Quisiera ejercer, además, mi derecho a no firmar nada sin consultar con mi abogado. Gracias.

El separador de hojas: Lista de los consulados con sus números telefónicos. Consejos de permanecer en silencio y no portar armas ni traer documentos falsos ni firmar ningún documento si no está seguro de lo que está escrito en el mismo.

El papel gigante con unas letras grandes que dicen: ¡atención! Es un recordatorio de NO abrir la puerta a ningún desconocido, incluyendo a la “migra”.

ORGANIZARSE COMO COMUNIDAD

Marina Forero Ferrandino, integrante de la Junta Directiva de la iglesia, aseveró que ha recibido el apoyo del P. Juan Gabriel Acosta, párroco de la iglesia y que se encuentran dando los primeros pasos pasar poder crear la organización “Manos Unidas” con el fin de que, dentro de la parroquia, se pueda a nivel cívico, tratar el tema de la inmigración. Pero por el momento están estudiando y dejándose asesorar por Unidad Latina en Acción que tiene años de lucha en esta causa.

Unidad Latina, es una organización comunitaria de base, con 15 años de trabajar en defensa de los derechos humanos de los inmigrantes en New Haven. Tienen 200 miembros muy activos y John Jairo Lugo es uno de los organizadores líderes de la institución.

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