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“Mi esposo es apagao y mi hija es descarnada”, por La Tia Julia

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Tía Julia, Lamenté mucho el caso del muchacho que tuvo problemas con el frío grande que hizo para el Día de la Parada de los Irlandeses.La próxima vez y si continúa tomando te verde, es mejor que se compre pampers o pantalones de cuero negro, ja-ja-ja.

Digo esto y espepito la risaporque como dice una canción que cantan los muchachos y muchachas inmigrantes de México, “si ayayay, canta y no llores.” Híjole” con este presidente que es tan malo comoel nieto que le escondía la caja de dientes a su abuelita.

Resulta tía que me case con un hombre que me atrajo porque era y es fuerte, forzudo, lozano, peludo y cabezón.Además de estos talentos le decían el genial o paquetón y no podía usar jeans por razones obvias.El asunto es que yo noté desde un comienzo que algo le pasaba ya que siendo novios le conté un gabán, dos pantalones de salir, dos blue jean y tres camisas.

En un comienzo pensé que era estudiante de trabajo social, pero cuando me invitó a su departamento e intimamos, pensé pa’ seguida que era un cura franciscano porque tenía una cama chica, un velador, la ropa la colgaba en unos clavos en la pared, y ostentaba como mucha cosa, un escritorio de esos que dan de baja en las escuelas.En el comedor para que le cuento: una mesa donde cabían tres personas, tres sillas duras de madera de palo, y un mueble de segunda mano donde guardaba tres platos, tres cucharas, dos cuchillos y un tenedor, además de una jarra y dos vasos.Su reloj despertador era de esos que se les da cuerda.

Sin embargo me enteré con el tiempo que no era que fuera pobre na ya que ganaba bastante en una empresa de pompas fúnebres donde era contable en esos tiempos en que no había muchos servicios funerarios en español y sobraban los clientes.

Para nuestro matrimonio yo me quería casar en la catedral de Hartford y tener una fiesta en el club Polaco, pero este tipo insistió que deseaba algo simple en una parroquia tan chica que no entraba ni el sol y en la que el cura se parecía a Armando Manzaneros.

Como era verano nos impuso a las dos familias a tener una barbacoa en el patio y la música la proporcionó un señor ciego que tocaba el acordeón.Alfred insistió en que las fotos las tomara su hermano con una maquina Kodak y la luna de miel la fuimos a pasar a la casa de una hermana que vive en New London.

Para Alfred todo tiene que ser sencillo y asimismo salió nuestra hija Aráquida que desde que era nena no comía carne aunque yo la obligara a cocotazos.Consulté con los médicos y me dijeron que a veces los sabores de los restos cadavéricos del animal eran muy fuertes para una niñita.

La cosa es tía que siguió con la misma jodienda y tuve muchos problemas en la escuela ya que rehusaba comer los pollos Kentucky, la carne media friza y los burritos con carne, conformándose con las ensaladas y las frutas.En cierto modo no la culpo porno almorzar ya que las comidas no son frescas y recalentadas en microondas. Debieran darle concesiones a cocineras puertorriqueñas para que los estudiantes coman bueno.

Como resultado de esto, se me puso media raquítica y ningún nene se interesaba en ella ya que aunque tenía y tiene formas, parece sobreviviente de un ataque nuclear como los que fomenta el topollillo coreano que no se lleva bien con el Trump.

Cuando fue el Community College me informó que era vegana.Al principio entendí que era vagina y me enojé mucho porque en mi familia nos gusta trabajar mucho demasiado.Después entendí que comía unas cosas que se llaman como tifu que yo entiendo y usted corríjame si me equivoco, es una epidemia muy peligrosa.

Por supuesto que cuando vamos a comprarle alimento nos sale caro especialmente en un negocio al que llamo “La Costilla,” porque todos los que entran y salen de allí parece que se les hubiera quedado el fondillo en otros pantalones.Los veganos son una gente muy flaca y mi hija va por las mismas.Ahora se hizo novia de otro igual que ella y para el cumpleaños prepararon un biscocho de zanahorias y una sopa de coliflores que dejó con mal olor la casa.

Tía, entre mi esposo el simplote que se niega a comprarse ropas y zapatos nuevos y mi hija que se alimenta de hojas me estoy como que trastornando y se me han pasado malas ideas por la mente.Dígame lo que puedo hacer ya que ni el señor cura me ha podido aconsejar.A mi caso, me gusta tener ropa variada de las seis estaciones (digo seis porque hay dos veranos y la primavera es rara), mis veinte pares de zapatos, cómodas, sofás y sillones.Si fuera por Alfred, deberíamos sentarnos en el suelo como los gitanos.

Saludos para usted y las muchachas y muchachos de La Voz.

Gertrudis (Gertru)


 

Respuesta,

Querida Gertru.No digo que te compadezco para no caer en paternalismos innecesarios pero me imagino tu problema porque en términos técnicos tu esposo es un “minimalista” y tu hija una “vegana.” (No existe la palabra vagana), que no son palabras hirientes, injuriosas, vejatorias o agraviantes.

Para Alfred y los minimalistas nuestra existencia debiera reducirse a lo esencial, despojándonos de los objetos sobrantes.Este fue un movimiento que se inicia en los Estados Unidos en la década de los sesenta y es parte de un movimiento artístico llamado “reduccionismo” propuesto por un señor ruso de apellido Malevich que reduce las figuras a su mínima expresión usando colores puros y evitando los extremos del realismo.

El mimimalismo de tu esposo podría asemejarse al ascetismo que reduce al mínimo las pertenencias físicas.Algunas órdenes monásticas hacen un voto de pobreza y viven de un modo ascético.

No se si Alfred es consciente de este movimiento o fue criado por una familia que supeditaron lo material a lo espiritual.La sociedad actual es más bien consumista y se anima a la gente a cambiar los muebles de la casa cada dos años, comprar ropa constante e incesantemente, y cambiar el automóvil cada 24 meses.Los minimalistas son reacios a la adquisición de cosas y allí me imagino que ustedes tendrán dificultades especialmente en Navidades cuando en esta sociedad lo que prima son los regalos, obsequios, comelata y bebelata.

Ahora y en relación a tu hija, parece ser una partidaria del veganismo que Leslie Cross lo definió en 1951 como “una doctrina en la que los seres humanos deben vivir sin explotar a los demás animales.”Uno de los alimentos que utilizan los veganos en vez de la carne, pescado o pollo, es el tofu (no tifus) basado en la famosa soya que habrían ya utilizado en una de las dinastías chinas en el 2000 antes de nuestra Era.

El ser vegano o vegana pareciera tener ventajas y uno de los mas conocidos cultores de esta verdadera filosofía de vida fue Mahatma Gandhi, el padre de la nación India que pertenecía en la década de los veinte a una asociación de veganos en Inglaterra y tenían incluso una revista para promover el respeto a los animales.

Una de las cosas que los expertos han notado en las personas veganas es que al no ingerir carne de animales tienen una tendencia a sufrir un déficit de vitaminas B12 y D, calcio, hierro y cinc, por lo cual los veganos deben tomar suplementos vitamínicos para compensar estas deficiencias.

En conclusión querida Gertru si bien por el lado de Alfred tu esposo que es un minimalista ahorran chavos, pero por el lado de tu hija vegana gastan mas ya que el tofu y los alimentos especiales de esta gente no son baratos.Entiendo que por razones culturales en Puerto Rico es difícil ser vegano o vegana ya que nos encanta el lechón, los cuajitos en escabeche, la carne guisada y otras delicias del paladar boricua.

Mija, si has soportado a Alfred con sus escaseces por todo este tiempo no te hagas muchos problemas.En cuanto a tu hijita que se va a casar con vegano también es protegida

En este mundo materialista donde todo es consumir y reemplazar, la idea de llevar una vida frugal y ascética no es una mala idea.Lamentablemente la publicidad comercial anunciando nuevos tipos de zapatos, zapatillas, jeans (con hoyos y los sin rajadura, los celulares y otras madres, llevan a la gente a reemplazar valores positivos y espirituales por mercaderías que hechas en China, en menos de dos años se transforman en desperdicios.

Te dejo finalmente con el pensamiento progresista de Jean Cabriole que en su libro “Cúbrete bien pero sin capa de Oro,” escribióe,“recuerde el alma dormida que al final lo que hacemos es atraer las moscas.”

Saludos,

Tia Julia

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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