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Enmascarados, encapuchados, traidores y héroes, por Jorge L. Limeres Gregory

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“Marcharon temprano en la mañana desde Río Piedras hacia Hato Rey. Los había de toda la isla, pudientes y pobres, blancos, negros y trigueños, muchos de ellos aún adolescentes y de veintitantos años. Traían en sus mochilas algo de beber y de comer. Dominaban con pensamientos de victoria los temores que producía el enfrentamiento inminente en Hato Rey, con un adversario poderoso y bien armado. El combate sería decisivo, más aún de los que mucho imaginaban. De ese día dependía la ruta que tomaría el país por las próximas décadas y más allá. Habían decidido estar ahí esa mañana y luchar contra un invasor por su patria aún naciente. Ya no había vuelta atrás.

Era el 30 de abril del 1797.”

Descripción de Juan Giusti Cordero en artículo de su autoría en la Revista 80 Grados (5/5/17).

Hace 220 años los milicianos puertorriqueños se enfrentaron y resistieron las fuerzas invasoras inglesas dirigidas por el general Abercromby. Fue en aquel momento histórico que muchos historiadores reconocen el nacimiento de la personalidad nacional puertorriqueña.

Es en esta lucha  cuando se unió el pueblo, constituyéndose y actuando como una nación solidaria para combatir al invasor. Es en ese mismo lugar donde 220 años después miles de puertorriqueños, rechazaron esta vez la invasión estadounidense en todas sus manifestaciones, hoy más burda y represiva que nunca.

Ante un pueblo decente y disciplinado; hostigados y provocados por los esbirros que le responden   a los intereses extranjeros, nuestros manifestantes puertorriqueños demostraron su paciencia ante los atropellos sufridos este primero de mayo del 2017. Pero los provocadores a sueldo, los judas de nuestra nación no iban a desperdiciar el momento. Una vez terminada la actividad legítima, comenzaron a surgir encapuchados y enmascarados donde alegadamente se rompieron vitrinas en algunos de los edificios del área. El que aparentemente ha reclamado más daños es el Banco Popular de Puerto Rico que según los medios noticiosos hacen reclamos de millones de dólares. Es ese mismo banco que radicó una demanda responsabilizando a las 42 organizaciones puertorriqueñas, a sus líderes y a los “50,000” manifestantes que participaron en la protesta de los “actos cometidos contra su propiedad”. Lo único que falto incluir en dicha demanda fueron los perros y gatos realengos de la ciudad capital. La prensa “libre” y los medios noticiosos hicieron su agosto dándole prominencia a ese pequeño grupo de “disidentes” que surgió cuando las actividades ya habían terminado oficialmente. Es interesante saber que el banco demandante estableció un récord mundial en preparar y someter una demanda de esas proporciones en cuestión de minutos después de que ocurrieran los hechos.

Este pasado primero de mayo, día de esa masiva demostración en todo Puerto Rico, fue un logro extraordinario demostrando una vez más que una buena parte de los puertorriqueños están conscientes de los peligros que amenazan nuestra propia existencia.

Por otra parte los medios noticiosos comerciales, sobornados por el poder económico imperial, siguen respondiendo con la acostumbrada histeria, con las falsedades y cobardía típicas de una prensa ausente de valores y comprometida con los enemigos de Puerto Rico. Esa cobertura final de la  multitudinaria demostración estuvo en manos de los que crean las noticias, dándole importancia  al pequeño grupo que rompió vitrinas y tiró piedras. Le dieron relevancia a la intervención  policíaca en estos incidentes, a los daños (mínimos)  que ocurrieron pero enfocaron a los llamados “violadores” de todo esto especialmente porque llevaban capuchas puestas o estaban “enmascarados”.

No sé quiénes son, tampoco se puede determinar a quién ni a qué responde este grupo. La historia de las luchas puertorriqueñas está llena de encubiertos, de infiltrados, de chotas cuyo único propósito ha sido el de reprimir el pueblo. La experiencia histórica  ha sido clara en señalar a quien le sirven estos elementos de la escoria humana.

Los medios de comunicación, las instituciones que nos gobiernan, el sistema de justicia que supuestamente vela por los derechos del pueblo no son exactamente ejemplos que dignifiquen ni que gocen de alguna credibilidad. La nación puertorriqueña necesita líderes confiables y dignos. Que demuestren valentía y sacrificio ante el asalto al que estamos sometidos. Que se quiten las capuchas los todavía enmascarados y eliminen la asqueante demagogia a la que nos tienen acostumbrados.

Que se atrevan a defender a los oprimidos, a esa gran mayoría del pueblo, pero no con alardes de guapetón de barrio o con retórica leguleya para continuar engañando a su propio pueblo. Los puertorriqueños que dijeron presente  en esta gran demostración no serán  intimidados  por nadie y exigen justicia.

La historia nos ha enseñado que a través de los siglos hemos tenido enmascarados y encapuchados por diferentes razones. Unas buenas y otras malas. También hemos aprendido de la historia que han existido personajes que han tratado de destruir a la humanidad. Esos canallas también han usado máscaras y han costado millones de vidas su existencia.

Tenemos que comenzar a diferenciar entre los verdugos y  los que defienden nuestros mejores intereses de acuerdo a sus acciones. Empecemos a reconocer quién está de qué lado de la muralla.

Exijamos que se quiten las máscaras y las capuchas los verdaderos enemigos de nuestra nación y de no hacerlo, simplemente y haciendo justicia lo hará el pueblo. Los traidores de una nación ya no tienen cabida entre gente decente. Solamente los sacrificados, los que se lanzan a defender a su pueblo se les puede llamar héroes.

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