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Mina creció escribiendo cartas o “misivas” cómo las denominaban su mamá…

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Mina creció escribiendo cartas o “misivas” cómo las denominaban su mamá, la tía Dolores y su abuela Eulalia.

Las tres enviaban cientos de epístolas al año en esquelas de un color celeste inmaculado adornadas con hermosas letras que admiraban familiares y amistades.  Micaela, la mamá de Mina había sido maestra de la escuela elemental de Carabobo en aquellos tiempos en que se respetaba la caligrafía, y la ortografía era casi un dogma.  La recordaba inclinada sobre el tapete verde de su escritorio, concentrada en las páginas, que después de firmarlas, plegaba con prolijidad en rectángulos perfectos para finalmente depositarla en el sobre y depositarla en el buzón a veces colmado de cartas y pequeñas encomiendas.

Eran los primeros tiempos de las lapiceras estilográficas que reemplazaron a la legendaria pluma de madera cuyo estilete se untaba con puso firme en el tintero con pulso para evitar las descargas imprevistas que por un error del calígrafo que malograban la plana.

Poco después Mina recordaría la repentina llegada de los bolígrafos a quienes su madre culpaba de la “destrucción” de las artes caligráficas y la desaparición de la “buena letra.”  Es que los tiempos cambiaban rápidamente con una aceleración impetuosa y las guerras estallaban en Europa, Corea y Vietnam, incluyendo los golpes de estado y las incursiones de militares al servicio de terratenientes y colonialistas en Centro, el Caribe y Sud América.   

Cuando Mina a su vez se convirtió en madre de su hijita Beatriz, intentó en ocasiones pero sin éxito, inculcarle la importancia de la letra manuscrita y la lectura.

En el mundo la tecnología avanzaba con una rapidez inusitada y casi sin notarlo, las cámaras Súper 8 fueron reemplazadas por las de los videos VHS que no tardarían en ser substituidas por los teléfonos celulares con capacidad de filmar en alta resolución.

Y las cartas fueron así desapareciendo y el sistema de Internet las fue reemplazando inexorablemente. El uso del sistema postal se limitó al envío de los pagos de factura, expedir documentos legales, pero poco a poco todos los pagos también se llevaban a cabo a través del impersonal celular, el I-Pod y los androides. 

Era cierto que aún se utilizaban por motivos de tradición las tarjetas de saludos navideños, pero incluso ese modesto acto de expresión escrita había sido reemplazado por modelos estándar a través del FaceBook y nuevas modalidades como “textear” que según pensaba Mina, era el acto y enemigo más grande de la corrección en el uso del lenguaje y en ocasiones un verdadero atentado en contra de la decencia.

Recordaba con amargura cuando su hija desde el colegio universitario comenzó a enviarle “textos.” ¡Qué horror!

“Mom, come el lun, 3:00 p y me trae el traj blue y los shoe whit.  I hav tu go tu a graduation party en Merid.  Please.  I nee $$$.  I Love yu. By mo.”

Mina sufría por que según ella se había perdido para siempre el respeto a la comunicación. De esta manera comenzó a elaborar sus tarjetitas usando el recurso de la acuarela porque la industria había entrado en crisis y era también reemplazada por los mensajes escuetos del sistema CardFast que le invitaba a seleccionar entre 137 saludos de cumpleaños, 78 emociones e ilustraciones de acuerdo al tema, y la posibilidad de acompañar el texto con una selección de 381 melodías elegidas de acuerdo a la preferencia sexual de quien recibía el saludo.

El sistema interactivo de la televisión también mostraba cómo los mensajes de los televidentes eran un triste ejemplo de ignorancia extrema.  En los plasmas de pared a pared y tridimensionales se observan opiniones tales como “I like president a lot. He is strange but fun.  The things he spoke are strong but is true.”

Pero todo esto cambió repentinamente para la satisfacción de Mina y de los que vivían nostálgicos por la desaparición de la lengua escrita y la lectura.

II

El día del llamado Jaqueo Apocalíptico Universal en la Primera Guerra Mundial Cibernética (WW III Cyber), las grandes potencias industriales destruyeron totalmente las tecnología virtual de sus enemigos .  Virus horripilantes arruinaron a millones de personas cuando los jaqueadores cogieron dinero de las hasta ese momento infalibles tarjetas del “pan hoy y hambre mañana.” 

Fue imposible pagar deudas y muchas compañías se fueron a la bancarrota usando el pretexto del jaqueo.  Los computadores con programas Windows, los servers, los sistemas FaceQuick, UltraPage, InterGalaxis, fueron aniquilados por los virus y a resultas de la ruina que afectó a las grandes sociedades industriales, hubo que regresar de un modo vertiginoso a las formas tradicionales de comunicación propias de los pasados siglo XX y XXI es decir la carta, el correo postal, las tarjetas de saludo, los muchachos/correos que en bicicleta unían con rapidez a sus clientes dentro de las grandes metrópolis y los telegramas..

El cambio obligó a las escuelas a crear nuevos cursos tales como “Caligrafía,” “Taquigrafía,” y “Lenguaje Morse” ya que este último era el único fiable.  Al desaparecer los smartboards, los maestros tuvieron que usar los obsoletos pizarrones negros y las tizas blancas y de colores.  Muchos de ellos tuvieron la necesidad de tomar cursos para mejorar su caligrafía y volver a las lapiceras estilográficas.  Todo en los continentes afectados por el apocalipsis virtual, se había convertido en operaciones manuales y las calculadoras mecánicas, los mimeógrafos, y largas sesiones de copia desde el pizarrón retrasaban la velocidad de la enseñanza favoreciendo a los niños que no tenían licencia de genios.

En los supermercados y en la Grand se habían instalados escritores que asesoraban a los residentes a escribir sus mensajes, cartas y memorándum; en antiguas máquinas de escribir manuales Royal ayudando a los novios a enviar hermosas cartas de amor a sus adoradas con versos de Vallejos, Neruda y la Mistral.

Aunque el cataclismo cibernético no se resolvería a corto plazo por razones de desconfianza y seguridad nacional, las potencias mundiales se iban adaptando a la ausencia de satélites espaciales y medios virtuales de comunicación, la vida en el planeta se hizo menos agitada y lo que más agradaba a Mina y sus amistades, fueron las hermosas cartas que le enviaban sus nietos ahora acostumbrados a jugar con otros niños y olvidarse de los video games y otras monstruosidades tales como los celulares, I-Pod e Internet.

Mina le había enviado una hermosa tarjeta de saludos a sus nietecitos, los hijos de Beatriz, y la respuesta la emocionó.

“Querida abuelita,

Este sábado mi mamá nos dijo que iríamos a visitarte.  Estamos practicando nuestras lecturas y te mostraremos el progreso en caligrafía y matemáticas.  Me despido de ti porque tengo que hacer varias copias para mañana.
Te queremos mucho abuelita Mina,
Tino y Beatriz

P.D.  Saluda al abuelo.

El sistema postal de todo el mundo revivía y eran cientos de miles de nuevos trabajos para carteros, palomas mensajeras, además de la instalación  masiva de coloridos buzones que habían estado a punto de desaparecer.

Para Mina todo era como un sueño y recordaba lo que decía Mao Tse Tung, “cómo convertir una derrota y el pesar, en una victoria con sonrisas.”

 Se había retornado s la realidad.

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