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El retorno de los coyotes

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Ya mataron tres caninos y deambulan por East Haven,  West Haven y Hamden

NEW HAVEN.- Luego de departir con amigos y gozar de una deliciosa cena en un popular restaurante de State Street en New Haven, el ciudadano Antonio Carrasquillo, arrancó la noche del sábado pasado hacia su hogar situado en las inmediaciones de la Ruta 80 y de River Road de East Haven, es decir un poco más arriba del área de Foxon Road, en New Haven. Al arribar a su destino, y antes de apagar las luces de su automotor, sintió que no estaba solo. Al frente de su casa, vio parado a un coyote de buenas proporciones.

Inmediatamente, al ver semejante animal observándolo detenidamente a través del parabrisas de su Nissan Sentra, el efecto de los tres vasos de vino que se había bebido se le fue como arte de magia, y por prudencia y temor a la vez,  guardó silencio esperando ver la reacción de la bestia. “El coyote me miró un buen rato, y luego de constatar que por allí no había nada de interés para calmar su apetito,  siguió su camino calle abajo hasta desaparecer en la bruma nocturna y para mi propia tranquilidad”, nos comentaba al día siguiente y telefónicamente el hombre oriundo de Ciudad México, y quien se desempeña en el área del Gran Condado de New Haven como un experto en computadoras.

Encuentro idénticos con esta clase de animales como le sucedió a Carrasquillo, han sido temas para noticias de primera plana en los últimos días, ya que el inquietante aumento de los coyotes y su presencia en pueblos y ciudades del estado están creando pánico en los hogares. El caso es que en los últimos días, tres perros han muerto a causa de los ataques de éstos mamíferos.

El más reciente de estos casos ocurrió este lunes pasado en las horas de la noche en una casa situada en los alrededores de Dogwood Lane en Wallingford, en donde una mascota fue muerta y otra desapareció en las fauces de un depredador de esta clase.

Como es costumbre en ellos, y antes de retirarse a dormir, los propietarios de la residencia, Ryan y Angie Martín, dejaron salir por la puesta trasera de la edificación  a sus dos perras Chihuahuas “Khloe” y “Cody”, para que hicieran sus necesidades. Un par de minutos después, su esposo escuchó ladrar a “Khloe, y de pronto chilló. Presintiendo algo grave, Ryan, corrió en su ayuda, pero ya era muy tarde. A un lado de la casa, cerca de la vegetación estaba su mascota severamente herida. Y a un costado, el agresor.

Como pudo, el hombre logró espantar al animal, y colocó sobre una toalla el cuerpo agonizante “Khloe”, quien no sobrevivió. Había sido mortalmente herida por el coyote. Y de “Cody”, no se supo más, porque hasta el momento de escribir esta información, aún no se ha encontrado. En otras palabras, se teme lo peor.

“Mi esposo dijo que era un coyote grande”, decía en su dolor Angie Martín.

Otro caso que lamentar ocurrió dos semanas atrás en la sección de Harbor Lane en New London, cuando “Poochie”, una perrita de dos años (raza bichon fries), salió en las horas de la mañana por el vecindario a realizar un paseo. Sin embargo, solo hubo necesidad de un instante, para que un coyote que merodeaba por el lugar la atacara, con consecuencias fatales.

“Mi hija Giovana estaba sentada afuera en el último peldaño de las escaleras, mirando hacia el lugar donde se había dirigido la perrita. De pronto ella dijo: Mamá, Poochie está muerta. Y yo le pregunto: Cómo que está muerta. Y ella me responde: Sí, mama, mírala allá, el coyote está sobre ella…”, decía Jackeline Taitague.

La familia Taitage, espera que su dolor y su genuina preocupación por otros animales en su vecindario sea una buena motivación para las autoridades, para que así puedan prevenir que otras mascotas se muevan con libertad por los vecindarios

Jacqueline dijo que su esposo hizo sonar la bocina de su automotor para ahuyentar al animal, y que inclusive usaron palos largos y le gritaron para tratar de asustarlo. Con todo y eso, el animal no se inmutó. Finalmente lo hizo, lentamente hasta perderse.

En la ciudad de West Haven, a principios de año, fueron captados dos coyotes que merodeaban en una sección boscosa de Chase Lane, y por tal motivo se hicieron se encendieron las alarmas entre sus residentes, más que todo en aquellos que son dueños de perros, gatos y otros animales domésticos.

En Hamden, también se ha alertado de su presencia por los alrededores de Dixwell y Whitney Avenue.

El pasado 10 de Mayo, las autoridades de Harwinton, Connecticut, alertaron del ataque sufrido por un perro cerca a la Ruta 72, por uno de estos mamíferos   

“Muchas personas han tenido encuentros con coyotes”, señalaba hace unas semanas a los medios de prensa, Chris Vann, Biologista de la Vida Silvestre, del Departamento de Energía y Protección Ambiental. “Éstos animales como las zorras y los osos, están buscando espacios, y ahora se siguen acercando más a nosotros.

“El desarrollo de áreas rurales empuja a los animales fuera de sus áreas y los obligan a concentrarse en zonas urbanas”, explicaba Vann. “Por eso es importante mantener las mascotas en el interior de los hogares en las horas nocturnas, porque los coyotes lo que están buscando es comida. Son un peligro”

En North Branford y Branford, también, el retorno de los coyotes es una realidad…

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