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Los graduados a largo plazo obtienen su día

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Por Lucy Gellman
Texto y fotos

Jeanette Morales nunca pensó que llegaría a graduarse de la escuela secundaria. Hasta que una de sus últimas clases sobre Galileo Galilei la animó a seguir adelante, hasta convertirse en educadora.

Morales fue uno de los 99 estudiantes que el jueves en la noche recibieron su diploma de escuela secundaria, a través del New Haven Adult and Continuing Education Center, que celebró su ceremonia de graduación en el Southern Connecticut State University (SCSU).

Cuando los graduados de la clase del 2017 atravesaron el escenario del auditórium de SCSU siendo aclamados por el público, varios de ellos rememoraron sus historias y contaron que los había traído hasta aquí.

Como la historia de Morales, de 33 años de edad y madre de dos niños, a quien hace dieciocho años un embarazo inesperado la sacó de la escuela secundaria a los 15 años, y un segundo le hizo casi imposible el regreso a la escuela. “Yo estaba haciendo lo mejor que podía, y criando a mis hijos”, dijo, alisándose los bordes sedosos y azules de su toga y su birrete, mientras esperaba el comienzo de la ceremonia.

“Ahora, estamos aquí, y el viaje acaba de comenzar”, dijo, dirigiéndose a sus compañeros desde el escenario, durante la ceremonia. “Esto es tomar riesgos. De eso se trata la vida. Hubo muchas veces que lloraba en el baño de la escuela o en el trabajo porque lo único en que podía pensar era en mi cama”.

Gerardo Pedro Rayas, también de 33 años, se graduó ese mismo jueves dando así un nuevo paso en el desarrollo de una historia americana. Después de inmigrar a los Estados Unidos hace 17 años desde León, una ciudad del estado mexicano de Guanajuato, pasó su adolescencia saltando entre diversos trabajos –pintó casas, fue jardinero, y fue mesero en New Haven y Hamden.

A unas pocas yardas de allí estaba tomando fotos con su madre Amoudia Mohamed, una inmigrante reciente quien hizo una pausa temporal en su educación cuando recibió su visa hace tres años y dejó África Occidental para venir a los estados Unidos con sus padres. En el 2014 llegó a New Haven desde Togo, donde acababa de terminar la escuela secundaria y estaba a punto de recibir su diploma.

“Me aprobé a mí misma”

Mientras los estudiantes alrededor de ella se preocupaban por sus togas y posaban para las fotos, Cassandra Moore se acomodaba y daba los toques finales de su birrete, se aseguraba que su hija de tres años, Emerie, había llegado a su asiento. “Toda la ceremonia era para ella”, dijo Moore.

“Ahora estoy tratando de dar buen ejemplo a mi hija”, dijo. En el otoño, planea ir a la escuela de comercio en New Haven, agregó.

A medida que ella y 161 de sus compañeros llenaban en el auditorio al ritmo de  “Pompa y Circunstancia” y de una rutina de la Guardia de honor del Gobernador de Connecticut, el Alcalde de New Haven, Toni Harp, dirigió un mensaje que se  hacía eco de algo que Moore  cree firmemente: “Nunca es demasiado tarde para terminar de educarnos”.

“Quiero que ustedes se digan algo que me digo a mí misma todos los días”, dijo. Quiero que ustedes se digan cientos de veces al día: Me apruebo a mí mismo.

“¡Me apruebo a mí mismo!” respondieron los162 estudiantes.

Para estudiantes hambriento, un nuevo arreglo

Meses antes de la celebración de junio la preocupación de Daniel era los posibles obstáculos de los estudiantes para graduarse -la inseguridad alimentaria, la falta de acceso confiable a los alimentos de modo regular mensualmente. Cientos de estudiantes llegaron hambrientos y permanecieron hambrientos durante sus clases.

“Sabemos que si no se cumplen las necesidades básicas, será difícil para los estudiantes aprender”, dijo ella el miércoles en la sede del Adult Ed Center en el Ella T. Grasso Boulevard.

La inseguridad alimentaria es bien entendida por el corazón de Daniels, quien comenzó a ser voluntaria en los comedores populares de la escuela intermedia y luego se unió a grupos como el Midnight Run para los desamparados en la escuela secundaria. En la universidad optó por convertirse en educadora en lugar de médica, porque “sentía que podía ayudar a todo el mundo que quería”.

En octubre solicitó subsidios de la United Way y de Community Foundation of Greater New Haven que aportaron US$13,000.

“La importancia de esas comidas en casa, el seguimiento de quién obtiene la comida y cómo afecta las relaciones es enorme”, dijo Daniels. Cada vez que escucha una historia acerca de un estudiante que está agradecido por la comida extra (Newton mencionó a uno que ora con ella cuando van a comer y dijo que lo encuentra particularmente emocionante).

De regreso a la graduación, ella miró a varios estudiantes que habían usado la despensa en los meses previos a la graduación, y sonrió. Luego dio algunos consejos de despedida de una de sus influencias formativas: Winnie the Pooh.

“Recuerda siempre, eres más valiente de lo que crees, más fuerte de lo que pareces, y más inteligente de lo que piensas.”

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LA CARICATURA DE REINALDO

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