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Las autopistas de Connecticut, por Waldemar Gracia

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Durante los meses de verano el número de personas que viaja en automóviles aumenta considerablemente. También aumenta el número de policías en las autopistas de Connecticut con el propósito de velar por la seguridad de todos. Algunos, como mi amigo Paco dice que todo es cuestión de sacarle dinero a los pobres a través de multas por infracciones de tránsito que no son justificadas.

Él me contó que, ya cansado de los abusos de la policía de tránsito de autopistas de Connecticut, él ha aprendido a “no quedarse con nada de nadie”. Paco me contó varias anécdotas que en realidad no sé si creérselas o no. Pero como algunas de ellas, aunque no creíbles son algo graciosas. El me dio la oportunidad de que escribiera y compartiera con ustedes algunas de sus experiencias. De antemano le dijo que no trate de hacer igual que un sujeto llamado Juan Rodríguez si la policía lo detiene. Pues como les he dicho él me contó el cuento a su manera y no hay ninguna garantía de que usted tenga la misma suerte. Veamos:

Exceso de velocidad

Un policía detiene a Juan Rodríguez por exceso de velocidad y se produce el siguiente diálogo:

-¿Puedo ver su licencia de conducir?

-No tengo. Me la suspendieron después del quinto parte por falta gravísima.

-¿Puedo ver la Registración y Título del vehículo?

-No es mi auto. Lo robé.

-¿El auto es robado?

-Así es. Ah, ahora me acuerdo. Creo que la Registración está en la guantera, donde puse la pistola.

-¿Hay una pistola en la guantera?

-Sí. La puse allí después de disparar y matar a la mujer que conducía el auto. Puse su cuerpo en la maleta.

-¿Hay un cuerpo en la maleta?

-Si, señor…

El policía, impresionado por la sangre fría del conductor y sin quitarle la vista de encima, llama de inmediato a su Capitán. Segundos después, el auto estaba rodeado por la policía. El Capitán se acercó con cautela al conductor para manejar la tensa situación.

-Señor ¿Puedo ver su licencia de conducir?

-Seguro. Aquí está. (La licencia era válida).

-¿De quién es este auto?

-Es mío, Capitán. Aquí está la Registración y el Título.

-¿Puede abrir lentamente la guantera para que yo pueda ver si hay un arma allí?

-Por supuesto, señor. Pero allí no hay ninguna arma. (No había ningún arma en la guantera).

– ¿Le importaría abrir la maleta del auto? Me dijeron que había un cuerpo allí.

-No hay problema… (Abrieron la maleta. No había ningún cuerpo).

-No lo entiendo. El policía de caminos que lo detuvo me dijo que usted le había dicho que no tenía licencia, que robó el auto, que tenía un arma en la guantera, que había asesinado a la dueña y que había puesto su cadáver en la maleta…

-Ah, claro, si que ese policía es medio mentiroso… seguramente le dijo también que yo venía a exceso de velocidad. ¡Así Juan Rodríguez se pudo librar de un ticket de velocidad!

Control de Sobriedad

En otra ocasión, otro policía vuelve a detener a Juan Rodríguez:

– “Buenas noches, esto es un control de sobriedad, pero el aparato de medir el nivel de alcohol no funciona, así que le voy a hacer una serie de preguntas para saber si usted ha bebido o no, ¿de acuerdo? Si va por la carretera y ve que se acercan dos luces de frente, ¿qué piensa usted que es?”

– “¡¿Pues qué va a ser?! ¡Un carro!”

– “Sí, pero ¿qué carro? ¿BMW, Mercedes Benz, o Toyota…?”

– “Y, ¿cómo quiere que lo sepa?”

– “Empezamos mal ¿eh? Creo que usted no va a pasar la prueba de embriaguez… Si va por la carretera y ve que se acerca una luz de frente. ¿Qué es?”

– “¡¿Pues qué va a ser?! ¡Una motora!”

– “Sí, pero ¿qué motora? Kawasaki, Suzuki, o Yamaha…?”

– “Y, ¿cómo quiere que lo sepa?”

– “Definitivamente, creo que usted da positivo en la prueba de alcoholemia”.

Juan Rodríguez, que se está empezando a enojar, le dice al policía:

– “¿Puedo hacerle una pregunta?”

– “Adelante, hágala.”

– “Va usted por la carretera y en la cuneta ve un hombre tirado y todo borracho y andrajoso. ¿Qué cree usted que es?”

– “¡¿Pues qué va a ser?! ¡Un Vagabundo!”

– “Sí, pero ¿qué Vagabundo? Su padre, su hermano, su hijo…”

¡Así Juan Rodríguez se pudo librar de ser arrestado por estar en estado de embriaguez! ¿Y usted, ha tenido suerte con algún policía cuando lo han detenido por una infracción a las leyes de tránsito?

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