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“No deporten a Nury”, dicen los estudiantes en las calles como señal de protesta

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24 años de vivir en Norwalk no son suficientes para no ser deportada a Guatemala

NORWALK. Después de 24 años de vivir en Norwalk, Nury Chavarría, madre de cuatro niños estadounidenses, enfrenta la deportación que deberá cumplir saliendo del país como plazo límite a las cinco de la tarde de este jueves; aunque espera que las cartas enviadas por los senadores Richard Blumenthal y Chirs Murphy al Departamento Federal de Inmigración pudieran ser su salvación.

“Por favor dejen que mi mamá se quede, ella no hizo nada malo. Realmente quiero que se quede”, es la emotiva súplica de una niña de 9 años, hija de Nury, que le hizo al presidente Donald Trump.

Nury, que es una residente indocumentada que huyó de Guatemala a los 19 años de edad, ha tenido un trabajo estable como ama de llaves desde hace quince años y está criando a cuatro niños estadounidenses, incluyendo a su hijo mayor que es discapacitado.

La prensa nacional y los jóvenes en las calles han reportado con preocupación la orden de deportación de Nury Chavarría, quien ha asistido durante años a sus citas de rutina en ICE y ante los cambios de la ley “sin sentido común”, deberá abandonar el país en pocas horas.

Hasta el mes pasado su vida tenía un ritmo normal de una madre que trabajaba diariamente, iba de compras, cocinaba y transportaba a los cuatro hermanos.

Eso cambió este 21 de junio cuando se reportó a la oficina de Inmigración y Aduanas de Hartford, como se requería que hiciera anualmente después de que una orden anterior de deportación fuera diferida bajo la discreción de la fiscalía.

Con su hijo de nueve años de edad, a la espera de un registro de rutina en la Agencia de Inmigración en Hartford, Nury fue ordenada de demostrar que tenía un tiquete de ida a Guatemala con una fecha de salida del 20 de julio.

“Estaba en estado de shock”, dijo Chavarría de esa reunión con su hijo Hayley Chavarría, que estará en cuarto grado en septiembre, comenzaron a llorar. No podía creer que estuviera sucediendo.

Chavarría, sostiene que sus hijos sabían que ella se reportaba a ICE de manera regular, pero también que tenía documentación que le permitía trabajar; pero nunca se dieron cuenta del potencial peligro que enfrentaba con la renovada aplicación de la ley de inmigración bajo el presidente Donald Trump.

Mientras ella era prioridad inferior para la deportación bajo administración de Obama, la mayoría de los inmigrantes en esa categoría ahora son una prioridad.

Su abogado Glenn Formica de New Haven, ha solicitado la suspensión de la orden definitiva de expulsión de Chavarría por razones humanitarias, con la esperanza de que su caso de asilo pueda ser reabierto.

Navegar por el camino legal por delante es complicado, dijo, ya que su abogado anterior fue expulsado recientemente y Formica necesita tener acceso al archivo de Chavarría para determinar qué caminos se han venido siguiendo. Chavarría, de 43 años, no tiene a nadie con quien pueda dejar a sus hijos.

Su hijo mayor, Elvin Martínez, de 21 años, tiene un problema de aprendizaje, así como habilidades motoras debidas a la parálisis cerebral. “Necesita mucha ayuda”, dijo, incluyendo ayuda para vestirse y alimentarse. Nació prematuramente a los 6 meses de gestación. Por lo que Nury Chavarría lo estaba animando a asistir al Norwalk Community College, pero dijo que está avergonzado por sus discapacidades.

Lindsay Chavarría, su segunda hija de 18 años, se graduó de la Norwalk High School con altos honores y estará comenzando su educación universitaria este verano en el Norwalk Community College a finales de agosto.

En su graduación de la escuela secundaria Lindsey leyó: “Mi mamá cruzó la frontera, así que podría cruzar esta etapa,” reportó Nich de Guilford, que asistió a la entrevista con Chavarría. Nich, es un estudiante de la Escuela de Medicina de Yale y uno de los de miembros del grupo CT Shoreline Indivisible que apoyan a inmigrantes como Chavarría mientras pasan por el tribunal de inmigración y el proceso de deportación.

Chavarría expresó que su tercer hijo, Kevin Uquillas, de 15 años, un joven subalterno, que también tiene altos honores, está decidido a terminar sus estudios secundarios aquí, mientras que Hayley, al igual que sus hermanos y hermanas, hablan inglés con capacidad limitada en español y tienen preocupaciones por asistir a la escuela en Guatemala.

Formica sostuvo que, si Chavarría es deportada, Kevin y Hayley pasarán a ser dependientes del estado de Connecticut para su cuidado.

Además, Elvin no podía cuidarse, asimismo, mientras que Lindsey de 18 años técnicamente podría ser independiente, Chavarría dijo que todos sus hijos “son completamente dependientes de ella.

Formica indicó que la deportación de Chavarría “ciertamente afectaría en forma directa a los dos hijos mayores de ir a la universidad, a la menor que quedaría sola y al joven con discapacidad. “Afecta a todos los hijos”, dijo.

“Sería aún más difícil apoyar a Elvin o criar a los niños en Guatemala. Realmente no tiene opciones en Guatemala. Así que realmente es sólo una cuestión de romper la familia”, indicó.

Chavarría apoya a su familia, cuida a sus hijos y nunca ha sido arrestada. Deportarla a ella no sólo deja a cuatro niños americanos sin un padre, sino que le costará dinero al Estado.

“La carga de mantenerla aquí es mucho menos que devolverla”, dijo Formica.

Formica, que ha estado haciendo casos de inmigración durante dos décadas, ha llegado a conocer a los oficiales de ICE e indicó que siente lástima por ellos porque la política, ahora, en su opinión, es deportar a las personas “independientemente de sus circunstancias e independientemente si se tiene algún sentido común”.

“No es necesariamente ser una buena o mala persona para estar en la agencia de ICE, la situación en términos de los oficiales; ahora mismo se les quita una gran parte de su capacidad para aplicar el sentido común “, dijo.

Nich dijo que el lado humano “es tan trágico. Toda esta familia sólo tiene que sentarse y esperar. … ¿Cómo dejas a tu familia durante diez años? ¿Cómo dejas a tu niña durante diez años

Irónicamente, Formica explicó que la política exterior de Estados Unidos en América Latina ha contribuido a la situación que ha dado lugar a que las personas huyan de sus países; mientras que CT Shoreline Indivisible está expresando un valor de la comunidad en su preocupación por los inmigrantes para mantener las familias intactas y unidad. Formica quiere que ICE refleje esos valores y se concentre en deportar a “malas personas”.

CRONOLOGIA DE SU CAMINO A LA DEPORTACION

En 1993 cuando Nury Chavarria dejó Guatemala y llegó a Estados Unidos tenía 19 años.

Una vez aquí, su solicitud de asilo político fue denegada, pero nunca regresó a casa. Desde el 2011 ICE le había permitido permanecer en el país y cumplía con chequeos anuales con funcionarios de inmigración.

Pero durante su último chequeo en junio le dijeron que en cinco semanas tendría que empacar sus cosas y salir del país, ante la nueva política impuesta por Trump de realizar “deportaciones rápidas”.

Desde entonces ha llevado un dispositivo de localización en su tobillo para seguir sus movimientos antes de su fecha de salida el 20 de julio.

Durante su estadía aquí ella ha pagado sus impuestos, no tiene antecedentes penales y tiene un trabajo como ama de llaves.

Por su correcto proceder ella creía que se le permitiría permanecer en Estados Unidos, independientemente del enfoque de la administración del presidente Donald Trump sobre deportar a los indocumentados.

“Le dije que no soy un criminal, soy una madre con cuatro hijos, quiero quedarme aquí para ayudarlos y mantener a mi familia unida”.

El abogado de New Haven, Glenn Formica y el grupo de activistas voluntarios de Connecticut Shoreline Indivisible han tomado el caso de Nury esperando revertir la orden de salida.

“Hemos pedido un acto de discreción de ICE. La política actual no permite que se aplique el sentido común”. Y mientras sus abogados trabajan Nury se aferra a la esperanza. “No tengo nada en mi país, todo lo que tenemos aquí está con mi familia”.

En un comunicado de prensa, el portavoz de ICE dijo: “Como un ejercicio actual de discreción, la agencia le ha permitido que permanezca sin estar encarcelada mientras finaliza oportunamente sus planes de salida. La agencia continuará monitoreando de cerca su caso para asegurar el cumplimiento”.

La solicitud de Nury de permanecer fue negada el martes. Ella y su abogado solicitarán nuevamente que se queden, pero si esa petición es denegada, ella tendrá que irse el jueves.

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