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¿Puede una mentira producir esperanza?, por Waldemar Gracia

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¿Crees en la mentira piadosa? Mentir, no es bueno. La Biblia dice que es pecado. ¿Será el pecado no de muerte que habla el Apóstol Juan? Pero; ¿se puede justificar una mentira para traer alivio o esperanza a una persona? ¿Le ha dicho a usted a un hijo moribundo; “hijo todo va a estar bien”? A todos nos conmueven las historias de amor. Historias felices, historias tristes, historias trágicas, en fin historias de todo tipo. Pero lo que le pasó a Laura, es algo que va más allá de toda comprensión y comparación.

Laura es una joven de 24 años, muy atractiva y de mucha energía. Una tarde, mientras caminaba por el cementerio se detuvo a contemplar una tumba y comenzó a meditar sobre lo que había sido su vida. Hace dos años los médicos no aseguraban su vida. Laura fue diagnosticada con cáncer unos meses antes de su tan anticipada boda con Paco. Ambos se conocieron en la Universidad y eran estudiantes brillantes. Habían decidido casarse al momento de terminar sus estudios.

Al enterase de su diagnóstico, Laura comenzó a deteriorarse muy rápidamente tanto física como emocionalmente. Debido a su deterioro progresivo su medico decidió hospitalizarla por un tiempo mientras era sometida a quimioterapia. Laura tuvo que abandonar la escuela al igual que muchas de sus aspiraciones.

Paco sufría de igual manera, pero al irse deteriorando su amada prometida, él comenzó a desanimarse y pensó en abandonarla. Los informes del médico eran desalentadores. Todos los especialistas concluían que a Laura solo le quedaban tan solo unos pocos días de vida.

El profesorado de la Universidad a la asistía recomendó que se le otorgara el grado académico y se le graduara, pues ella se lo merecía por ser tan buen estudiante. Así que pocos días después le hicieron una pequeña pero muy emotiva ceremonia en el hospital y le otorgaron su diploma.

Pero a Laura le faltaba ver cumplido uno de sus sueños mas deseados. Laura quería casarse con Paco antes de morir. El padre de Laura quiso hablar con Paco. Hacia mas de una semana que Paco no se aparecía por el hospital. Su excusa era que sufría mucho al ver a Laura en esa condición pero en realidad, ya el no la encontraba tan atractiva, pues había perdido todo su pelo y físicamente ya se le veían los huesos.

Paco accedió a complacer a Laura, pues de todos modos la pobre se iba a morir en unos días y el no quería quedarse con ese cargo de conciencia. Esa noche Paco se debatía y se contradecía en sus análisis. “Yo quería a Laura,… Laura la que conocí cuando estaba sana…ahora parece…¡Oh, Dios mió en que cosa rara se ha convertido!” Paco encontraba repugnante el olor que ella despedía y la apariencia que había desarrollado a causa de su enfermedad.

Paco fue a visitarla, pero ella apenas pudo hablar con él. Los muchos medicamentos la tenían totalmente aturdida y desorientada. “Hay que apurarse pronto…la boda tiene que ser mañana…mi hija se me muere” dijo el padre de ella. De inmediato se hicieron los arreglos pertinentes para celebrar la boda en aquel cuarto de hospital. Los médicos cancelaron los medicamentos para que Laura pudiera estar consciente durante la corta ceremonia.

“Darle un poco de felicidad a mi hija antes de morir es el mejor regalo tanto para ella como para nosotros”…decía la madre de ella. Laura había pedido ser enterrada en su traje de novia, ella sabía que le quedaban muy pocos minutos de vida. Laura estaba resignada y se sentía preparada para encontrarse con su Dios sin coraje y sin resentimientos.

Solo los padres de Laura y la madre de Paco se encontraban juntos al ministro esperando que éste llegara. La boda estaba pactada para las 9:00 a.m. Eran las 10:30 a.m. y Paco no llegaba. Cuando de momento llegaron dos policías hasta el cuarto donde todos esperaban. Preguntaron por los familiares de Paco Rivera. Su madre algo sorprendida pensaba que se trataba de alguna sorpresa ya que Paco era algo bromista a veces.

“Señora”…dijo el policía en un tono tenebroso, “hubo un terrible accidente a una cuadra de aquí del hospital…quisiéramos que nos acompaña a ver si usted puede reconocer a una de las victimas fatales de este accidente.” La madre de Paco acompaño a los policías junto a un médico forense y cuando levantaron la sabana la señora cayó de un desmayo. Ahí estaba el cuerpo sin vida de su hijo Paco, vestido con el tuxido de boda, pero su cuerpo y rostro todo ensangrentado.

De inmediato los padres de Laura llegaron al lugar y lloraron junto a la madre de Paco por tan terrible tragedia para ellos. No quisieron decir nada a Laura. Dos días después enterraron a Paco vestido con su tuxido en una ceremonia muy emotiva y desgarradora. Solo faltaba la muerte de Laura, a quien le habían hecho arreglos para enterrarla en pocos días junto al sepulcro de Paco en el cementerio municipal.

Pero los días pasaban y Laura no moría. Para sorpresa de los médicos su cáncer comenzó un inexplicado proceso de remisión. Alegría lleno el corazón de sus padres y hasta la madre de Paco vino a regocijarse con la familia.

Tres meses después, Laura se había recuperado casi completamente. Ella nunca supo de las claudicaciones de Paco. Sólo recordaba aquel hombre a quien ella amaba y que estuvo dispuesto a casarse con ella aún en su lecho de muerte por amor y no por compasión.    

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LA CARICATURA DE REINALDO

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