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Por pagar salarios fuera de la ley allanan salón de uñas

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STAMFORD. El salón Fashion Nails & Spa, ubicado en 1107 High Ridge Road, de propiedad de los esposos Amy and Jimmy Grabine, tuvo la visita de rutina del Departamento de Trabajo (Labor Department), quienes investigaron a sus trabajadores y descubrieron que presuntamente los dueños estaban pagando a sus empleadas el salario por debajo de la ley que marca 10.10 dólares la hora.

Según Anthony Soto, oficial de investigaciones del Departamento de Trabajo, la visita al Salón de Uñas Fashion Nails & Spa, fue de rutina y como parte de los procesos diarios que esta oficina de gobierno realiza en los negocios del Estado, con el fin de proteger de abusos laborales a sus trabajadores.

Efectivamente, acorde con el oficial Soto, de las investigaciones a través de entrevistas hechas a las empleadas, todas de origen hispano, residentes de New York y Stamford, recibían su salario semanal por debajo de la ley y tampoco se les pagaba las horas después del horario de las 40 conocidas como sobre tiempo (over time); además no contaban con recesos ni días de descanso ni bonificaciones.

Una de las trabajadoras que prefirió mantenerse en forma anónima, repuso que el jefe les dijo después de la visita de los oficiales del Departamento de Trabajo, que ya no hay más trabajo para ellas y que serían llamadas oportunamente para entregarles su cheque semanal por el pago de su trabajo. Además, les dijo que cómo pedían todos los beneficios de ley cuándo son indocumentadas y no tienen ni número de seguro social ni tarjeta de declaración de impuestos (tax ID) verdaderos.

Con un letrero de “cerrado” por el Departamento de Trabajo, las trabajadores hispanas del salón de belleza y arreglo de uñas vieron perdido su empleo en espera de que les paguen sus horas de salario adeudadas.

A esta amenaza, el oficial Soto, advirtió que el Departamento de Trabajo del Estado no pregunta bajo ninguna razón el estatus migratorio de los trabajadores ni tampoco reporta al Servicio de Inmigración ningún caso de los trabajadores; en tanto que la ley determina que, si alguien está laborando para alguien, éste debe ser remunerado acorde con la ley laboral de Connecticut y que los dueños de los negocios no pueden ni deben intimidar a sus trabajadoras con amenazas de que son indocumentados.

Rosa, Mari, Elisa, Gabriela y Brígida; fueron las empleadas del Centro de Cosmetología, trabajaban seis días a la semana de 9 de la mañana hasta cerca de las ocho de la noche.

A la hora que llegaron los oficiales en una buseta de color blanco, la dueña dijo a dos de sus empleadas que se vayan afuera con el pretexto de que no había clientes; pero su intención, de acuerdo a la fuente, era para que los del Departamento de Trabajo no las entrevistara.

Pero la manera de operar del Departamento de Trabajo va más allá de la “viveza criolla” y ellos estuvieron aparcados en el parqueo del centro comercial de donde funciona la sala de arreglar uñas, mucho antes de que las puertas de este negocio fueran abiertas y observaron uno a uno de los pasos de la dinámica del negocio centrándose en el público, los dueños y las trabajadoras antes de proceder al allanamiento.

De acuerdo con el oficial Soto, luego de comprobar a través de las entrevistas a las trabajadoras y de conversar con los dueños del local, el siguiente paso es entregar una auditoría completa en el lapso de las tres semanas siguientes. Prontamente, los dueños podrán -si es su voluntad-pagar los salarios atrasados más los pagos de sobretiempo a sus trabajadores o pueden apelar por inconformidad con el informe.

Según Soto, solamente los meseros y trabajadores de barras de servir licor (bartenders) pueden recibir el salario por debajo de los 10 dólares con 10 centavos; y en el caso de las cosmetólogas-aun cuando reciben propinas de sus clientes- el contratista debe pagar el salario de 10.10 dólares, tal como determina la ley de Salarios de Connecticut, que es de 10.10.

De no cumplir con la disposición de la ley laboral, el siguiente paso, según Soto, es llamarlos a la Corte de Reclamos y si es que desobedecen la disposición del juez, los dueños podrían ser arrestados por desacato a la autoridad. 

En cuanto a las trabajadoras, las que viven en New York decidieron probar suerte en sus lugares de residencia y están buscando empleo, mientras que a las de Stamford, prácticamente las puertas de los negocios de arreglo de uñas se les ha cerrado las puertas debido a que han sido acusadas de denunciar al Departamento de Trabajo el trato laboral injusto de sus patrones.

103.5 FM - La Voz Radio

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