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Escandalosos casos de abusos de pacientes psiquiátricos en Whiting Maximum Security Service

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La Noticia y su Comentario


La crueldad hacia personas afectadas por discapacidades psiquiátricas que ponen en peligro al paciente o a otros, ha quedado de manifiesto en la Whiting Forensic Division of Connecticut Valley Hospital, y una acuciosa investigación llevada a cabo por expertos auditores del Estado han dado como resultado el arresto de nueve empleados, incluido el enfermero jefe Mark Cusson.

La indagación originada por denuncias de abuso y crueldad hacia pacientes psiquiátricos enviados a este hospital de máxima seguridad ubicado en Middletown debido a que han cometido crímenes pero un Juez asesorado por médicos expertos han considerado que el convicto está afectado por graves problemas mentales; dio como resultado la investigación y ha significado la suspensión de sus trabajos de 31 empleados de salud mental.  Entre ellos se cuentan 29 que ofrecían servicios directos, enfermeros y dos administradores.

Lo que se inició como una investigación debido a la denuncia de crueldad con saña y salvajismo de un adulto mayor de 62 años que estaba en el sector de alta seguridad y a quien se pateaba, golpeaba, y se le arrojaba comida y orines sin ninguna razón; resultó ser una forma habitual que manifestó conductas sádicas inaceptables por parte de personal de esta dependencia de salud mental. 

Sin embargo los hechos descubiertos demuestran además negligencia por parte de administradores, enfermeros y enfermeras, y personal de salud mental que siendo testigos de los abusos, no reportaron estos a las autoridades, o si lo hicieron, sus quejas fueron desatendidas.

Este pasado miércoles uno de los empleados que responde al nombre de Gregoty Giantonio de 43 años con domicilio en Deep River, se presentó en Corte donde el Juez le fijó una fianza de $75,000; la misma para Carl Benjamín de 39 años del pueblo de Hamden; Clayton Davis de 48 años de Hartford; Bruce Holt de 39 años de Columbia; Robert Larned de 45 años de Hebron, Willie Bethea de 45 años de Middletown; Seth Quider de 34 anos de Enfield, y Lance Camby de 48 años de New Britain.

  Lo que anteriormente era el Whiting Forensic Institute es ahora conocido como Whiting Maximum Securty Service (WMSS), una de las ramas del Whiting Forensic Division of Connecticut Valley Hospital, una institución de salud mental que está bajo la administración del Departamento de Salud Mental y Servicios de Adicción del Estad de Connecticut. Dentro de las diversas ramas de este servicio de Connecticut están incluidos el Dutcher Enhanced Security Services y el Restoration Treatment Program en Battell Hall.

Los pacientes de la División de Máxima Seguridad Whiting incluyen a personas a quienes se ha encontrado culpables de crímenes por razones de problemas mentales y que por esta razón no están competentes para ser parte de un juicio.  También incluye a pacientes que son culpables de crímenes pero que las Cortes les envían para una evaluación previa al dictamen de una sentencia y que están bajo la custodia del Departamento de Correcciones pero no pueden ser admitidos en lugares de corrección debido a su condición mental.  Finalmente son parte de esta población de pacientes, personas afectadas por problemas mentales quienes son peligrosos para sí mismos/as o terceros.

De acuerdo a un portavoz de esta agencia, los servicios que se prestan a los pacientes incluyen tratamiento, seguridad, evaluación, testimonio, administración de riesgo, seguridad pública, educación e investigación.

En este complejo organigrama de servicios, una de las características de la División de Alta Seguridad es la supervisión permanente de los pacientes a través de servicios de cámaras/video que deben ser monitoreadas constantemente por empleados de estos servicios. 

Uno de los hallazgos de los investigadores fue descubrir que hubo dos tipos de negligencia.  Una de ellas en la que empleados a cargo de estas constantes observaciones frente a un monitor utilizaban sus teléfonos celulares para hacer o recibir llamadas, u observar otro tipo de comunicaciones electrónicas recreativas.  La otra fue la ausencia prolongada del empleado o empleada de su estación de trabajo.

También se da el caso de personas que testigos a través de las cámaras, de los abusos de golpizas y crueldad hacia los pacientes, no reportaron los hechos dejando a las personas cruelmente abusadas a la merced de los que les castigaban físicamente con insultos, empujones, humillaciones, y golpes de puño, azotes o puntapiés.

Cuando los resultados de la investigación llegaron a la prensa provocaron conmoción en la opinión pública de Connecticut y en este momento representantes de los dos partidos políticos en el Capitolio estatal están exigiendo más información acerca de la ineficacia de los supervisores y administradores para proteger a los pacientes.  La misma preocupación ha expresado el Gobernador de Connecticut Dan Malloy que está poniendo presión sobre las máximas autoridades del Departamento de Salud Mental y Servicios de Adicción también conocido como DMHAS para deslindar responsabilidades administrativas y legales.

El Estado de Connecticut invierte anualmente millones de dólares en estos servicios y a modo de ejemplo se reveló que Mark Cusson, el enfermero jefe de esta dependencia de alta seguridad gana un sueldo base de $90,667 dólares, además de $69,988 dólares de trabajo de sobretiempo y un diferencial por turnos de noche de $29,079 dólares.  Por otra parte los beneficios de pensiones son elevados.

Los auditores están cuestionando el monto de horas sobretiempo de los empleados y seguramente la investigación continuará escudriñando hasta los niveles más altos de DMHAS que hace algunos años fue el centro de un escándalo por facturas de servicios que nunca se brindaron.

“Este es uno de los elefantes blancos del Estado y casos de crueldad como este nos remontan a siglos pasados cuando los pacientes mentales eran refrenados con cadenas y colocados en jaulas donde recibían baños con agua fría y castigos,” manifestó Frances Beronni, una activista pro derechos de pacientes mentales.

En la actualidad los servicios de alta seguridad Whiting tienen capacidad para 103 camas con una cantidad de empleados que asciende a 225.  El promedio de estadía de los paciente son de seis años que se pueden transformar en un periodo infernal de castigos y maltratos.

Para la próxima semana se espera que más arrestados sean convocados a la Corte y aumente la lista de personas suspendidas de sus empleos. 

Lo que está claro, es que ha existido una cultura de negligencia y “mirar para el lado” sin denunciar los abusos estableciendo un status quo inmoral que viola los derechos humanos de las víctimas 

  ¿Cuáles son los antecedentes académicos de los empleados de estos servicios especializados? ¿Existe algún mecanismo neutral que vele por los derechos civiles de los enfermos? ¿Cómo pudo pasar tanto tiempo sin que este tipo de arbitrariedad, infracciones e iniquidad fuesen denunciadas?

  Estas son algunas de las preguntas que exigen pronta respuesta como asimismo sanciones administrativas y legales ejemplares para los culpables, sea cual sea su nivel de posición administrativa.

103.5 FM - La Voz Radio

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