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Aprendiendo a pensar, por Waldemar Gracia

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Por alguna razón siempre me encuentro personas que reaccionan, actúan y hablan sin pensar. Es por eso que muchos tienen problemas en sus relaciones matrimoniales, de familia y en el trabajo. Decir lo que piensas no es malo. En realidad es un derecho. El detalle está en cómo lo decimos. Comunicar sin ofender es un arte casi olvidado. Este asunto del “pensar” ha sido tratado desde la antigüedad. Detengámonos un momento para poder evaluar y re-evaluar algunas cosas.

Ciertamente la capacidad de pensar es lo que nos distingue de los animales. Pro a veces me pregunto si todos sabemos pensar. He visto animales tomar mejores decisiones que algunos humanos. Vamos a tratar con un poco de detalle el tema: ¿Cómo es que pensamos? ¿Cómo saber que pensamos bien?

Hace muchos años el gran filósofo, físico, fisiólogo y matemático francés René Descartes en su famoso “Discurso del Método” escribió la célebre frase “Pienso,…Luego Soy”. Luego de mucho pensar y meditar en los aspectos existenciales del ser humano Descartes concluye que nadie puede estar consciente de su propia existencia a no ser porque lo piense primero. Esta teoría revolucionó el pensamiento de su época con su descubrimiento.

Pero como decía mi abuela “de allá para acá ha llovido mucho”.  Para muchos Descartes y su famosa teoría han pasado al olvido. Pero visto desde otra perspectiva estoy convencido de que todos somos y/o llegamos a ser lo que pensamos de nosotros mismos.

La mente funciona como una gran computadora. Desde que nacemos estamos registrando y copiando todo tipo de información. La información que recibimos tiene el efecto de ir “formando” a través del tiempo nuestro carácter y nuestra personalidad. Si desde nuestra niñez le dicen que eres un “bruto”, es casi seguro que usted será un fracasado en la vida.

La información que recibimos nos va programando y produciendo en nosotros los comportamientos que son correspondientes a la clase de información recibida. Si por el contrario nos dicen que si podemos, que lo importante es luchar y seguir delante de seguro que nuestras actitudes serán las de un triunfador.

Todo es muy sencillo. Si solo pienso en lo negativo, mi comportamiento será negativo. Si solo pienso en las cosas positivas de seguro que cosas positivas vamos a hacer. Cuando René Descartes afirmó la frase “Pienso,…Luego Soy”, delega la responsabilidad de pensar al individuo mismo. Si tuviste una infancia cargada de mensajes negativos, no tienes que seguir viviendo a la sombra e influencia de los mismos. ¡Piensa!Tú puedes cambiar la información.

Cada día hablamos miles de palabras en nuestras conversaciones e intercambios con los demás. Pero un gran porcentaje de dichas palabras son cosas que nos decimos nosotros a nosotros mismos. Expresiones tales como: “Yo no sirvo para nada”, “Yo no puedo”, “estoy solo o sola y no cuento con nadie que me apoye”, “si tan solo tuviera un poco más de dinero”, “él o ella pueden porque lo tienen todo y yo no tengo nada”, y cosas semejantes.

Con frecuencia nos decimos a nosotros mismos mensajes negativos que son muy dañinos y muy destructivos. Y mientras continuemos haciéndolo nuestras vidas irán de mal en peor. ¡Piensa!  Tú puedes controlar lo que piensas. La primera gran decisión es comenzar a cambiar tu forma de pensar. Comienza a decirte a ti mismo(a): “un momento, si lo que yo pienso de mi mismo(a) puede definir lo que soy, entonces, yo puedo cambiar mi forma de pensar acerca de mí mismo(a) y cambiar lo que soy y llegar a ser diferente”.

No se trata de que pienses acerca de ti con arrogancia o que de momento te creas que eres mejor que nadie. El orgullo y la arrogancia son formas negativas de pensar. Se trata de comenzar a hacer serios ajustes con tu autoestima. Que comiences a ser justo(a) contigo mismo(a). Que comiences a valorar lo que eres y lo que vales como persona y como ser humano. Que comiences a reconocer que fuiste creado(a) con un propósito y no como un accidente de la vida.

La segunda más importante decisión es la de no prestar atención a las voces que te dicen que no vales o que no sirves. Las voces del pasado, las voces de la niñez, las voces de tu familia, las voces de tus amistades envidiosas que siempre te han tratado y hecho sentir que eres menos que ellos. Y la peor de todas, tu propia voz. Para de escucharte a ti mismo(a) hablando negativo de ti mismo(a).

La tercera decisión es aprender palabras nuevas y aplicarlas a tu vocabulario. Por ejemplo: “Yo sé que puedo lograrlo”, “parece difícil pero se puede”, “si éste o aquél ha tenido éxito yo también con el debido esfuerzo puedo tenerlo”, “sé que puedo perder peso si me lo propongo”, “si se puede”. Entre más palabras de carácter positivo tengas en tu vocabulario más rica y abundante será tu forma de pensar y hablar acerca de ti mismo(a) y de los demás.  

Si has llegado hasta esta parte de la lectura es porque ya te estas empezando a sentir bien acerca de ti mismo(a). Después de todo René Descartes no estaba equivocado. Si nosotros pensamos correctamente, entonces podemos sentirnos muy bien y ser lo que queremos ser. “Pienso,…Luego Soy”. ¿Y tú qué Piensas?

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