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Estereotipo de un indocumentado, por Waldemar Gracia

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“Good morning, may I help you!” “Perdóneme, yo no sé inglés.” Patricia, una joven rubia, de ojos azules y de gran parecer se acercó a nuestras oficinas para pedir ayuda. La joven era tan blanca como cualquier norteamericana. Su nariz perfilada y la expresión de su rostro hacia que todos pensaran que ella era una típica y simpática joven norteamericana.

Pero la realidad es que Patricia es una joven procedente de un país sudamericano. Patricia se encontraba cursando su último año de escuela superior en su país de origen cuando su madre decidió venir a este país. Debido a su condición actual de indocumentada, no tiene muchas esperanzas de entrar a la Universidad aquí en los Estados Unidos. La situación financiera de la familia es crítica. Su madre trajo otros dos hermanitos y están viviendo con una familia de su mismo país que apenas conocen. Patricia ha sentido la presión para que abandonen el apartamento. Se sientes arrimados y desprotegidos, pues tienen que escuchar las peleas y los gritos de esta familia. Patricia se siente atemorizada por Juan Carlos, hijo mayor de esta familia que mira a Patricia “comiéndosela con los ojos”.

Según el relato de Patricia, su familia vivía bastante bien en su país. Pero su madre, molesta por que su esposo, que llevaba varios años acá en los Estados Unidos había dejado de enviarles ayuda financiera. Ante su incertidumbre y su madre temiendo lo peor, decidió venir a este país. Patricia menciono que su madre acababa de salir de una institución psiquiatrita por que descubrió que su esposo, estando casado con ella, se había casado con otra mujer a fin de obtener la residencia permanente en este país.

Patricia es una joven muy inteligente y madura para su edad, y por lo que nos pudo contar, ha manejado muy bien la situación. Ella vino en busca de orientación, en busca de ayuda para poder cuidar de su madre, de sus hermanos y echar su familia hacia delante. Patricia fue referida a una agencia para tomar clases de inglés, y un entrenamiento para aprender un oficio. Su condición de indocumentada lamentablemente le cierra las puertas de las oportunidades para el futuro.

Este caso, y el de tantos otros como Patricia nos han hecho reflexionar en el aspecto humano de las leyes de inmigración de nuestro país. Se trata de seres humanos, creados a la imagen y semejanza de Dios. Hombres, mujeres y niños que por circunstancias de la vida se han visto obligados a venir a este país en busca de nuevas oportunidades, de nuevas alternativas para sus vidas. En su mayoría se trata de gente honrada y decente. Gente trabajadora que solo piensan en el bienestar de los suyos, sin olvidarse de los que dejan atrás en su país.

Lamentablemente, nuestras leyes de inmigración los tratan como criminales, como personas que han violado un sagrado decreto. No debemos olvidar que este país es un país formado por inmigrantes. Y que no hay diferencia entre los que vinieron antes ni la habrá con los que vendrán después. La inmigración “ilegal” no se va a acabar porque hagan leyes más estrictas. Creemos que es un fenómeno donde la justicia social y la equidad para todos deben prevalecer.

La indiferencia de las autoridades y de muchas otras personas pone en peligro la vida y seguridad de personas como Patricia que tienen que vivir en condiciones infrahumanas y soportar el discrimen y el desprecio de aquellos que se sienten ser mejor que ella.

Yo les invito a ponerse por un instante en la situación de Patricia y preguntarse: ¿Qué se siente ser indocumentado? ¿Les gustaría ser discriminados, ser tratados como personas de segunda o tercera clase? ¿Les gustaría que las autoridades encierren a un familiar suyo en un centro de detención indefinidamente, tal vez por años sin que nunca se le haya acusado de nada?

Tal vez le convendría familiarizarse más con el tema y abogar por un mejor trato a estas personas. No los vea como arrimados o estorbos sociales, piense en contribución a nuestra economía. ¿Qué sería de la economía de este país sin la participación de ellos? Mientras tanto, cuando se encuentre con una persona indocumentada, trátela con respeto y dignidad. Piense de ella como un ser humano de mucho valor. Le aseguro que un cambio en su actitud puede hacer la gran diferencia en la vida de todos.

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LA CARICATURA DE REINALDO

LA VOZ HISPANA RADIO - WNHH 103.5 FM

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