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Mi esposo, es un amante del radioteatro, por La Tia Julia

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Consulta, Tía, usted es una de las pocas personas que escuchan el clamor del pueblo y nuestras necesidades, y por eso le envío este e-milio a la espera de una respuesta sinceray desembuchada.

Mino, mi esposo, es un amante del radioteatro y desde chiquito no se perdía el programa la Tremenda Corte, o las radionovelas que nos llegaban antes de Fidel desde Cuba con títulos tales como “El derecho de nacer,” “Hijo yo no soy tu padre,” o “Esqueletos en el refrigerador.”

Minín acaba de escribir varias telenovelas y hemos tratado de vendérselas a las radioemisoras locales pero sin resultados positivos, no porque lo que escribe Mino sea de mala calidad, sino que los dueños de las radios de por acá se han acostumbrado al trabajo voluntario y como decía una amiga mía a la que le gusta el periodismo, todo tiene que ser gratis y más encima hay que darle las gracias y vender publicidad.

Para que usted se dé mejor cuenta de lo que hablamos, le envío una descripción de una de las radionovelas escritas por Mino cuyo título es “el Preñador.” La misma es de 47 capítulos, un prólogo y un epílogo.Aquí va uno de los segmentos publicitarios.

“(Música de introducción con cornos franceses) Señoras y señores, en unos minutos más escucharán uno de los radioteatros más impactantes de la radiotelefonía hispana del milenio.En este mes dedicado a nuestras maravillosas tradiciones históricas les presentamos la obra del distinguido escritor Mino Fuentealba-Álamo, titulada “El Preñador” que les hará vibrar las emociones más íntimas y recónditas con episodios que presentan la historia verídica y fidedigna de un individuo temible y a la vez envidiado.Es que no por casualidad al “Preñador” sus enemigos le apodan “tiro fijo” ya que donde pone el ojo, derrama su pasión liquida, impregnando mucho demasiado.Excomulgado por la iglesia Pentecostal, sus jerarcas consideran al Preñador como un degenerado satánico y uno de los anticristos (porque hay varios).Es que el Preñador deambulaba escondido en las sombras de bares y esquinas por los vecindarios hispanos cual cometa, llevando a cabo su desalmado y brutal oficio: preñar.

Así es que ya lo sabe, encienda su radio, cierre los ojos, prepárese una tacita de café para los nervios que ya viene, ya llega, y se aproxima el máximo felón de la humanidad que emula a Putin: ¡El Preñador!

La radioemisora no se responsabiliza por auditores impresionables que pretendan imitar al Preñador, o adultas de la tercera edad a quienes lo que escuchen pueda provocar taquicardias emotivas o subidas de presión arterial.” (Música de cuerdas suave).

Tía, estoy segura que se deleitará con los episodios de El Preñador que superará a las aburridas teleseries “Tristemente María,” “Topacio y el Temible Doctor Butriago.”

Como un gesto especial, Mino le envía un segmento del primer capítulo y si usted sabe de alguna radioemisora progresista en New Haven o Bridgeport, déjenos saber.Llevamos a cabo con esperanzas el intento de entusiasmar a un muchacho de la radio WRTC, pero después de tres meses no nos ha respondido.

Cariños y abrazos, de parte de, Bruno y Alocia


Respuesta:

Querida Alocia y Bruno,

Yo siempre busco en lo que me envían a través de e-milos o cartas, aspectos positivos que mejoren el destino futuro de la especie humana y tu carta las tiene, pero hay un tópico que me preocupa mucho demasiado.

De acuerdo a lo que he leído, los radio teatros surgen desde que se inician las radio transmisiones cuyo punto de partida en la Isla del Encanto fue la fundación de la WKAQ en 1922, una de las primeras en latino América.Según los records de la época se inician así programas musicales, de sátira política y bochinche que tanto nos agrada a los hispanos en general. Entre ellos llega el radioteatro con programación familiar, estampas costumbristas, y las radionovelas que pasan a reemplazar a lasnovelas de folletín que se distribuían semanalmente y por suscripción.

Este mismo desarrollo radial y con él, la radio novela; comienza de acuerdo a mi abuela, la llamada época de oro del radioteatro entre los años 1930 y 1935 y hasta la llegada de la televisión con sus telenovelas que no logran eclipsar totalmente a las radionovelas y es cuestión de recordar que hasta hace algunos años aún se transmitía todavía La Tremenda Corte y otras obras importadas desde Cuba hasta 1959.

En este aspecto la afición de tu esposo Mino de escribir libretos para las radionovelas es loable, sin embargo el título de la obra “El Preñador,” se basa en la palabra preñar que se utiliza con frecuencia en el Green, los rededores del puerto de Bridgeport y la Park donde a veces abunda el lumpen; que alude más bien al embarazo de yeguas, vacas, y otros cuadrúpedos mamíferos no hablantes.Así, el adjetivo “preñador” proveniente del acto de “preñar,” haría referencia a un caballo o toro semental.

La palabra correcta para referirse al acto de inseminar a una dama sería “embarazar,” que suena más elegante y la boca de quien la emite le queda igual.

Ahora me referiré a segmentos del libreto del “Preñador,” y cómo el evitando estas palabras anómalas e inapropiadas, se escucha mejor ya que así los diálogos no suenan tan brutales como estas canciones Rap en inglés y español que degradan el lenguaje y a la especie humana, aunque que con este presidente basta y sobra porque le tiran grama y se la come.

(Música de violines)

Carla: Hola mamá, tengo que darte dos noticias, una buena y otra mala.

Madre: Ya sé, ya sé. La buena es que por fin vas a completar el GED y la mala es que se te perdió la libreta.Te he notado muy distraída.¿Es que acaso te estás dedicando a escribir poesías que no leerá nadie?

Carla: No mai.La buena es que ¡por primera vez estoy enamorada! (sollozos de felicidad).

Mamá: Hummmmm, ¿y la mala?

Carla: Lo que pasa es…por favor no te enojes que veo un fulgor en tus ojos…

Mamá: (Gritando) Por favor no me lo digas, no lo menciones que lo leo en tus ojos y ya te traiciona el sudor que ha surgido repentinamente de tus párpados…

Carla: Mamá, son lágrimas…

Mamá: Dime, dime ahora mismo cuál es la mala, que me dan ganas de anticiparte un cocotazo con la plancha…

Carla: (En murmullos) Mi enamorado me preñó…

(Música de tragedia griega o de la novena sinfonía de Beethoven con timbales, ta-ta-ta tan)

Mamá: ¿Qué, qué? (sollozando) ¡Oh no! y ahora que es época de huracanes… ¿Y cómo se llama ese descarao mac ho cabrío? Dímelo, dímelo que de la emoción me va a dar hipo. Díselo a tu madre que te parió con un dolor del diache en la partería del hospital de Caguas, ¡Oh! ¡yo me mato!

Carla: (Murmullo) Rogelio Montalván-Ortiz…

Mamá: ¡El preñador!¡Rogelio! ¿Ese degenerado, cafre y mala leche, patas negras y embaucador? ¡Oh, yo me mato!

Carla: Mamá, mamá ¿es que acaso lo conoces?

Mamá: (después de un momento de silencio) Si, hija, lo conozco…Rogelio Montalván-Ortiz es tu padre.

(Llantos y gritos con la música a todo dar de Pedro Navaja).”

Bruno y Alocia realmente es emocionante, pero les recomiendo que cambien las palabras que les dije y seguramente estas radionovelas podrían atraer la atención de los oyentes de algunas radios que están cansados del griterío.Me despido de ustedes y ojalá que organicemos en Connecticut un Radio Maratón para ayudar a nuestros hermanos de Puerto Rico y México.

Julia.

Pregunta de nuestros lectores:

Tía Julia, por si usted no lo sabe y de acuerdo a mi Eugenio, el verdadero hombre tiene que ser feo, peludo y hediondo.  Hediondo era mi abuelo al que apodaban “camello,”  mi pai al que llamaban “zorrino 2000,” y mi hermano Pichón al que le dicen “lechón avinagrao.”  Con todo esto y yo que vengo de la misma cepa, conquistábamos jevas pa’rapido y muchas de ellas nos decían al oído que éramos sensuales.  Por eso amigos, no usen perfume que así sin ná, los querrán má.  Lo de los calzoncillos es otro tema.

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