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¡Con un pie aqui y el otro allá!, por Waldemar Gracia

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“Ehh!!!…Pero mira quien está por aquí.  Y qué pasó Federico; ¿y tú no te habías ido para Puerto Rico con todo y tu familia?” Don Herminio, aún un poco confundido le pregunta que fue lo que pasó ya que él mismo había llevado a Federico y a su familia al aeropuerto hacia menos de seis meses. Federico le contesta: “Ay Don Herminio,…usted no tiene ni idea de todo lo que me ha pasado en los últimos meses”.

“Después de tanto luchar para que me dieran el seguro social” decía Federico, “me fui para la Isla y tóito me salió al revés”. Según Federico, él planeó por muchos años retirarse “joven”, guardar un poco de dinero, asegurar el seguro social, y luego ir y comprar una parcela en el barrio jurutungo cerca de mi pueblo. Todo iba bien, sólo que a Federico se le olvidó un “pequeño” detalle. El hizo y deshizo sin contar con su esposa y mucho menos con sus hijos.

A su esposa no le gustó el barrio jurutungo porque estaba muy lejos del pueblo y de la civilización. Ella no le gustaba criar gallinas, ni echarles “fregao” a los cerdos. Las novelas en la televisión estaban atrasadas, ya ella había visto todos esos capítulos. No conocía a nadie, y la cuenta de teléfono estaba aumentando debido a sus prolongadas conversaciones con su comai y otras amigas. El calor era insoportable, y ya ella estaba aburridísima y amenazó con dejar a Federico sino se regresaban.

Los hijos de Federico, Ricky de 16 y Tito de 14 odiaban al barrio jurutungo. La escuela era muy “atrasada”, y les pusieron de apodo a Ricky “el Gringo” y a Tito “el Guelesnais”. Casi todos los días tenían peleas en la escuela. Y sus notas eran muy bajas por que apenas podían hablar español y en cuanto la escritura eran considerados analfabetas porque no sabían ni leer ni escribir en español. Cuando le preguntaban a su padre por qué él los había llevado a la Isla sin su consulta él les contestaba “porque quise y si no les gusta se pueden ir”.

La realidad de Federico es la misma de muchas personas. Pasan muchos años de su vida trabajando duro, haciendo ahorros, para un día regresar a su tierra. ¡Pero que desilusión! Cuando finalmente lo logran descubren que no son ni de aquí ni de allá.  

A Rogelio le pasó lo mismo. Después de trabajar por años, un buen día vendió su casa y todo lo que tenía para luego descubrir que no era aceptado por la gente de su tierra. Y al no poderse adaptar ni él ni su familia tuvo, al igual que Federico, volver otra vez acá a comenzar de nuevo. ¡A comenzar de nuevo! ¿Tú sabes lo difícil que es eso?

Si has pensado en regresar a tu país algún día, creo que eso es algo noble y a todos nos gustaría poder hacerlo. Como sueño y como plan para el futuro es muy bonito. Pero si estás considerando hacerlo debes tomar en cuenta varias cosas.

Primero: ¿Qué piensa tu familia de esos planes? ¿Cuánto ha cambiado el lugar que dejaste y que ahora piensas regresar? Recuerda que una cosa es cuando uno va de vacaciones y otra es cuando a uno le toca instalarse y vivir.

Segundo:  Si el plan A falla, ¿tienes un plan B? Si has decidido irte, no te des por vencido(a) fácilmente. Mucha gente se frustra y decide regresar sin darse la oportunidad de luchar. Regresar para volver a empezar de nuevo es un problema.

Tercero: Si te fuiste a tu tierra y no te fue bien y tienes que regresar para empezar de nuevo debes tomar en cuenta que para eso se necesita algo de dinero. Es bueno siempre dejar algo de “reserva” para por si acaso.

Lamentablemente a Federico no le ha ido bien. No le fue bien en la Isla, y no le fue bien al llegar acá. Su mujer, lo dejó y ahora vive con un amigo “cercano” a la familia. Lo que no se esperaba la ex-esposa de Federico es que su nuevo “boyfriend” es también del barrio jurutungo y piensa regresar a la Isla en pocos meses y anda diciendo que se la va a llevar, aunque la tenga que “arrastrar por los pelos”.

Los hijos de Federico, Ricky y Tito ahora le gustan que le llamen “el Gringo” y “Guelesnais”.

Sus notas en la escuela siguen igual de malas y posiblemente terminan fuera de la escuela. A Federico le cancelaron el seguro social porque pensó que podía seguir trabajando “bajo la mesa” estando reportado como “incapacitado”.

Luego de Don Herminio escuchar toda la historia de Federico, se fue rápido a la agencia de viaje y canceló todos los pasajes y le confesó a su familia que él había pensado llevárselos todos a la Isla como sorpresa. ¡Qué bueno que Don Herminio escuchó a Federico! Pues su esposa e hijos le dijeron, “Papi si hubieses hecho eso te hubieras quedado sólo”. ¡Qué bueno es cuando podemos aprender de los errores de otros! 

103.5 FM - La Voz Radio

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La Educación No Espera

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