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“Mi esposa quiere usar botas altas pero es golda”, por La Tia Julia

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Tía Julia,  yo sé que mi consulta no tiene nada que ver con los graves problemas de Puerto Rico y esto de la matanza de seres humanos en Las Vegas. ¡Es qué los republicanos siguen unidos y mancornados con la Asociación Nacional del Rifle que les pasa chavos a sus candidatos para que favorezcan la fabricación de más armas y los que las fabrican se hagan más ricos a costa de las víctimas de los baleos!

Para los familiares de estas víctimas va mi sentido pésame.

Como la vida sigue igual como decía un tipo que no trabajaba y que cuando a la esposa le sacaban radiografías al pulmón la cara del mequetrefe le salía en la foto; quiero hacerle una consulta que tiene que ver con la moda de las mujeres.

A mi hija que estudia en la universidad, pero que hasta ahora no participa en bebelatas (todavía que yo sepa); le dio por un tiempo comprar blue jeans pegados al cuelpo y después le hacía rajaduras con un cuchillo de cocina.  Aquí va mi primera queja.  La ropa se la comprábamos nosotros y cada jean, porque ella es exigente, nos costaban fácilmente $100 billetes y después la nena los rompía para lucirse.  Lo malo es que cuando los metía a la lavadora se rompían más y al final había que comprarle nuevos ya que la nena no trabaja.

Tía, nosotros éramos pobres y mi mai nos hacia los pantalones de una tela de sacos para guardar harina y no nos hacia otros hasta que se caían en pedazos.  ¿Sabe usted lo que es andar de espalda a las paredes para cubrirnos las carnes?  De que éramos limpios, lo éramos y mi mai de tanto lavar en la quebradita, como pasa ahora por desgracia en Puerto Rico ya que todavía no hay agua; se le fastidió la esparda y tuvieron que ponerle dos fierros en la espina.

Mis primeros pantalones largos me los dio mi papá y tenían más hoyos que colador de habichuelas y por la noche me daba frio.  Finalmente cuando nos vinimos de la Isla y porque mi pai se fajaba en las fincas de tabaco donde parece que cogió un cáncer con los pepticias para matar el gusano y se murió; seguí pasando vergüenzas ya que por un tiempo tenía una camisa que tenía una rajadura en la espalda y que mi pobre madre la zurció. Mis compañeros de escuela me apodaban “autopsia” y cuando íbamos a quinceañeros tía, no me podía sacar el gabán y le decía a las nenas con las que bailaba que yo cogía los catarros pa’rapido aunque hicieran noventa grados con humedá.

Para que hablarle tía de los zapatos con las suelas con hoyos y las calcetas con agujeros en el talón.  Trabajando duro en una fundición logramos con mi esposa que es cocinera salir adelante, educamos a esta muchacha, pero vea usted con las cosas que sale.  Yo no quiero ser violento tía, pero a veces me hormiguean las manos y me contengo como un toro herido pa’ no meterle un cocotazo.

El otro punto y con este termino, tiene que ver con unas botas nuevas que están de moda a las que yo llamo “de inundaciones,” porque son tan altas pa’arriba que parecen medias.  Mi esposa y mi hijita me dicen que son excelentes para el invierno y usan minifaldas que es otra cosa que me mortifica ya que las dos salen a comprar y llegan disfrazadas mostrando mucho muslo.

La cosa es tía que mi esposa ya no es una nena pero parece que está en el periodo de que las mujeres se creen tinegers y comienzan a maquillarse y hacer cosas.  Ya está bien gordita de muslos y se compró unas botas que yo llamo de pescadores y viera usted los esfuerzos que debe hacer para ponérselas.  Allí me toca a mí empujárselas y al final quedo yo más sudao que pollo a las brasas.

Le he dicho a Ramona que pare el relajo, pero allí se empantalona y me dice que soy un viejo atrasado que si por mi fuera debiera bañarse vestida. 

Tía esto es mucho demasiado.  Por favor aconséjeme parpado ya que me transpiran los macos.

Dígale a los muchachos de la Voz que están haciendo un muy buen trabajo publicando como los boricuas apoyamos a nuestros hermanos mejicanos y los de nuestra Islita.  ¿Es verdad que Trump quiere cobrarnos por lo que están repartiendo?  

Pipote


Respuesta

Querido Pipote.

Para comenzar con algo positivo en estos tiempos de turbulencias sociales y espirituales, debo decirte que de acuerdo a los expertos, la situación de Puerto Rico va para largo y es de esperar que el dinero sea bien administrado no por los que están en el gobierno, especialmente los que representan los partidos políticos, sino que por autoridades imparciales que no sean parientes de los Rosselló, Hernández Colón, u otros.  Es el sentir del pueblo.

Comparto contigo lo de los fabricantes de armas que apoyan a los congresistas y senadores a los que les gusta jugar a las pistolas y por vender, no chequean credenciales.  Uno amigo me sugirió hacerles piquetes y demostraciones en estos lugares donde venden las armas para que se avergüencen, aunque no creo que tengan vergüenza porque no les importa el bienestar ajeno. Tu problema tiene que ver con las generaciones y sus cambios.  Si observas fotos del año 1900, verás que las féminas se bañaban casi vestidas, aunque después en los años 20s y después de la primera gran guerra; vino lo del charlestón y los años locos previos a la segunda guerra mundial. 

Después en la década de los sesenta vino el destape con los Beatles y John Lennon que predicaban la paz y el amor en oposición a la guerra y a la violencia (“all you need is love”). 

Ahora tenemos los short muestra nalgas y los tipos en el Green caminan exhibiendo los calzoncillos y con los pantalones cayéndoseles hasta las rodillas.

Para que mencionar lo del tatuaje.  Mijo, las cosas están cambiando y cambiaran más.  “Por otro lado” como decía un arquitecto, he visto con mi sobrino que están volviendo los trajes de hombre con chaleco tipo Indiana Jones cuando enseñaba geología en la Universidad. Los encuentro más elegantes que esos trajes pegados al cuerpo que usan los jóvenes y que parecen zancudos.

Entiendo Pipote que en la familia se producen también alteraciones y jaleos por distintos motivos.  Muchas lectores y lectores me habían escrito por esto de los shorts muestra nalgas y las minifaldas que exhiben los pantis.  Paradojalmente aumenta la preocupación pública por esto de los tipos que ponen cámaras en los baños de las mujeres para observarlas, enfermitos ligones, y tipos que no pueden contener las manos ni sus bajos instintos que se reflejan en ojos enrojecidos inyectados en semen.

Mientras las niñas no se cuiden y recuerden que el recato, la mesura, el decoro, y el pudor no son cosas de viejas, sino que también formas de protegerse; la cosa de los tipos molestándolas continuará.  El otro día fui a la Universidad de Yale y caminando por una calle aledaña, observé a un grupo de jóvenes y jovencitas que iban a una fiesta de bienvenida a los nuevos estudiantes.  ¡Pipote! tui te habrías sorprendido como entraban a una fraternidad barriles con cerveza y unas nenas juvias lucían minifaldas al ombligo y shorts muéstralo todo.  ¡Ay Dios Mío! exclamó mi tía Lorenza que se persignó ya que no está acostumbrada a tanta poca vergüenza.

En otra fiesta en la Universidad de Connecticut en Storrs había otra “fiestecita” y a la entrada había una parejita repartiendo vasos con vodka y, ¡Oh Dios Mío!  Condones reforzados.  ¿Tú me entiendes?

Con todo respeto, ¿estamos a punto del inicio de la hoja de parra y la era del nudismo? Sin embargo, hay épocas en la historia donde sucedió algo semejante y según me decía mi amiga Emile Fenetre, en Francia durante la Revolución Francesa; las mujeres usaban unos trajes que dejaban totalmente descubierto el muslo y en las Cortes de las monarquías, los escotes de las damas no existían ya que igual mostraban los senos.

Si tu esposa está golda como dices tú, déjala que use lo que quiera pero que tu hija le ayude a ponerse las botas para inundaciones y tu cuídate la espalda y los hombros que se chavan mucho demasiado.  Recuérdales sí que aparten ciertos chavitos para donar para la reconstrucción de Puerto Rico y para pagar la cuenta que el Trump enviará a los puertorriqueños.  Nosotros le enviaremos la nuestra que incluye los soldados que han luchado en las guerras patrocinadas por Nixon, Bush, y otros.

Tía Julia 


Comentario de nuestros lectores

Tía Julia, vi al presidente Trump en una imagen desde Puerto Rico, tirando rollos de papel toalla a la gente como quien les lanza pan a los perros.  Fue humillante porque lo que pasa en Puerto Rico no es un juego, la Isla no es un circo y si él quiere hacerse el payaso, lo hace muy bien pero en Washington.  Lamentablemente tía Julia no faltaron los boricuas que le rieron las gracias, se prestan para estas estupideces, aplaudiendo y gritando como nenes de escuela elemental en la cafetería.  Por estas cosas es que no nos respetan y estamos fastidiados.

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LA CARICATURA DE REINALDO

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