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 Las muchas caras de la violencia en “Greater Hartford”

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La Noticia y su Comentario


Los actos de agresión y violencia pueden adquirir diversos matices y la región de Greater Hartford y estamos seguros del estado de Connecticut, proyectan estas modalidades. Para estos entregamos algunos ejemplos que en la actualidad impactan a nuestra opinión pública que escucha y no puede creerlo, o que ya está cansada de escucharlo.

La Universidad de Hartford es una prestigiosa universidad privada con un heterogéneo alumnado de 7.025 estudiantes sub graduados, graduados y candidatos a doctorados, proveniente tanto de los Estados Unidos como el extranjero.

Localizada en West Hartford, ocupa 350 acres en el número 200 de la avenida Bloomfield y de acuerdo a las estadísticas provistas por esta institución de un modo transparente e informativo a través del Internet,  su estudiantado tiene una representación de 65 países y 46 estados de los Estados Unidos.

Lamentablemente el 17 de octubre pasado, Brianna Brochu de la raza blanca, estudiante de esta universidad y ahora separada de la institución, puso a través del sistema Instagram una serie de afirmaciones increíblemente ofensivas en referencia a su compañera de cuarto Chennel “Jazzy” Rowe de Jamaica, describiéndola como una “Jamaican Barbie.” En el mismo comunicado, especificó una serie de actos en contra de la víctima de la agresión virtual que incluyeron escupir en lociones de Chennel, poner sopa de almejas ya podridas en perfumes, colocar el cepillo dientes de la víctima en lugares inapropiados con la intención de infectarla; y manchar con sangre de sus tampones menstruales la mochila de Chennel.

La afectada se habría quejado a las autoridades de la Universidad de Hartford cuando fue alertada por sus compañeras acerca de estas infames declaraciones hechas por una muchacha de 18 años plenamente consciente de sus derechos y obligaciones legales. 

Pasaron quince días y la estudiante jamaiquina no recibió una respuesta a sus justas quejas y de este modo el 31 de octubre colocó a su vez un video en la webb relatando los actos de escarnio público que recibió y quejándose de malestares en su garganta que atribuyó al hecho de que Brianna Brochu declaró en su Instagram que había lamido la cuchara, platos y tenedor de Chennel.

Ya el primero de noviembre lo expuesto por la víctima de este acto de ofensa racial se había transmitido a todo el país provocando la indignación de organizaciones de derechos civiles como la NAACP (Asociación Nacional Americana de Gente de Color) cuyo presidente del Capítulo de Connecticut, Scot Esdaile y otros líderes afroamericanos; se reunieron con Gail Hardy, Fiscal General de Hartford, para indicar que lo llevado a cabo por Brianna Brochu no es un delito más de disturbio a la paz, sino que un acto criminal de odio racial.

Producida estas justas reacciones de parte de la comunidad afroamericana que defiende y aboga por los derechos de Chennel; Gregory Woodsward, presidente de la universidad, explicó que de hecho en los quince días después de la aparición del Instagram racista enviado por Brochu, se había involucrado al Departamento de la Policía de West Hartford, se separó a la autora del Instagram de la institución académica (¿expulsada?), se le arrestó y se le está acusando de provocar disturbios maliciosos, y de un acto criminal. 

La semana recién pasada el Departamento de la Policía de West Hartford solicitó a la fiscalía que se agregaran las acusaciones de intimidación basada en prejuicios raciales y una de carácter de crimen racial.

Sin embargo, Chennel no había sido informada de ninguna de estas acciones lo que provocó su respuesta pública, colocando un video que ha tenido alcance nacional e internacional.

Ahora las autoridades universitarias han dado como respuesta a estas “demoras” en la comunicavcion con Chennel, una serie de disquisiciones sociológicas acerca del fuerte impacto de las redes sociales que han puesto a la Universidad de Hartford en el foco de la atención nacional e internacional.

Este pasado miércoles un grupo de estudiantes, maestros y adultos llevaron a cabo una demostración frente al Departamento de la Policía de West Hartford reclamando justicia para la víctima de este craso acoso racial por parte de Brochu que dijo a la policía el haber descrito sus acciones en Instagram para que la gente supiese que tenía un buen sentido de humor, pero que había exagerado.

Una segunda faceta de tipo de violencia que actualmente afecta específicamente a Hartford fue el asesinato a tiros en la avenida Albany del Norte de Hartford de dos personas y el saldo adicional de dos heridos víctimas de un violento encuentro callejero acaecido el 23 de septiembre pasado cuando un hombre con residencia en Windsor llamado Latroy Johnson de 40 años con un record de 23 arrestos previos; se involucró en una acalorada disputa con Joshua Taylor de 31 años que estaba acompañado por Jovan Wooten de 38 que estaba armado.  Allí en medio de la comunidad se desencadenó una batalla a tiros en el que Johnson mató instantáneamente de un balazo en la cabeza a Taylor, dejando mal herido a su acompañante Jovan Wooten que seis días después del altercado, falleció por una herida de bala en la cara.  Las otras dos personas heridas, sobrevivieron a la balacera que causó impacto público.

De este modo, las calles de algunos sectores de la ciudad como es en el Norte, el área de la calle Park/Frog Hollow, la avenida Wetherfield, y la Sisson se han convertido en verdaderos campos de batalla donde las balas ponen en riesgo a población inocente.  Es interesante sin embargo, la presencia de delincuentes de otros pueblos aledaños en la comisión de delitos.   Finalmente el hecho de jóvenes de 18 años a los que se les vende armas de fuego, continúa siendo una amenaza a la paz ciudadana. 

Este fue el caso de Noah Hendron del pueblo de Wethersfield quien después de haber adquirido un revolver calibre .38, mató de un tiro en la cabeza a otro jovencito de 16 años de nombre Vincent Basile.

Las autoridades a pesar de sus esfuerzos por controlar el mercado negro de venta de armas e intentar recobrar “sin preguntar” pistolas, revólveres o rifles a cambio de recompensas; no están dando a basto para acabar con la fuente de muertes y atentados.

103.5 FM - La Voz Radio

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