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Después del daño provocado por María, escuela Cross ayuda a 11

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Por Thomas Breen

Hace dos semanas, Daisha Rivera vivía en Puerto Rico, donde su familia ha tenido problemas para encontrar agua limpia, después del paso del huracán María.

El jueves en la noche, Rivera participo, junto a otros 10 estudiantes, en una actividad comunitaria en la escuela Wilbur Cross High, que es el nuevo hogar académico del grupo, organizada por el departamento de servicios estudiantiles de NHPS (Escuelas públicas de New Haven), para ofrecer apoyo a los estudiantes y sus familias que llegaron recientemente a New Haven, provenientes de Puerto Rico y México, este último país afectado por el terremoto del pasado 19 de septiembre.

La actividad, denominada  “A Night of Healing” (una noche de curación)  fue organizada por la Directora de la escuela, Edith Johnson, la trabajadora social Lissette Agosto, y la supervisora de trabajo social del New Haven Public Schools (NHPS), Johanna Samberg-Champion e incluyo música, consejería sobre salud mental y discursos de motivación, dirigidos a esos estudiantes hispanos que ahora viven y estudian en New Haven.

Rivera, de 17 años, estudiante terminal de secundaria, vive con parientes en el Hill y se prepara para solicitar su inscripción en algunas universidades como Yale y la University of Connecticut, donde espera estudiar enfermería.

En las últimas semanas, el sistema escolar público ha aceptado a más de 50 nuevos estudiantes cuyas familias se desplazaron debido al huracán María.

La Directora Johnson dijo que 11 de esos 50 nuevos estudiantes de Puerto Rico, están en la escuela Wilbur Cross, que cuenta con un total de 1,514 estudiantes. La escuela también recibió a tres estudiantes de México y un estudiante de las Islas Vírgenes norteamericanas.

Johnson informó que ya el 58% de los estudiantes es de origen hispano y ha establecido un programa, mediante el cual estudiantes hispano parlantes, quedarán emparejados con los que acaban de llegar desde Puerto Rico y México.

Primos y oriundos puertorriqueños Aleicha Maury y Jose Feliciano.
La supervisora de NHPS social work, Johanna Samberg-Champion, la directora de Wilbur Cross, Edith Johnson, y la trabajadora social de Wilbur Cross, Lissette Agosto.
Estudiantes del Cross y bailarines aficionados de flamenco Josselyn Escalante, Guizell Samaniedo y Alondra Rodriguez.

Antes de que comenzara el evento, Rivera conversó con The Independent, acerca de su vida en la ciudad de Vega Baja, antes y después del paso del huracán.

Ella dice que “Ha sido realmente una experiencia reveladora, porque nos obligo a adaptarnos a no disponer de lo que entendíamos que estaba seguro. Fue duro encontrar lugares con ropa limpia, agua limpia, comida limpia”.

Rivera dijo que antes de la tormenta ya pensaba venir a la parte continental de Estados Unidos, para proseguir estudios superiores.

Salió de Puerto Rico con parientes de su madre y vino a New Haven para vivir con su madre y otros parientes. Su padre se quedó en Puerto Rico, para ocuparse de los abuelos.

Aleicha Maury y José Feliciano, de 17 anos ambos y primos, son dos de los nuevos estudiantes que llegaron a la escuela Wilbur Cross, luego de salir de Puerto Rico. También conversaron con The Independent. Maury dijo, “francamente, fue algo horrible”.

Ella y su familia, Vivian en la pequeña ciudad de Florida, Puerto Rico. Su familia perdió su hogar. Ella recuerda la fuerza de los vientos durante el paso de la tormenta, que eran tan fuertes, que casi le llevaron el techo a una casa vecina.

Maury and Feliciano salieron de Puerto Rico el 11 de octubre y ahora viven con su numerosa familia en New Haven, mientras se adaptan a la escuela Wilbur Cross.

Rivera y Maury, encontraron asientos en el auditorio para presenciar las presentaciones llevadas a cabo como apoyo a los nuevos estudiantes y sus familias.

El equipo de danza del club internacional de la escuela Wilbur Cross, presentó un número de flamenco, que terminó con un grupo de estudiantes desplegando pancartas individuales con las siglas LATINOS.

La directora del coro, Daniele Storey-Carson, dirigió a un pequeño grupo de estudiantes cantando “a capella” la canción nacional de Puerto Rico, La Borinqueña.

Luis Ríos, terapista familiar del Fair Haven Community Health Center, habló después de la presentación artística, acerca de los recursos médicos disponibles para los recién llegados, especialmente para quienes sufren de PTSD (trastorno de estrés postraumático) después de sobrevivir al huracán.

El pastor de Una Iglesia Para La Ciudad, ubicada en Fair Haven, pronunció la alocución principal, ayudado como interprete por el miembro de NHPS, Pedro Bermúdez Jr.  En la misma, hizo un animado y extendido relato, una parábola sobre un hombre pobre y anciano y su caballo, destacando una y otra vez el mensaje de que, incluso las mayores dificultades pueden contener bendiciones ocultas.

Otero dijo, “En Puerto Rico, de donde yo vengo hay el siguiente dicho, ‘no hay mal que por bien no venga’”.

Termino exclamando, “México es una bendición”, y bajo los aplausos dijo “Puerto Rico es una bendición”.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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