En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

Gareca lleva a Perú al Mundial de Rusia 2018

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

El argentino Ricardo “El Tigre” Gareca, con un gran trabajo táctico que ideó, construyó, laboró, y actualizó, transformó el futbol peruano de los últimos años y con esto, se convirtió en el nuevo ídolo del país inca, luego de llevarlos a una cita mundialista después de 36 años, sin asistir a la elite del futbol mundial.

Como anécdota especial, vale la pena recordar que fue el mismo Gareca, en el año 1985, con una de sus anotaciones, sacó al seleccionado peruano del Mundial de México 1986 (Pongamos un poco de contexto. Argentina jugaba el último partido de las eliminatorias frente a Perú en Lima. Necesitaba al menos un empate para clasificar al Mundial.

Faltan 9 minutos para el final, el equipo de Bilardo perdía 2 a 1 y se quedaba afuera de México 1986, pero apareció Daniel Passarella cruzando un derechazo en el área para que Ricardo Gareca la empujase en la línea.

El empate 2 a 2 mandó a Argentina al Mundial y a Perú un repechaje por la cuarta plaza sudamericana frente a Colombia, Chile y Paraguay, pero en la final de cuadrangular el equipo peruano quedó afuera con los guaraníes). Ahora este mismo hombre, es el que, con su sabiduría y un trabajo arduo, los regresa en forma apoteósica a un mundial. Buena forma de devolver lo que una vez les quito: UN MUNDIAL.

Sus inicios como director técnico fueron en el San Martin de Tucumán (Argentina) en 1995, después Talleres de Córdoba, y luego estuvo por cuatro temporadas en el Independiente de Avellaneda. Otros clubes también tuvieron sus servicios como Quilmes.

Tanto amo al América de Cali, que aceptó la oferta como director técnico y regresó a Colombia, esta vez como su timonel. Luego paso a dirigir al Independiente Santa Fe de Bogotá.

Pero su reto de dirigir por primera vez a un seleccionado no fue nada fácil. Llegaba a un país, donde el futbol había desaparecido de los mundiales, los jugadores pensaban más en la farra, el licor, y las noches bohemias. No había respeto a técnicos, dirigentes, ni mucho menos a una afición noble y humilde. Era llegar a cambiarle la mentalidad ganadora no solo a los altos directivos, sino también a meterse en lo más profundo de cada jugador, de cada ser humano, que quisiera portar la bicolor (rojo y blanco), con amor, respeto y lealtad.

Ese era el reto de Ricardo Gareca, llegar con un aire nuevo, pero con contundencia, seriedad y temple. No podía doblegar su ambición como técnico, ni tampoco dejarse irrespetar de sus dirigidos. Comenzó por enseñarles que los brazos nunca van en la cintura, porque era muestra de cansancio; siempre las manos libres, y el pecho bien amplio, aunque en lo interior lo hubieran dado todo. Ese pequeño detalle, los comenzó a incentivar y sentirse muy grandes.

De ahí en adelante, comenzó ese trabajo de dialogar con cada uno de los jugadores, con aquellos que él pensaba que merecían estar en la selección. Se les acercaba, les hablaba del pasado, del presente y lo que querían en el futuro. Les metió en la cabeza la idea que ellos pueden y tienen con qué. Pues bien, con aquellos que quisieron escuchar, los acogió, los cobijó y por ende los protegió, hasta armar el seleccionado que hoy, clasificó al Mundial de Rusia 2018.

Y repito, no fue nada fácil porque a medida que avanzaba en el proceso, había personas que no deseaban al “Tigre” en la institución; y encontró en varios jugadores lealtad, trabajo y sacrificio. Con ellos trabajaba arduamente día y noche; leían el sistema táctico en casa, en los descansos, en la privacidad de sus hogares, y llegaban al terreno de juego con toda la disponibilidad de aplicarlo. En cada ensayo sino salía, volvían a retomar el libreto, hasta que las jugadas emanaran por naturaleza; y así se armó este onceno que hoy, son ídolos de un país, que sabía que tenían el futbol y el talento para estar en una cita mundialista.

Hoy a sus 59 años, mantiene esa tranquilidad y esa pausa en cada conversación que tiene con sus jugadores y con los medios de comunicación. Fiel a sus palabras y exigencias. Por eso, cuando tomó este reto, se le tuvo toda la credibilidad por parte del director deportivo de la Selección peruana de futbol, Juan Carlos Oblitas, que supo de sus capacidades como persona, como técnico y como profesional. Pese a un mal comienzo en las eliminatorias sudamericanas rumbo al Mundial de la FIFA Rusia 2018, se le mantuvo esa la palabra, que esto era un proceso y que la meta era regresar a un mundial de futbol, y muy precisamente el de Rusia. Y, en una noche esplendorosa, con un estadio lleno, muy colorido y entre canticos, se dio el sueño de todo un país…Vino el gol de Jefferson Farfán, ante un pase de Christian Cueva, que, con un toque sutil, la toca atrás, para que rematara al arco y el balón se anidara en el fondo de la red.

Los neozelandeses no se querían rendir y sonaban también como los peruanos, pero llegó la estocada final, en un tiro de esquina, el balón se pierde entre las piernas de la zona defensiva, y le queda en plena disposición para que el defensa Christian Ramos, la pateara con pierna derecha, y el balón que infla las redes del Estadio Nacional de Lima.

Este 2-0, significaba el final de una pesadilla de 36 años, el final de una repesca dolorosa, el inicio de una nueva generación futbolística, y el final de un mal pasado, de una era futbolística sin triunfos y sin logros.

Bienvenida la nueva era de Ricardo el Tigre Gareca, de Sergio El Bocha Santin (Asistente técnico), Nolberto Solano (Asistente técnico) y Néstor Bonillo (Preparador físico).

103.5 FM - La Voz Radio

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

Siguenos

Cerca de 270 ballenas piloto se han quedado varadas en las costas de Tasmania, en Australia, y un grupo de rescatadores han iniciado una carrera contra reloj para salvarlas..

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top