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“Ahora nos da pena comer el pavo y mi esposo tiene cosas”, por La Tia Julia

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Querida Titi, Lo que le escribimos con mi sobrina tiene que ver con la fiesta del pavo o el Día de Acción de las Gracias que se celebra en los Estados Juntos pero no Revueltos y en Puerto Rico.  Mi esposo se llama Raimundo y en el seno profundo del hogar le llamamos Mundito. 

Este hombre de ser bueno, es bueno, me atiende muy pero muy bien, pero tiene cosas extrañas que con el paso de los años se ponen pior.  Nunca le ha gustado la celebración del pavo dizque porque estos sufren y según Mundito piensa estas aves presienten que les van a cortar la cabeza.  Según Mundito, en las granjas los hacen crecer a la fuerza, es decir con hormonas que producen cáncer a las mamas y a los testículos.  Cuando celebramos el Pavo, me exige que le cocine pernil, aunque usted sabe que el lechón no es muy limpio y por eso en algunos países les llaman cochinos, marranos, puercos, chanchos, gorrinos, cerdo o tocino aunque ahora hay un nombre nuevo: el lechón Session de Alabama.

De esta manera como decía una amiga Aleluya, tengo que cocinar doble porque una vez que se comen el Pavo tengo que servirles el lechón, el asopado de mariscos y el tembleque, además del coquito que me queda muy bien según la receta de mi comai Jacinta.

De todas maneras y como conversábamos con mi sobrina Alyquimayera que se crió por acá pero es normal; ahora nos da pena comer tanto cuando nuestros hermanos en la Isla del Encanto no comerán pavos ya que al presidente Trump que es más malo que un tembleque de jengibre, prefiere repartir papel toilette y toallas desechables que alimentos.  Como dice mi mai, cuando uno come con melancolía se le produce constipación.  Ahora no sé qué servir, aunque el pollo es una solución.  Para mi será mejor porque así no tendré que preparar el relleno y quizás podamos servir pasteles, que como usted sabe dan mucho trabajo, y mollejitas en escabeche con tostones.

Pasando al segundo tema, mi esposo con lo del huracán se ha puesto muy fastidioso.  Desde que le conocí se lava las manos sesenta y seis veces al día ya que según él andan en el aire muchos microbios.  Dice que 66 lavadas es muy bueno y que uno nunca coge catarros.  También tiene la maldita costumbre de que cada vez que llegamos al éxtasis de la relación carnal (¿usted me entiende?), se ducha dos veces lo que a mí me molesta mucho porque me agradaría permanecer con él estrechados en el lecho más fuerte que la hiedra.  ¿Debiera consultar con las muchachas de La Voz que dan consejos eróticos?  

Pero esto no es todo ya que en invierno usa guantes de protección que compra en la tienda de Un dólar por cajas de a 100, y que no se los saca ni siquiera cuando va al baño.  Como trabaja en el hospital de Yale, dice que uno nunca sabe las cosas que se tocan en los elevadores, en las manillas de las puertas o camillas. También me he fijado que no toca los botones del elevador con la yema de los dedos como lo hacemos todos, sino que usa un nudillo, dizque para evitar contagiarse.  Se lava el pelo cuatro veces al día y me gasta mucho jabón marca “Lagaje” que le saca la mugre y también los tatuajes, ja-ja-ja.

Po último y para que usted vea como se bate el cobre, Mundito insiste en lavar el mismo sus calzoncillos y me gasta mucho detergente.

Finalmente y para estas fechas cuando invitamos a los compadres y amistades a la casa les pide que si están con estornudos, tos, moquillo, o desgarros bronquiales no vengan o que usen una mascarilla como los japoneses que no se la sacan ni para la luna de miel.  Esto nos ha creado problemas porque la gente se empantalona y lo toman personal.

Mi sobrina Alyquimavera a la que llamamos “Aly” me ha recomendado que lo tome suave, no le haga caso y que para navidades le regale cajas de jabón, detergente, guantes, crema dental y champú para que se lave todo lo que quiera.  En eso de ducharse apenas llegamos al éxtasis profundo del orgasmo que es como ir y venir al cielo, mi sobrina me dice que eso no está mal ya que ella tiene un novio que no se baña por dos días dizque para mantener el aroma de la relación.

Espero sus sabios consejos y les deseo a los muchachos y muchachas de la Voz un Feliz Día de Acción de Gracias ya que aunque no haya pavo, hay vida.  Que Dios les bendiga.

Marlene


Respuesta

Querida amiga Marlene.

Vamos a ir por parte para no desorientarnos ya que tu simpática cartita tiene más tema que un diccionario.

Creo que es muy loable saber que hay personas que piensen en los puertorriqueños que en nuestra Isla no tienen ni luz, agua potable y que probablemente no comerán el pavo.  Recordemos que por los vientos huracanados de María y las ráfagas de 160 millas por hora, las avecitas, cochinitos, y fauna típica, incluidos los coquíes, jueyes y sapitos, simplemente desaparecieron, aunque sé de muchas familias que tuvieron la buena idea de encerrar a pollos, gallinas, gallos y lechones en los baños y closets. 

Aun así estoy de acuerdo en que a pesar de los esfuerzos de los medios de comunicación de alegrar el ambiente con música de navidad, el no tener un techo no es cáscara de coco, ni tampoco lo es dormir con calores intensas, y la plaga de mosquitos malos fastidiando el parto.

Lo que les recomendaría sin ser yo pastora o reverenda es que antes de comer la cena de Acción de Gracias, al menos recordemos que en Puerto Rico aún hay vida y que la gente ha actuado con solidaridad y paciencia.  Entiendo que el correo ya funciona y se puede enviar comestibles para subir el ánimo de familiares y amigos.  El camino por recorrer para la total recuperación es largo y en esta época una tarjetita, o un tarrito de habichuelas se agradecerán mucho demasiado.

En cuanto a lo de tu esposo, hay tipos que tienen la costumbre de ducharse después del acto y también las féminas.  Como decía mi tía Lucinda “es mejor que sobre que falte” y eso del novio de tu sobrinita Alyquimavera, también llamada Ely, como que está de más y lo que puede suceder que el tipo sea de esos que se cambian ropa interior cada tres días.

En cuanto al temor de tu esposo de contagiarse con microbios, bacteria, gérmenes, protozoario, bacilos, microrganismos, ladillas, liendres, piojos, pulgas, chinchas, seres unicelulares y garrapatas; es entendible porque trabaja en un hospital y allí el uso de guantes y líquidos desinfectantes es absolutamente necesario.  Ahora el que Mundito use guantes en la casa y presione los botones del elevador con los nudillos es otra cosa.

Como me relatas de un modo tan expresivo y concreto, este asunto viene así desde hace años y según los expertos en salud mental y emocional, Mundito podría estar afectado por una ansiedad aguda provocada por quien sabe que lío de la infancia.  Estas ideas que llegan a su mente desde el pasado y pueden ser traumáticas, crean un estado severo de nerviosismo y ansiedad que llevan al enfermo a efectuar actos repetitivos que alivian el estado de desazón, impaciencia, alteración, intranquilidad o remordimiento.

La tarea de un terapista será, sin que yo sea una experta en este tipo de agobios mentales; ayudar al paciente (Mundito) a recordar la causa de la ansiedad, traerla al plano consciente y proveer destrezas que le permitan eliminar el hecho.

Para este periodo de fin de año que es tan significativo para la cultura puertorriqueña, nosotros pensamos trabajar como voluntarios en el aeropuerto para dar la bienvenida y orientación a las familias que estén llegando.  También las iglesias, escuelas y agencias proporcionarán ayuda y la labor voluntaria será siempre bienvenida.  Lo mejor en estos casos es ser proactivos y no quedarnos en las casas pensando. 

Un abrazo para ustedes, tu sobrina “Aly” y la familia que es el sostén emocional del ser humano.  También unos amigos del Club de Abstemios me pidieron que les sugiriese no guiar de noche ni bajo los efectos del alcohol y en lo posible evitarlo.

Tía Julia  


Comentario de nuestros lectores

Tía Julia: nos puso muy triste la poesía del muchacho que dijo que se le había acabado la inspiración con lo que le hizo “María” a Puerto Rico.  La leímos en un brake que tuvimos en WalMart y se nos cayeron las lágrimas.  Una muchacha que estudia en el Colegio de downtown nos dijo que ese tipo de poesía era una “elegía” y que también cuando se trata de funerales hay otra poesía de tristeza que se llaman “endecha,” huyyyyy.  El joven podría venirse a trabajar aquí para que nos escriba poesías y nosotras le consolemos y curemos pa’rápido de la melancolía.  Le aseguramos que después de una semana querrá trabajar sobretiempo y los fines de semana.  Pagan poco pero lo pasamos bien.

 

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