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El acoso sexual en nuestras comunidades, por Juan Daniel Brito

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La Noticia y su Comentario


Este es un tema que no solamente afecta a las mujeres involucradas en la esfera artística nacional e internacional o en el ámbito político y cuyos casos alcanzan gran notoriedad y una aureola de escándalo; sino que es aún el “gran secreto” en las comunidades latinas y afroamericanas.

El hostigamiento o acoso sexual que siempre ha existido en las sociedades machistas, no se había definido en los Estados Unidos sino hasta 1973, cuando Mary Rowe del Instituto Tecnológico de Massachusetts escribió el libro “El fenómeno de los anillos de Saturno,” en el cual la autora habla acerca de esta conducta sobre la cual no existía hasta esos años una reflexión metódica, denuncias, características del delito o procedimientos jurídicos.

Por eso el caso de Anita Hill que testificó en 1990-1991 denunciando los actos de acoso sexual en su contra perpetrados por el entonces juez Clarence Thomas, actual integrante de la Corte Suprema de Justicia de los Estados Unidos; fue una situación que por su difusión a través de los medios de comunicación que cubrieron el proceso; animó a otras mujeres para dar a conocer los “secretos” de acoso y hostigamiento que afectaron sus vidas en sus lugares de trabajo.

A pesar de los argumentos y la valentía que tuvo Anita Hill para acusar a Thomas, éste fue de todos modos elegido para ocupar el máximo sitial jurídico del sistema de justicia de los Estados Unidos y Anita Hill, así como conto con apoyo, tuvo detractores de su misma comunidad étnica.

En este artículo se hará mención de casos reales acaecidos en la comunidad latina y afroamericana de Connecticut.Las afectadas han solicitado mantener su anonimato demostrando que el temor, la vergüenza o el sentido de culpabilidad ocurren cuando las víctimas creen haber sido las causantes del hostigamiento o por cuidar de su reputación o sus carreras.

En los concursos de belleza de la primavera o en las mismas paradas donde se destacan grupos étnicos tales como los irlandeses, italianos, puertorriqueños, latinoamericanos, caribeños, entre otros, ha existido el acosamiento y hostigamiento sexual.He aquí el testimonio de Lidia que compitió en uno de ellos en la década de los noventa.

“Fui una de las candidatas favoritas al reinado cuando estaba en la escuela superior.Recuerdo que como parte del certamen había un desfile de modelos en los que teníamos que lucir trajes de noche que usualmente alquilábamos.Había ensayos y prácticas y me fijé en la presencia de hombres que formaban parte del comité organizador o jurados.

Ese año se nos hizo desfilar en bikinis y me sentí incómoda del modo como estos señores en especial uno de ellos, me miraba.Al final de una de las prácticas se ofreció para llevarnos a nuestras casas y como éramos tres, me sentí cómoda.El asunto fue que este caballero se las arregló para dejar primero a las otras dos muchachas y yo me quedé para el final.Recuerdo que cerca de un parque detuvo el carro diciendo que al parecer tenía un neumático desinflado.Después comenzó a hablarme de lo hermosa que yo era, que podría convertirme en la Reina de todo el Estado, y en un momento dado me tocó las piernas y trato de besarme en la boca.Sentí miedo y resistí sus intentos de toqueteo de mis senos. Finalmente. pude abrir la puerta del carro y correr hasta la avenida Wethersfield y llegar a mi casa.No me atreví a decirle nada a mi mamá mintiéndole y diciéndole que tuve que caminar.Estaba aterrada. El hombre me había dicho que yo debiera ser la reina y que me podía ayudar.Dejé de ir a las prácticas dando como razones que mis estudios eran muy exigentes.”

Lidia nos dice que este incidente le afectó emocionalmente, limitó su actividad social, y que solamente le contó el secreto a quien es en la actualidad su esposo quien tenía deseos de golpear al individuo que era en esos tiempos casado y uno de los “lideres” de la comunidad.Este sujeto murió posteriormente en un accidente.

El segundo caso acaeció en la agencia Hartford Neighborhood Centers y también acaeció en la década de los años 80.A esta legendaria institución de servicios para jóvenes y adolescentes llegó un nuevo director que desde un comienzo se caracterizó por su ausencia de dinamismo y desanimó los esfuerzos de los trabajadores sociales por llevar a cabo actividades después de las cinco de la tarde.

El sujeto comenzó a hostigar a una estudiante de trabajo social en práctica aprovechando su posición de autoridad.Afortunadamente, la jovencita confesó el hecho a su hermano quien denunció los actos de hostigamiento a una dama importante de la Junta de Directores de esa agencia quien en vez de ayudar, “enfrió” el caso diciendo que le extrañaba que “Bob” hiciera eso.El asunto fue que el asunto quedó allí y pocos años después “Bob” fue acusado de irregularidades financieras, malversación de fondos, y tuvo que renunciar.

El tercer caso afectó a una jovencita estudiante de la Universidad de Connecticut.Su profesor ahora ya fallecido, le ofreció transportación a Hartford porque había perdido el bus desde Storrs.La joven aceptó y ya en Hartford éste la invitó a pasar a su departamento ya que tenía que hacer una llamada telefónica urgente.De acuerdo a la estudiante, ella se sentó en la sala y a los poco minutos el catedrático apareció en una bata de baño y le ofreció un “drink” a lo que la joven rehusó.Después le dijo que no sabía si podría llevarla a su casa ya que se sentía enfermo y trató de sentarse a su lado y pasarle el brazo por los hombros.La joven dejó el lugar y caminó casi media hora bajo la lluvia y de noche para llegar a su casa.De algún modo, sus notas en esa asignatura fueron mediocres y desde entonces notó la hostilidad del profesor.

Después se enteraría cuando habló con otras estudiantes, que el hombre que tenía más de sesenta años y parecía una persona honorable, contaba con un prestigio de acoso y hostigamiento hacia las jovencitas de su clase, y en casos lograba sus objetivos. Las estudiantes que cedieron a sus requerimientos resultaban exitosas.

En estos tres casos reales, solamente uno fue denunciado y una mujer de la Junta de Directores “enfrió” la acusación y el asunto no paso más allá de una amenaza que el hermano de la víctima hizo al ofensor advirtiéndole de consecuencias físicas.La joven abandonó su práctica y tuvo problemas para encontrar otra agencia debido a que dejó a Hartford Neighborhood Centers ya entrado el semestre de primavera.

 Por ausencia de espacio no relataremos otros casos que acontecieron en el ámbito familiar donde adolescentes fueron acosadas y posteriormente abusadas sexualmente por sus propios padres quienes debido a la intervención de una trabajadora social escolar, del Departamento de Niños y Familias y la justicia, fueron juzgados y encarcelados.

La recomendación de Lidia con respecto a los concursos de belleza locales es que los hombres no sean parte del proceso de selección ni que tampoco provean transportación a jóvenes solas, salvo que éstas vayan acompañadas de una chaperona, hermanos o familiares.“Definitivamente, los hombres casados o solteros no debieran ser parte de procesos de selección, ni las candidatas posar en bikinis o tangas,” dijo Lidia.

En el caso de estudiantes del sexo femenino en práctica, se les recomienda que prefieran supervisoras y comuniquen de inmediato acciones sospechosas de supervisores que les pidan trabajar horas después del trabajo, acompañarles fuera de la ciudad, que les traigan regalos, o que busquen proximidad física.

En otra oportunidad nos referiremos a casos de acoso y hostigamiento en restaurantes de comida rápida.


Nota del Editor: Los nombres que aparecen en las historias del estado de Connecticut no corresponden a sus protagonistas debido a que prefirieron omitir sus verdaderos nombresen el anonimato por razones personales.

103.5 FM - La Voz Radio

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