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Año nuevo, vida nueva, por la Lic. Liliana D. González

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Por lo general, cuando inicia un nuevo año los coach motivacionales insisten en que cada persona debe escribir una lista de sus propósitos o hacer un mapa de los deseos, porque es una buena herramienta para visualizar los sueños y planificar las estrategias que los llevarán a materializarlos. Personalmente creo que es una buena propuesta, sin embargo, todo lo que quieras ver consumado en tu vida, primero conságralo a Dios. La Biblia dice: «Pon todo lo que hagas en manos del Señor y tus planes tendrán éxito» (Proverbios 16:3 NTV). Dios quiere que te vaya bien en tus proyectos, pero necesita que los pongas en sus manos y confíes en Él.

La confianza en Dios nos da la certeza de que sea cual sea la circunstancia que nos toque afrontar nuestros propósitos se cumplirán. En tiempos de necesidad, Él nos proveerá. En tiempos de sufrimiento, Él nos confortará. En tiempos de incertidumbre, Él nos dará paz. En tiempos de desaliento, Él nos animará. Pues, felizmente contamos con la promesa de que pase lo que pase alcanzaremos la victoria. 

Empero, no se trata solo de poner nuestros planes en las manos de Dios, también debemos echar toda nuestra ansiedad sobre Él (1 Pedro 5:7). Las preocupaciones nos hacen dudar de lo que Dios ha dicho, nos vuelven quejumbrosos y nos hacen vivir con temor. ¡Ese no es el plan de Dios para sus hijos! Cuando echamos nuestras preocupaciones sobre el Señor, Él se encarga de transformar el temor que agita nuestro corazón en valor. «Pues Dios no nos ha dado un espíritu de temor, sino un espíritu de poder…» (2 Timoteo 1:7). Ese poder es la fuerza que nos impulsa a tomar la senda de la fe y la confianza en Dios.

Si quieres ver un cambio significativo en tu vida no continúes viviendo como lo has hecho hasta ahora. Más bien, «cambia tu manera de pensar para que así cambie tu manera de vivir y llegues a conocer la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le es grato, lo que es perfecto» (Romanos 12:2 DHH). Antes bien,  para lograr un cambio de pensamientos necesitas tener la mente de Cristo. Pablo llamó a las Escrituras la mente de Cristo (1 Corintios 2: 16), porque en ellas se revelan los pensamientos de nuestro Señor. Cualquiera que lea la Biblia y la aplique en su diario vivir tiene la mente de Cristo.

En tu lista de propósitos de año nuevo, proponte leer persistentemente la Palabra de Dios; medita en ella y memoriza versos de las Sagradas Escrituras. Así, poco a poco, irás renovando tu mente hasta llegar a alcanzar la semejanza a Cristo. Te aseguro que tu vida será renovada. Cuando la gente te mire, verán el amor, el gozo, la paz, la mansedumbre y la bondad de Jesucristo. ¡Ese es el propósito de vida que Dios desea para todos sus hijos! No te conformes con menos.

Si quieres aprender más sobre la Palabra de Dios, sígueme en mis redes sociales: https://lilivivelapalabra.wordpress.com

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