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Mi esposo adora los pasteles mucho demasiado, ¿adicción?, por La Tia Julia

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Tía Julia, Espero esté recuperada de las celebraciones de fin de año, haya recibido la visita de Santa y esté contenta, y no como una amiga mía que ha pasado muchas navidades, pero ninguna noche buena porque es jamona.¿Usted me entiende?Para que usted vea como son las cosas, un pajarito me contó que la vieron en New Britain tomándose un coquito en el hogar de un famoso político que canta aguinaldos.

Con mi esposo Damián fuimos a la celebración del Año Nuevo en el parque Bushnell pero no vimos ni al alcalde ni otras figuras de la política del patio quizás porque estaba más frio que sobaco de pingüina y lo que sé respiraba era hielo puro lo cual afecta los sopladores, también conocidos como pulmones.

“Es que se acerca la cuarta era glacial” dijo un muchacho que es Testigo y regala el Atalaya por allá por la Park los días sábados por la mañana.Cosas de la gente.

El único problema que hemos tenido en este tiempo de Navidades es que a mi esposo que es de Villalba en Puerto Rico, le encantan o más bien ADORA los pasteles de la Isla.Para los lectores latinoamericanos es bueno que sepan que el pastel no es un artículo de repostería, dulce y de textura suave como los hacen en la repostería Mozzicato en la calle Franklin, negocio de italianos al que también llaman “el terror de los diabéticos” ya que todo es dulce.

Nuestros pasteles de la isla al igual que el mofongo, los asopaos, las alcapurrias, las papitas rellenas con carne, y los guineítos en escabeche, son todos saladitos y muy apreciados por nosotros los boricuas.

Ya recién pasada la celebración de Holloween, a mi esposo le entra el afán de comer pasteles de un modo que me preocupa ya que comienza a engordar y ronca mucho de noche.Damián se come una yunta de pasteles al desayuno, tres al almuerzo y otra yunta en la cena acompañados del famoso pique “Cipreses” que pica no solamente una, sino que dos veces.

El problema de esta afición es que la que se fastidia en estos ajetreos de los pasteles soy yo y usted sabrá que hacerlos no es fácil, pero no hay que confundirse con los pastelillos ya que no es igual una pelota vieja que una vieja en pelotas.El pastel como decía mi tía Edmunda es una tarea de al menos dos días y con ayuda.Si la gente de la familia es vaga, puede tomar hasta tres días.¿Usted me entiende?

En los años recientes y antes de que Trump se hiciera presidente con la ayuda de Putin; todo lo hacía yo, pero ahora se los encargo a una vecina que los hace muy buenos de yuca con carne de res o de lechón.Esto de mandarlos a hacer es algo de mucha confianza ya que hay mucha manipulación manual y aunque el pastel se hierve, una nunca sabe.

A tanto ha llegado la adicción de Damián al pastel que este año gasté como trescientos billetes en los encargos y el tipo no se cansa.Para Navidades no me tuve que preocupar porque le regalé seis yuntas que se hicieron pocas ya que este tipo no convida y me tiene prohibido servírselos a las visitas.

Como Damián es un poco poeta que como usted sabe son personas medio enloquilladas que hablan de cosas que no se ven; escribió una “Oda al Pastel con Pique” que se la enviará a Pedrito García de la WRYM para que la lea en su programa matinal con música de montaña adentro.

Como mi deber de esposa es ayudarle en todo incluso en aquello; le envío un fragmento de la obra y a la vez le pido consejos para ver como se le quita la afición al pastel a este salmón al que quiero mucho, pero que nos llevará a la ruina con sus cosas.

ODA AL PASTEL CON PIQUE

 Por Damián Ubert

¡Oh pastel con pique!

Te devoro con placer,

Aunque ya al atardecer,

Estaré adolorido,

Para quedarme dormido,

Debo acostarme de lado,

Y no puedo estar sentao,

Por lo que sabe el Enrique:

Un pastel con mucho pique,

Te lo deja desgarrado.

Aunque sufriendo y dolido

Y caminando como de lado,

Yo adoro el pastel con pique,

Y si no lo como me enfado.

Esta es parte la obra de mi esposo que le obsequiará esta oda a Andrés Castro, Jibarito de Yabucoa para que le ponga música y la cante con ritmo de seis chorreado.

¿Cómo podría quitarle a Damián este interés por el pastel? ¿Es algo que se cure?Por favor oriénteme.

Yeguilda Carvallo


Respuesta

Querida Yeguilda,

Tu nombre me parece interesante ya que no está en el santoral católico ni mormón, ni tampoco en los libros sagrados.En cuanto a lo de las “noches buenas” me doy cuenta que el machismo no proviene solamente de los tipos sino que también de las mujeres que se ríen de aquellas que no hemos contraído la Santa Unión o sacramento del matrimonio.Tampoco tomo coquito sino que a veces un vasito de anís para acompañar una buena conversación, pero siempre con decoro y en mi casa.

Aclarado todo esto ya que me he hecho la resolución en este año de no dejarle pasar ninguna idea incordia a quienes me escriben; usualmente se utiliza la palabra adicción a quienes distintas modalidades de abuso de narcóticos, es decir fuman, aspiran por la nariz o se inyectan.Lo que caracteriza una adicción es que si la persona no vuelve a utilizar la sustancia, le viene encima una temblequera del diache, nauseas, angustia y deseos incontrolables de encontrar la droga.

Ahora bien, comer en exceso y sentir la necesidad de zamparse con glotonería una yunta de pasteles al desayuno todos los días; puede producir un acostumbramiento malsano no porque no sea bueno comer, sino que por las consecuencias en el peso de la masa corpórea del cristiano que se sacia. Para poner un ejemplo, comer mofongo es delicioso para el paladar ya que es un alimento muy agradable sobre todo si viene con la salsita y carne de lechón.

Una solución para el problema es que incorpores a Damián en la preparación de los pasteles, cuestión que no es fácil ya que los hombres se niegan a compartir las tareas del hogar y salen con la letanía de “yo trabajo toda la semana y llego cansao.”Fíjate que hay muchas mujeres que trabajan todo el día, van a dejar y buscar a los nenes a la escuela y llegan a la casa para tenerles preparadas las comidas al Rey. ¿Tú me entiendes?

En cuanto a la “Oda al pastel con pique” la encontré interesante y aunque en el siglo XIII se usaba en Italia para dedicárselo a una dama con un propósito lirico y amoroso, en los tiempos contemporáneos se utiliza como forma poética para alabar las cualidades de objetos, frutas e incluso la ropa y los zapatos.Así lo hizo según me contó un señor que enseña literatura, un poeta chileno llamado Pablo Neruda que le dedicó en su libro “Odas elementales,” una oda a la cebolla.Fíjate como son las cosas.

“Constelación constante,

Redonda rosa de agua

Sobre

La mesa

de las pobres gentes.”

Por eso te digo que Damián no está tan loco y si consigue en la biblioteca de la calle Park donde trabaja mi amiga Tati el libro “Odas elementales,” puede coger más idea.Sugiérele como resoluciones para el 2018 leer más poesía de Neruda y aprender el arte de hacer pasteles.

Feliz año Nuevo 2018 Yeguilda y a todos mis lectores y lectoras salud y esperanza.

Julia

103.5 FM - La Voz Radio

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