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Excmo. Carlos Retes define una Iglesia reconciliada y alegre para servir en la doble festividad mexicana religiosa y civil

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Carlos Cardenal Aguilar Retes, electo cabeza de la Iglesia Mexicana en la Festividad de San Felipe de Jesús, primer Santo Mexicano y Aniversario 101 de la Constitución Mexicana.

Para responder a las nuevas exigencias de la Iglesia Mexicana, desde el 7 de diciembre el Vaticano dió a conocer la decisión del Papa Francisco de nombrar al Cardenal Carlos Aguiar Retes como sucesor del Cardenal Norberto Rivera como el nuevo Arzobispo Primado de México, en su primera alocución, en la Catedral Metropolitana mencionó que eligió el “5 de febrero por su doble significación religiosa y civil”- espiritual porque se celebra la solemnidad de San Felipe de Jesús, primer santo mexicano y patrono de la Arquidiócesis;  y civil por el 101 aniversario de la Constitución Federal que rige nuestra vida pública como País, en la que enfatizó también entra en vigor la primera Constitución que regirá la vida pública de esta gran Ciudad de México”.

Asertivamente aseveró que lo que se haga o se deje de hacer  en la pastoral metropolitana repercute en el resto del país. En su libro: “Una Iglesia para Soñar” trazó como objetivo de la Iglesia mexicana devolver la alegría de ser cristiano al pueblo católico. Por ello, al asumir el cargo como trigésimo quinto sucesor de Fray Juan de Zumárraga, reflexiona que la misión evangélica, no deber ser una Iglesia autorreferencial  sino el conducirla hacia el servicio a la sociedad por lo cual eligió el 5 de febrero por su doble significado religioso y civil.

La visión de la nueva cabeza de la Iglesia Mexicana delineada en su libro: Una Iglesia para soñar, escribe que a la Iglesia se le ha despojado  el carácter público y se le ha encajonado en el ámbito privado, por lo que precisó-  “La dimensión festiva de nuestra Constitución me ofrece poner en práctica, para bien de nuestra sociedad, los derechos humanos universales, y en especial uno de ellos, la libertad de religión o libertad religiosa, que implica la posibilidad de interactuar como Iglesias con todas las Instituciones Oficiales y Privadas para buscar el bien de nuestra sociedad”.

En la Catedral Metropolitana expreso como reto eclesial: “Nuestros problemas y conflictos como sociedad han crecido, y el factor de la globalización los ha vuelto más complejos; sin embargo, la buena voluntad y la disposición de generar los proyectos para superarlos, harán viables los caminos de Reconciliación y Justicia que nos conduzcan a la anhelada equidad social, y tenga como fruto la Paz y Seguridad, para crear un marco de libertad, que permita desarrollar las habilidades y capacidades de los ciudadanos, y así lograr vida digna para todos”.

Con estas palabras el nuevo Cardenal Primado de México, esboza el gran reto y oportunidad que representa el tiempo actual en la esfera pública y privada para imbuir del espíritu del evangelio las realidades humanas. De lo contrario  se rompe la oportunidad de realizar la misión de Cristo redentor de transmitir a todos el Reino de Dios, no como un reino solo espiritual, sino un proyecto en el que percibimos a Dios  en todos los ámbitos de la vida pública y privada.

Para realizar su vocación en comunión y coordinación, en la Basílica de Guadalupe  recordó al cuerpo cardenalicio el mensaje del Papa Francisco: “En las miradas de ustedes, el Pueblo mexicano tiene el derecho de encontrar las huellas de quienes «han visto al Señor» (cf. Jn 20,25), de quienes han estado con Dios”. Por eso, les invito a partir nuevamente de esta necesidad de regazo que proclama el alma de vuestro pueblo. El regazo de la fe cristiana es capaz de reconciliar el pasado, frecuentemente marcado por la soledad, el aislamiento y la marginación, con el futuro continuamente relegado a un mañana que se escabulle. Sólo en aquel regazo se puede, sin renunciar a la propia identidad, «descubrir la profunda verdad de la nueva humanidad, en la cual todos están llamados a ser hijos de Dios». Con este llamado a una Iglesia para servir inicia el apostolado del Excmo. Cardenal  Carlos Aguiar Retes, ante la presencia del los cardenales, Gregorio Rosa, Obispo Auxiliar de El Salvador, José Luis Lacunza del Panamá y Blase Joseph Cupich, Arzobispo Metropolitano de Chicago Illinois.

103.5 FM - La Voz Radio

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