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“ENOUGH IS ENOUGH” Yolanda Renee King – Nueve años. En la Marcha por la Vida. Nieta de M.L.King

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El 24 de marzo del 2018, víspera de la conmemoración de la Semana Santa cientos de miles de jóvenes se lanzaron a las calles del planeta a exigirle a los políticos que protejan la vida. En Washington D.C. desfilaron unas 800,000 personas. Fue una protesta masiva, iniciada y liderada por jóvenes sobrevivientes de una masacre escolar. Esos jóvenes de la escuela superior (secundaria) de Parkland en el sur de Florida fueron víctimas de un ex-alumno de esa escuela que asesinó a 17 estudiantes con un arma de fuego. La consternación, el dolor y el miedo de estudiantes, padres y docentes en la comunidad se convirtió en indignación ante la pusilanimidad de políticos y oficiales gubernamentales; además de las burlas y amenazas de elementos fascistoides de la nación estadounidense. No fue la primera matanza de estudiantes en tiempos recientes pareciendo esto una tendencia enfermiza de una nación con signos de decadencia que la de una nación con supuesta tradición democrática. Tampoco fue la primera vez que se elevaron protestas por los afectados a esas tragedias en diferentes partes de los EEUU. Perder un ser querido ya sea en manos de un perturbado o un prepotente con visos de autoridad ha tenido el reclamo de miles que no aceptan la barbarie. La impunidad o peor la indiferencia oficial de los políticos del país para complacer los intereses económicos armamentistas ha logrado que no se haga absolutamente nada ante la masacre mensual de cientos de seres humanos. Todo esto amparado en la absurda segunda enmienda de la constitución estadounidense, documento que defiende el derecho a poseer armas, pero no reconoce el derecho a una educación social.

A estos jóvenes escolares del sur de Florida les tomó menos de 38 días para organizarse y enfrentarse a los más influyentes miembros de la política estatal y nacional. Esos jóvenes escucharon, analizaron y finalmente determinaron que tenían que actuar, hartos de escuchar las mismas palabras huecas y las repetidas soluciones amañadas. Estos jóvenes armados de la verdad y la razón se lanzaron a lo que parecía una misión imposible. En ese corto tiempo lograron lo que nadie había hecho. Movilizaron a la nación entera llevando a la capital estadounidense más de 800,000 personas y otros cientos de miles más que marcharon en otros 800 pueblos y ciudades de los EEUUAA, llevando el claro mensaje de repudio a los atrofiados legisladores de que de no haber cambio en el control de armas, ellos se encargarían de realizarlo. Los ineptos congresistas, divorciados de un mundo que les pasó por el lado tiemblan ante el empuje de esos jóvenes.

Mientras tanto en Puerto Rico, en la colonia estadounidense se vive en un aturdimiento colectivo contrario a los jóvenes norteños. Es cierto que llevamos siglos de colonialismo unas veces violento y otras ocasiones enmascarado en las sutilezas del imperio. ¿Sera que en ese proceso hemos perdido el sentido de ser hombres libres?

Cuantas veces me he cuestionado: ¿qué somos y de qué estamos hechos? No han sido pocas las ocasiones que he buscado la respuesta a esa interrogante que me ha dejado un sabor amargo y me ha puesto a pensar en la gravedad del asunto. No hay duda que hay unos alejados de la realidad, otros desvinculados de lo que los rodea y otros sin perspectiva histórica alguna para defender un análisis inteligente del tema. Pero hay acontecimientos irrefutables por la existente evidencia histórica. Aquí no hay margen a especulaciones.

¿Pero qué somos y de qué estamos hechos que tenemos que consentir al que nos ofende?

¿Por qué tenemos que eludir la responsabilidad de darle el nombre correcto, sin subterfugios a la verdad? ¿Por qué tenemos que guardar silencio ante los desmadres que otros cometen en nuestro nombre? ¿Por qué tenemos que respetar a quien no nos respeta y en forma criminal continúa ejerciendo poderes que ponen en riesgo a nuestra propia vida?

¿Estaremos destinados a ser los tontos útiles, víctimas de toda clase de sabandija que se acerque a nuestras costas? ¿Será que no podemos valernos por nosotros mismos? Aunque estén harto comprobadas nuestras habilidades y capacidades, siempre optamos por alquilarnos como lastimosos arrimados incapaces de tomar en nuestras manos nuestro propio destino.

¿De qué estamos hechos, que permitimos en cómplice silencio que los mismos usureros y estafadores responsables de la peor crisis económica y moral continúen dictándonos pautas y dirigiendo nuestras instituciones? ¿Por qué continuamos permitiendo la intromisión en nuestros asuntos de individuos que ni tan siquiera conocen nuestra idiosincrasia, que no hablan nuestro idioma y que jamás se identificarían con nosotros? Esos que no respiran ni sudan nuestra puertorriqueñidad, pero sin titubeo alguno envenenan nuestra nación y abusan de nuestros viejos, de nuestros jóvenes y de nuestras mujeres.

¿Quiénes somos y de qué estamos hechos cuando toleramos mansamente y aplaudimos a un irrespetuoso y arrogante presidente de otra nación que nos lance rollos de papel toalla como si fuéramos unos pobres diablos?

¿Quiénes somos y de qué estamos hechos cuando aceptamos que charlatanes nos hablen de valores familiares, de justicia e igualdad, que se nos humille, se nos rebaje y guardemos silencio para “no herir sentimientos ajenos”?

¿Qué somos y de qué estamos hechos cuando permitimos que mal llamados religiosos nos traten de imponer caprichosamente sus criterios violentando el más elemental mandamiento de amarse los unos a los otros?

¿Por qué permitimos a personajes de nuestra propia nación que nos mientan, que engañen a nuestro pueblo dócil manipulando su inocencia y la ignorancia que sufre nuestro colectivo nacional?

Puertorriqueños: Enough is Enough.

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LA CARICATURA DE REINALDO

LA VOZ HISPANA RADIO - WNHH 103.5 FM

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