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Le legado moral de Martin Luther King que rechazan los estadounidenses

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La Noticia y su Comentario

Por Juan Daniel Brito

El cuatro de abril de 1968 murió asesinado en una terraza del motel Lorraine de Memphis, Tennessee, el Dr. Martin Luther King, uno de los profetas del siglo XX cuya memoria se recuerda junto a la de Gandhi y otros héroes que fueron “voz de los sin voz.”

Eran las 6:01 de la mañana de un día primaveral cuando el criminal racista James Earlray le disparó desde un techo vecino. Martin Luther King hablaba con un grupo de colaboradores que con él, se preparaban para participar en una de las marchas pro derechos civiles en un Estado donde existía la abierta discriminación racial.  Su vida siempre estuvo expuesta a atentados cuando encabezaba las demostraciones en primera fila y cara a cara al pueblo, mientras los racistas le insultaban y amenazaban.

Mary Ellen Ford, una de las empleadas del motel estaba trabajando en el mismo lugar del crimen y recientemente dio a conocer su experiencia que relató por primera vez después de 50 años.

 “Escuché los disparos y los gritos de que habían disparado al Dr. King,” dijo Ford a la prensa rememorando como si fuera hoy la figura del hombre de negro caído en el piso de la terraza

Es que el asesinato se transformó en otro trauma colectivo en un país donde el solapado crimen político constituyó uno de los baldones en la época del 60. 

John F. Kennedy, Malcom X y Robert Kennedy fueron las víctimas de las oscuras y siniestras confabulaciones de policías, agentes cubanos, empresarios del acero enriquecidos con la guerra de Vietnam, y supremacistas como Earlray que después del asesinato huyó al Reino Unido donde fue arrestado dos meses más tarde.

Enviado a la cárcel, murió en prisión en el 1998, sin embargo otros criminales y cómplices de los asesinatos de ese tiempo que consternaron a los Estados Unidos y al mundo; murieron de un modo violento (Jack Ruby) por ser miembros de organizaciones mafiosas, o rodeados por sus familiares en sus lechos.

Cincuenta años después del infame suceso que acabó con la vida de un religioso que tuvo sueños para los Estados Unidos, la conmemoración de su muerte, pocos días después de la remembranza de la pasión y muerte de Jesucristo; tiene especial significación.

Este país que más que mal ha sido en ocasiones y dependiendo del tipo de gobierno de turno, ha sido en ocasiones una esperanza para aquellas víctimas de golpes de estado promovidos por la CIA y el Pentágono, el abuso de los derechos civiles y humanos de refugiados; ha dado una involución y en su presidencia esta un sujeto supremacista, mentiroso, racista y falto de compasión que tiene otro sueño muy distinto al de Martin Luther King.

Trump quiere reimponer la hegemonía de la raza blanca en los Estados Unidos, demoler el concepto de un gobierno sensible a las necesidades de la población más vulnerable, predica un desprecio visceral por los que buscan refugio escapando de la violencia y el hambre en sus respectivos países, privilegia el presupuesto militar disminuyendo el dinero a servicios y programas sociales, amenaza con la construcción de absurdas murallas, enriqueciendo aún más al UNO por ciento de las familias o dinastías de los Estados Unidos que son la espina dorsal de la oligarquía estadounidense.

Hartford, New Haven, Bridgeport, Willimantic, New Britain y Waterbury sufren el rechazo del gobierno de Trump al legado moral de Martin Luther King.  La segregación racial y económica en las escuelas públicas contradice el sueño del Dr. King que soñaba con la visión de niños de todas las razas jugando y estudiando unidos en las escuelas.

Por ese motivo el alcalde Luque Bronin envió un poderoso mensaje a la comunidad de Hartford, ciudad que se ha declarado como santuario ante la persecución de los inmigrantes.  Seis iglesias hicieron tañer sus campanas a las siete de la mañana del pasado martes para recordarnos lo que prometió Martin Luther King, y la pesadilla que todavía se vive actualmente de los vecindarios, escuelas y comunidades latinas y afroamericanas de este país.

Las campanadas que desde antaño comunicaban buenas o malas noticias; esta vez enviaron su mensaje desde las iglesias Asylum Hill, Faith Congregational Church, La Iglesia del Buen Pastor, Saint Lawrence O’Toole, Emmanuel Lutheran Church y la iglesia Episcopal de Trinity.

La diversidad de denominaciones envió un mensaje ecuménico que es una buena noticia en un mundo donde otras iglesias llamadas “evangélicas” arguyen que Trump es “un enviado de Dios.”

En Hartford la capital del estado, el nombre y figura del Dr. King eran conocidos y su prematura muerte coartó su existencia cuando tenía 39 años de edad. 

Estuvo en Hartford en marzo 1964 durante la ceremonia de la primera piedra en un proyecto de vivienda  en la calle Martin, auspiciado por la Iglesia Bautista Monte de los Olivos. 

El apóstol de los derechos civiles vino primero a Connecticut a los 15 años para trabajar en una granja de cultivo del tabaco, pero su presencia es recordada en otras ocasiones para hablar del movimiento de transformación social que condujese finalmente a la coexistencia pacífica y constructiva de las razas de gente de color y blancos.  Sus visitas a Hartford fueron constantes debido a su estrecha amistad con un pastor del Norte de Hartford.

“La gente de Hartford le conocía,” afirma Stacey Close, que enseña en la Universidad Eastern de Connecticut.  “El veía en Hartford la posibilidad de ver sus sueños implementados dado el crecimiento de conciencia cuestión que no necesariamente sucedía en Atlanta,” manifestó  su esposa Coretta Scott King.

La última visita del Dr. King a Hartford tomó lugar el 13 de marzo de 1967 cuando fue el orador principal en un banquete dedicado a su amigo Battles.  En el ese entonces en el Hotel America; King pidió a los líderes del país acabar con la guerra de Vietnam que exigía a la nación billones de dólares que pudieron ser utilizados para luchar en contra de la pobreza.

La cercanía con nuestra ciudad llevaron a cientos de jóvenes y adultos a protestar en las calles de la ciudad capital la noche de aquel nefasto día en que King fue asesinado.  El Norte de la ciudad ardió cuando los manifestantes lanzaron bombas molotov a negocios y viviendas.

El pueblo expresaba su rabia y furia por el asesinato de su líder, pero también los estudiantes de aquel tiempo fueron al municipio para dialogar con la alcaldesa Ann Ucello quien escuchó los reclamos de los estudiantes en contra de una educación pública que consideraban insuficiente y racista.

La situación sin embargo no ha cambiado mucho en el siglo veintiuno. 

Todavía existen las escuelas exclusivamente latinas, negras y blancas.  Las escuelas magnetos limitan y seleccionan a quienes consideran “aptos” para su educación; y el problema endémico de la ausencia de viviendas, no los habría permitido el líder Martin Luther King.

El Dr. Martin Luther King fue y es  héroe nacional y en Chile, hay proyectos habitacionales que llevan su nombre y el de Ángela Davis. 

Es que los profetas no pueden ser obviados y quienes tratan de enterrarlos no saben que ellos son semillas que brotarán.

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LA CARICATURA DE REINALDO

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