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Todo es según el color del cristal con se mira, por Waldemar Gracia

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Desde mi juventud siempre me fascinaron los cuentos. Para esta edición he querido compartir tres breves cuentos anónimos que encontré en un viejo libro de cuentos y chistes. Espero que te hagan reír y recordar un poco.

(Cuento 1):

Un joven le preguntó a sus Padres, Tíos, y Abuelos: ¿Como habéis podido vivir antes?

– Sin tecnología

– Sin internet

– Sin computadoras

– Sin drones

– Sin bitcoins

– Sin celulares

– Sin Facebook

– Sin Twitter

– Sin …..esto ….

– Sin …… aquello …..

Entonces el abuelo tomo la palabra y le respondió:

“Pues mira querido nieto.

Igual que tu generación vive hoy…

– Sin oraciones.!

– Sin dignidad.!

– Sin compasión.!

– Sin vergüenza.!

– Sin honor.!

– Sin respeto.!

– Sin personalidad.!

– Sin carácter.!

– Sin amor propio.!

– Sin modestia.!

– Sin honra.!

Nosotros, las personas nacidas entre los años 1930 y 1980.

-Somos los bendecidos, nuestra vida es una gran prueba viviente.

Después de la escuela, hacíamos los deberes y salíamos a la calle a jugar.!

Jugábamos con amigos de verdad, no amigos de internet.

Solíamos crear nuestros propios juguetes y jugar con ellos.

Nuestros padres no eran ricos. Ellos nos dieron amor, no materiales mundanos.

Nunca tuvimos teléfonos celulares, DVD, Play Station, Xbox, videojuegos, computadoras personales, internet… pero sí tuvimos amigos de verdad.

Los familiares vivían cerca para disfrutar el tiempo de la familia.

Es posible que hayamos estado en fotos en blanco y negro, pero puedes encontrar recuerdos muy coloridos en esas fotos.

Somos una generación única y más comprensiva, porque somos la última generación que escuchó a sus padres … y también la primera que tuvo que escuchar a sus hijos.

¡Somos una edición LIMITADA! Disfrútanos y atesóranos, aprende de nosotros.

(Cuento 2):

Una pareja estaba jugando al golf en un campo muy distinguido, rodeado de bellísimas mansiones. En el tercer golpe, el marido le dice a la mujer:

-Querida, tené cuidado al pegarle a la pelota, no sea que la mandes a una de esas preciosas casas y rompas un vidrio. Va a costar una fortuna repararlo.

No alcanzó a terminar la frase cuando ella da un golpe y la pelota va directamente a una ventana de la mejor casa. El marido se vuelve loco.

-Te dije que tuvieras cuidado, -¿Y ahora que hacemos? Más tranquilo dice: -Vamos a pedir disculpas y a ver cuánto nos va a costar el arreglo.

Van hasta la casa, golpean, y desde adentro una voz responde:

-Pueden entrar.

Abren la puerta y ven todo el vidrio disperso por el piso, una botella rota cerca de la mesa y a un hombre sentado en un sillón que les dice:

-¿Ustedes son los que rompieron la ventana?

-Sí -responde el marido con timidez- y lo sentimos mucho. Queremos pagar el daño…

-De ninguna manera -contesta el otro- soy yo el que debe agradecerles. Soy un genio que estuvo preso en esa botella durante miles de años. Ustedes me liberaron. Por eso puedo conceder tres deseos: les doy uno a cada uno y me guardo el tercero para mi.

-¡Que bien!! -dice el marido- Yo quiero un millón de dólares por año, durante el resto de mi vida.

-No hay problema. Es lo menos que puedo hacer por mi salvador.

-Yo quiero una casa en cada país del mundo, -agrega ella.

-Tu deseo está realizado, responde el genio.

-¿Y cual es tu deseo, Genio? -pregunta intrigado el marido.

-Bien -responde, desde que quedé preso en esa botella, hace miles de años, no he tenido la oprtunidad de tener dinero en mis manos e ir y disponer de él en algunos placeres. Mi deseo es tener mil dólares ahora mismo y salir. Pero eso sí, ustedes esperan aquí, hasta que yo los haya llamado para contarles como me fue.

El marido mira a su mujer y le dice: -Bueno, querida, nos ganamos un montón de dinero y todas esas casas. Creo que no está pidiendo mucho, a lo que la mujer asiente entusiamada.

El Genio toma un cheque por $1,000.00 de la pareja y se va. Pasan varia horas hasta que el Genio finalmente llama y les pregunta:

-Diganme, tengo una duda: ¿Cuántos años tienen ustedes?

– Mi esposo 40 y yo 35, -responde ella.

-¿Y a tal edad todavía creen en Genios? 

El Genio no era sino una ladrón escondido en la casa esperando por su presa.

(Cuento 3):

Un hombre camina por una playa en California y tropieza con una vieja lámpara. La recoge, la frota, y sale un genio (por supuesto). El genio le dice:

– “Ok, ok, me liberaste de la lámpara, blah, blah, blah… Esta es la cuarta vez en el mes que lo hacen y me estoy cansando de tantos deseos, así que olvidate de los tres deseos, ¡vos solamente tenés uno!”.

El hombre se sentó, pensó por un rato y dijo:

– “Siempre quise ir a Hawaii, pero le tengo miedo a los aviones, nunca volé… ¿Podés construirme un puente hasta Hawaii para que pueda llegar manejando?”

El genio se rió y dijo:

– “Eso es imposible, ¡pensá en la logística para hacerlo!… ¿Cómo podrían las bases llegar hasta el hondo del Pacífico??? …pensá en los costos! ¡¡¡Cuánto acero!!! No, no, tenés que pensar en otra cosa”.
El hombre dijo:

– “Ok.”… Y trató de pensar en otro buen deseo… Finalmente le dijo:

– “Yo me casé y divorcié cuatro veces, mis esposas siempre se quejaron de que a mi no me importaba nada, ¡de que era un insensible!, así que me gustaría entender a las mujeres… saber cómo sienten… qué piensan cuando están en silencio… saber porqué lloran… saber realmente qué les pasa cuando ellas dicen “nada” …en fin …saber cómo hacerlas felices…”.

Entonces el genio dijo:

– “Vos, el puente… ¿lo querés de dos o de cuatro carriles?

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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