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¿Es malo sentirse solo?, por Waldemar Gracia

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Muchos coinciden en que después de la cuaresma (Semana Santa). Muchos comienzan a deprimirse y a sufrir de soledad. En unas semanas viene el día de las madres y en unas cuantas mas llega el día de los padres. Este tiempo resulta ser muy doloroso para muchos que se sienten solos. Solos por que no tienen a nadie cerca o conectados afectivamente, o solo por elección o preferencia personal. De todos modos me ha llamado la atención a lo que muchos expertos consideran una epidemia en el siglo 21; la Soledad. El ser humano del siglo 21 para muchos es considerado como un ser solitario.

“La soledad”, escribe el gran filántropo Charles Durham, “es un estado mental doloroso, un sentimiento en la profundidad del alma. Puede ser levemente irritante o totalmente paralizante.” El destacado psicólogo, Dr. Gary R. Collins agrega:

“La soledad es la dolorosa percepción de que carecemos de contactos de significancia con los demás. Incluye una sensación de vacío interior que puede estar acompañada de tristeza, desaliento, un sentido de aislamiento, inquietud, ansiedad y un intenso anhelo de ser querido o necesitado por alguien”.

Este fenómeno se puede ver desde dos perspectivas:

Primero : La soledad como hecho físico, en el que el individuo se encuentra sólo y sin compañía.

Segundo : La soledad como sentimiento, en el que la persona se encuentra sóla aunque esté rodeada de multitudes.

El primer caso es más frecuente en personas de mayor edad, y se debe a que van perdiendo a sus familiares y amigos, y también a que la sociedad los considera una CARGA.

Los que están en sus facultades psicofísicas, se resisten a ser ingresados y tratados como si tuvieran algún grado de minusvalía, como es natural.

El segundo caso es más universal y también de mayor gravedad, pues es un síntoma de que algo no va bién en esta sociedad. Hay gente que se siente sóla en las grandes ciudades como Nueva York, Londres, El Cairo, Berlín o Lagos. Y esto es la causa de que haya tantos adictos a los bares (alcohol), al juego de azar, a los Casinos, al síndrome de Noé (juntar todos los animales que se va encontrando), al síndrome de Diógenes e incluso los grupos o pandillas callejeras de niños.

La explicación se encuentra en que la sociedad es cada vez más grande y compleja y desborda a la capacidad del ser humano de sentirse cómodo y poder medir las cosas de forma natural. Pues el humano es un mamífero homínido y su verdadera dimensión está en el CLAN y la tribu, y es ahí donde se encuentra cómodo.

Hoy en día, los vecinos del mismo inmueble apenas se conocen. Cada vivienda es un mundo,con sus alegrías y sus miserias. No se comparten las vivencias. Hay aislamiento en la multitud.

Todos sabemos que nacemos sólos y morimos igual de sólos, pero un poco de afecto no nos vendría mal mientras vivimos. Dado el rumbo que lleva la evolución de la sociedad, es evidente que la SOLEDAD irá en aumento, y depende totalmente de nosotros el que lo evitemos.

Tenemos que organizarnos de forma que sean atendidas nuestras necesidades materiales, afectivas y espirituales. Los Psicólogos brindan conceptos importantes sobre el tema de la soledad. Ellos han sugerido que hay tres clases de soledad: emocional, social y existencial.

La soledad emocional ‘‘involucra la falta o pérdida de una relación sicológicamente íntima con otra persona u otras personas. La persona emocionalmente solitaria se siente totalmente sola y puede recobrarse sólo por medio de establecer nuevas relaciones profundas con otros”.

La soledad social es el sentido de falta de dirección, de ansiedad y vacio. La persona siente que está “afuera”, marginada de la vida. En lugar de una relación profunda con un compañero específico, la persona socialmente solitaria necesita un grupo de amigos que la acepten y apoyen, y la habilidad de relacionarse con otros.

La soledad existencial se refiere al sentido de aislamiento que ataca a la persona que está separada de Dios y que siente que la vida no tienen ningún significado ni propósito. Estas personas necesitan tener una relación madura y creciente con Dios, preferentemente dentro del entorno de una cálida comunidad de creyentes.

Las causas de la soledad

La soledad puede tener muchas y variadas causas, e identificarlas en una situación específica corresponde, por lo general, al campo del profesional altamente capacitado. No obstante, puede ser de ayuda al líder o consejero de jóvenes. conocer las posibles influencias sobre la persona que siente una soledad aguda.

Muchos estudios sugieren que el ambiente familiar es un factor crucial en lo vulnerable que  la persona es a la soledad. El doctor Paul Tournier, sicólogo suizo, destaca en su libio Escape from Loneliness (Escapar de la soledad) que la soledad muchas veces es el resultado de:

actitudes competitivas y polémicas por las cuales vemos la vida como un gran torneo en el cual el éxito es el premio del ganador y la competencia como una manera de vivir; actitudes independientes que nos hacen actuar como si fuéramos fuertes individualistas, absolutamente autónomos, independientes de Dios y de los demás;

actitudes posesivas por las cuales nos sentimos empujados a conseguir todo lo que podemos para nosotros mismos;

actitudes exigentes que nos hacen luchar por nuestros derechos y exigir “justicia”.

Causas espirituales

San Agustín oraba: “Nos hiciste para ti, y el corazón del hombre no descansa hasta encontrar descanso en ti.” Hay soledad que resulta de la falta de una experiencia personal con Dios. El individuo abiertamente rebelde contra Dios muchas veces siente una profunda soledad existencial que sólo puede ser corregida llenando el vacío que la falta de Dios produce en cada corazón humano “hasta encontrar descanso” en el Señor. Esa misma soledad muchas veces resulta del pecado no confesado o aun de una despreocupación por el cuidado de Dios y las demandas que él nos hace.

Conclusión:

Existen muchas terapias y remedios para ayudarnos a combatir la Soledad. Pero tratar de tener una buena actitud positiva, buena voluntad y mucha determinación parecen ser las mas “económicas” herramientas que podemos emplear para vencer este mal.  Debemos combatir la soledad que nos roba momentos preciosos para compartir con otros que al igual que nosotros anhelan la compañía, la buena conversación y sentir el calor del amor humano. Deja de pensar sólo en tí, piensa y haz algo por los demás. Anímate, y ya no estés solo(a).

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