En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

Mayo el mes de la Salud Mental y la importancia de prevenir en vez de curar

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

HARTFORD.- Aun cuando se han hecho avances en concientizar a individuos y familias acerca de la importancia de utilizar los servicios de agencias y profesionales en el diagnóstico y tratamiento de problemas emocionales y mentales, la página policial indica que hay aún mucho camino que recorrer. 

El aumento en el uso y abuso de substancias adictivas que comenzando por la marihuana continúan con la cocaína, heroína y fentanyl, los actos de violencia intrafamiliar donde riñas entre esposas y esposos son observados cuotidianamente por niños de poca edad; el abuso físico y emocional de la infancia; asaltos y violencia en nuestros vecindarios; indican que hay mucho más que hacer.

Sin embargo, los servicios que presta la agencia Catholic Charities y su filial el Instituto de la Familia Hispana localizado en el número 45 de la calle Wadsworth en Hartford han sido y son una luz de esperanza para quienes buscan curarse de los problemas de adicción, depresión, tendencias agresivas y las consecuencias de traumas; entre otros problemas que tienen solución si se enfrentan y resuelven.

Sin embargo este proyecto tiene una historia importante que no puede desligarse de sus actuales logros.

El “Instituto” como se le conoce en la comunidad de Greater Hartford fue fundado por la trabajadora social Sarah Ferrer Romany quien se trasladó a Connecticut después de la muerte de su esposo acaecida en 1959.  Aquí comenzó a trabajar para la agencia Catholic Family Services desde donde conoció la lucha de adaptación de cientos de familias puertorriqueñas separadas porque los esposos vinieron a laborar a las fincas de tabaco creándose un brusco distanciamiento forzoso entre este esforzado obrero de temporada, y sus esposas, hijos y familiares en Puerto Rico.

Lo que se ha denominado como la “diáspora” puertorriqueña en la región Atlántica de los Estados Unidos que ha sido estudiada por eruditos como el Dr. Julio Morales PhD, ex catedrático de la escuela de Trabajo Social de la Universidad de Connecticut; dio inicio a la historia de una comunidad en dispersión que buscó residencia y oportunidades en la capital del Estado, pero también en New Haven, Willimantic, New Britain y Bridgeport.

  “Todo esto tiene un costo social y emocional que los puertorriqueños han sufrido por muchos años,” afirmó la señora Romany quien siendo originalmente una profesional nutricionista; decidió prepararse como trabajadora social para ayudar mejor a esta comunidad que enfrentaba la discriminación en la vivienda, la ausencia de recursos médicos y atención bilingüe, problemas de racismo en sus trabajos, y el impacto del éxodo a los Estados Unidos.

  Con este propósito Romany postula como estudiante a la escuela de trabajo social en la Universidad de Connecticut, pero la admisión le fue negada sin una razón especifica. Como la constancia y persistencia fueron sus cualidades sobresalientes, regresó a la Isla y postuló a la internacionalmente conocida escuela de Trabajo Social de la Universidad de Puerto Rico donde fue aceptada sin problema obteniendo su maestría en 1968.

  Pero Doña Sarah tenía ya otros planes, no había olvidado a Hartford y así regresa a Connecticut donde la agencia Catholic Charities la acepta nuevamente ahora en calidad de trabajadora social.

   A comienzos de los años 60’ la señora Romany se había comprometido como voluntaria en la defensa de los derechos humanos de los trabajadores de las fincas de trabajo y conocía de cerca sus problemas familiares, de adaptación, y las condiciones de explotación en un trabajo arduo de sol a sol expuestos al contacto con las hojas de tabaco, su procesamiento y químicos tóxicos. 

  Desde dar clases de inglés a los trabajadores y la negociación con los dueños de las granjas, Romany se involucra en mejorar las condiciones infrahumanas en que mantenían a sus hermanos puertorriqueños.

  En esos tiempos, inicios de la década de los años 70,’ no había suficientes profesionales bilingües con especialidad en servicios humanos que proveyeran servicios de salud mental y orientación a estos trabajadores y familias recién llegadas de la Isla que vivían en pésimas viviendas en la zona del “Túnel” situada en la esquina de la calle Main y la Avenida Albany.

  De esta experiencia surge en 1975 el Instituto de la Familia Hispana que en sus comienzos recibió el apoyo de la Iglesia de San Pedro en la calle Main la que cedió salones y oficinas para esta iniciativa de salud mental, y lo demás es parte de una historia de esfuerzos y del nacimiento de una generación de trabajadores sociales tanto graduados en la Isla como en Connecticut que multiplicaron los esfuerzos de su fundadora.

  La señora Romany trabajó en el Instituto que ha estado auspiciado por Catholic Charities desde sus comienzos hasta el día de hoy, siendo algunas de sus primeras empleadas Gloria Gerena, Adina Rivera, Alberto Osorio y Cándida Rodríguez.

  Miles de pacientes han buscado la ayuda para lidiar con sus problemas emocionales y mentales en el Instituto y la valiosa posibilidad de recibir diagnóstico, tratamiento y terapia por parte de trabajadores sociales bilingües y biculturales.  Esto ha hecho del Instituto un faro de esperanza en la comunidad que ha sido testigo del progreso de la agencia que ha tenido oficinas en la calle Main, siempre aledañas a la calle Park y Frog Hollow, la calle Jefferson y ahora en un moderno edificio localizado en el número 45 de la calle Wadsworth cuya construcción fue una de las misiones y logros del ex director Rolando Martínez, actualmente director clínico de adultos.

  Recorriendo esta historia, los servicios de salud mental han constituido una solución y en esta época de turbulencias sociales, políticas y familiares; recurrir a estas agencias puede significar un cambio en la vida y existencia de niños, jóvenes y adultos. 

  “La importancia del Instituto además de sus consistentes servicios de salud mental; es la existencia en el mismo edificio de un ya conocido Centro para niños pre-escolares, y del popular Centro de Adultos Mayores que funcionan de lunes a viernes.  El servicio de terapia y salud mental está abierto desde a lunes a sábado por la mañana y para conseguir una cita los interesados o interesadas pueden llamar al (860) 527-1124.

  El actual director del Instituto es el señor Joel Cruz quien ha sido un especialista en la educación familiar y la necesidad de la paternidad responsable.

103.5 FM - La Voz Radio

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

Siguenos

La Educación No Espera

La Educación de nuestros hijos no puede esperar. Ellos necesitan seguir aprendiendo: en la escuela, desde casa o de ambas formas.

El Departamento de Educación de CT está trabajando con cada distrito, para asegurar la salud y seguridad de estudiantes, maestros y personal de cada escuela.

Un mensaje del Departamento de Educación de Connecticut.

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top