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“El amigo de mi nena es un puerco, Arjjj”, Por la Tia Julia

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Querida Tía Julia,

  Mi consulta no tiene nada que ver con temas religiosos porque como decía mi tío Silvestre, la política y la religión siembran la discordia en las familias.  Nosotros ya nos hemos disgustado con una amiga que es Testiga y nos traía la revista Atalaya que para decir verdad no es tan floja como yo pensaba ya que ayuda a entender a los jóvenes, que es lo que traigo a su consideración.

  Mi nena está asistiendo a un colegio universitario para ser una norsa.  Yo por mi parte ya me gradué de la Universidad de los Padres y salí en una foto que ustedes publicaron en La Voz.

  Este muchacho al que bauticé como “bejuco” por lo flaco; llegó un día a mi casa para hacer juntos con mi princesita unos trabajos de química o física que para mí son la misma cuestión ya que tienen números y letras. 

  Lo primero que hizo este tipo fue sentarse en la sala y poner las patas encima de la mesa de centro. Pa’ seguida llame a mi princesa y le dije que le dijera a este animal que sacara las patas de un mantelito que bordó mi abuela.  “¡Ay mai, tú eres tan obsoleta!” me dijo mi hija y la palabra aunque no la entendí no me gustó y de inmediato le pregunté a mi hijo quien me informó de mala gana porque estaba en medio de un juego de video y chateo con sus amigos que obsoleto es “algo pasado de moda o que ya no servía.” 

  ¡Ay tía! a mí me bajó y me subió el azúcar en la sangre y me tuve que tomar dos tabletas de Metformin 500 miligramos para estabilizarme, ya que cuando me baja me pongo a temblar como una hoja empujada por la brisa tropical, me suda el cuello y me siento más rara que una monjita en Kasona.

  Al menos el idiota bajo las patas, pero después puso el vaso en el que mi princesita le había servido jugo de parcha, encima de una alfombra que compramos en la tienda “Alfombrosa que usted la pone y la sala se le ve hermosa y olorosa,” como dice el comercial en la radio.

  Yo estaba observando disimuladamente a este aparato que al parecer se crió en un chiquero y para no ser descortés le invité a una modesta cena donde serví trozos de lechón virgen con una ensalada de aguacate y tomate.  Para mi horror, “Bejuco” ser sirvió el lechón con la mano y yo enseguida recordé que se había sobado los dedos del pie izquierdo cuando estaba sentado en la sala. Eso me dio asco y no probé el pernil que a mí me gusta mucho.

  Menos mal que mi esposo es corto de vista y estaba concentrado en el periódico, mientras que Junior comía usando el tenedor, mirando el celular, y texteando con la mano izquierda.  Mientras tanto, yo velaba con disimulo a este paquete que no sabe cómo comportarse en una mesa.

  Lo malo de esto tía es que mi princesa a la que se le ha enseñado a usar el tenedor y el cuchillo desde que era una nenita, también ser sirvió con la mano, mientras que bejuco se sacaba un trozo de carne de los dientes y se lo tragaba Arjjjjj.

  Finalmente Bejuco se fue y se despidió de beso con mi muñequita de un modo sospechoso que no me gustó ya que fue muy cerca de la boquita de mi princesita.

  Terminada esta desgraciada cena y después de que mi esposo desapareció para ver la película mexicana “El Sueño del Chapo con su Novia Adelita,” y mi hijo seguía texteando; le dije a mi princesa que no me trajera más a este tipo a la casa y que me disgustaba lo mal educado que era diciéndole las cosas que hace, como por ejemplo ir al toilette y abombar la casa sin abrir las ventanas, andar a pie pelado por la casa sin usar las chalas flip-flops, rascarse la nariz a la hora del postre, revolver el café con el dedo, y eructar en la sala.

  “Martín es un genio mamá, pero bastante distraído.  Eso se le ira pasando.”  Esta respuesta me preocupó y mirando a mi princesita a los ojos le pregunté, “princesita, ¿no estarás tú de novia con este salmón y yo no lo sé? a lo que Blanquita, que es el nombre de mi nena, me respondió con una frase que me está quemando las extrañas.  “Mamá ya no soy princesa, soy reina y Martin es mi rey.”

  Tía necesito su ayuda porque no deseo ver a este mandril relacionado con mi familia en la que todos tenemos buenas maneras y nos comportamos en casa ajena.  Ahora, esto de la “reina” y el “rey,” ¿significa lo que se me ha pasado por la cabeza como una espinita que se me ha clavado en el encéfalo?

  Traté de hablar con mi esposo que está viendo un documental mexicano acerca del enredo ese que hay con los nombres de los grupos mariachis con esto Orquesta Mariachi Antigua, Orquesta Mariachi Menos Antigua, y otras; que son temas que a mí no me interesan porque prefiero ver la telenovela “El Misterio del Chanchito de Elena.”

  Gracias por su atención y me saluda a la señora Norma a la que escucho por la radio en K Pasa.

 

Elena


  ¡Ay Elena!  Te sacaste el premiado con Bejuco.  Como decía mi tía, “Uno las cría y Trump los junta,” cuestión que es un poco fuerte porque originalmente el dicho era “Dios los cría y el diablo los junta.”

  Esto de la “urbanidad” es parte de un proceso progresivo en la historia de los humanos y los usos y las buenas costumbres en la mesa, la sala y otros lugares fueron ya mencionados por los romanos en el siglo 753 antes de Cristo.  La palabra urbanidad significa buena educación y cortesanía y viene de la palabra Urbanitas que a la vez proviene de la ciudad de Ab Urbe Condita.

  En otras palabras como decía El Espectro, en la medida que crecen las ciudades comienzan a regir ciertas reglas necesarias que permiten coexistir sin que haya riñas, disputas, jaleos, altercados ni pocas vergüenzas.  Para que veas como se tuesta el tostón, “urbanitas” era lo opuesto a “rusticitas,” esta última una palabra en Latín que se refiere a los rústicos o personas poco pulidas usualmente provenientes del campo (sin ofender).

  Tal como expresaba un creyente, las buenas maneras, formas de comportarse y convivir; se mencionan en la Biblia y la transmite el cristianismo.

  Como es común, los primeros manuales de urbanidad provienen de Francia e Inglaterra, pero recuerda que estos se referían a la gente elegante y de loza como decimos en la Isla del Encanto.  Sería en Venezuela donde un señor llamado Manuel Antonio Carreño, nacido en Caracas, en el 1812;  publicó en París (pero en español), el famoso Manual de Carreño en el que se trata de regir el buen comportamiento.  En su capítulo número cinco se dicta cómo comportarse en lugares públicos y privados tales como el hogar, la familia, la escuela y el trabajo.

  España no se quedó atrás y en 1862 publican también otro manual.

  En este “contexto” que no tienen nada que ver con texteo, mucha gente en el pasado comía con la mano y no usaba los utensilios tales como la cuchara, el tenedor y el cuchillo.  En la actualidad y por lo general continúan estas reglas y los padres tratan de inculcarlas a los hijos.  Bejuco parece ser una excepción, porque eso de usar la mano para sacar la comida de la fuente central sería más bien un comportamiento de rústico.

  Entre estas saludables costumbres está también la de lavarse las manos antes de ingerir comidas; pedir permiso para levantarse de la mesa, no descansar los pies desnudos en muebles, no hablar con a boca llena de tallarines, y limpiarse la boca con la servilleta y no con el mantel.  Por supuesto que se ve muy mal esto de sacarse los trozos de alimentos de entre los dientes y después tragárselos, Arj.

  Con respeto a la relación de tu hijita con Bejuco me parece que ya te está dando un “la” con esto de que “ya no soy princesa sino que reina” y bejuco no es el príncipe azul, sino que el rey.  Hummmmmm.  De todos modos esto pasa con los muchachos y como nos estamos americanizando, entre los noviecitos acontece de todo, incluso aquello.  Habla con la muchacha que ya tiene 20 primaveras, pero sin regaños.  Trata de ayudarle a prevenir embarazos o involucrarse con tipos dirigidos a la perdición.  Al menos Bejuco estudia y lo que debe aprender es leer capítulos del Manual de Carreño que se consiguen a veces en la biblioteca.

  “Yendo aún más pa’tras” como decía un rustico, traten de leer el capítulo de Levítico en el Antiguo Testamento para que vean como desde la antigüedad la antiguedad ha existido un esfuerzo por establecer reglas para la preservación de la salud espiritual, moral y física y alejarnos del salvajismo. 

  Este asunto de los buenos modales en la mesa de enseñaba en los tiempos de mi abuela en las escuelas como una asignatura, pero ahora si enseñan matemáticas hay que dar a gracias Dios ya que lo del presupuesto educacional, está más flojo que una puerta.

 

Julia

Comentarios a los comentarios de la Tía Julia.  Yo creo que es bueno hablar más de religión porque hace falta en estos tiempos en que el mismo presidente da malos ejemplos mintiendo, engañando a la esposa, acostándose con prostitutas y no pagando las deudas ni el IRS.  El tipo es un mal ejemplo y mucha gente quiere ser como él, es decir indecentes y estafadores mentirosos con licencia.  Perdone y muchas gracias.  Gastón del hermoso pueblo de Gurabo   

 

 

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