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¿Existen aún los buenos samaritanos?, por Waldemar Gracia

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“A la verdad que uno no ja’ya quien lo ayude… ya no es como antes,… hoy día ni siquiera se consigue uno a un buen samaritano”. Don Carmelo se encontraba un poco lastimado luego de haber resbalado en la nieve. Como diez personas le pasaron por el lado y ninguna le ofreció una mano para levantarlo.

El otro día a doña Juanita por poco la atropella un carro por que se le cayó en medio de la carretera una de las bolsas de compra que cargaba ella solita. La gente se detuvo a ver, a curiosear, pero nadie le ayudó a cargar las bolsas tan pesadas que llevaba.

Tito Pérez de 16 años se cayó de la bicicleta por estar haciendo “maniobras” y al igual que los demás la gente lo vió y se compadeció de él, pero nadie le ayudó. Definitivamente las cosas no son como antes.

Pero, ¿que le pasó a Juliana? Juliana vió a una niña de 12 años que se lastimó un tobillo al caerse de una patineta. Se le acercó para levantarla y sentarla en la acera. La niña al no poder afirmar bien su pie se tropezó nuevamente sosteniendo una herida sobre la rodilla. Luego Juliana se comunicó con la madre de la niña con su celular. La madre vino tomo a su niña para llevarla al hospital. La madre tomó los datos de Juliana para luego “agradecerle” el favor.

Pocas semanas después, Juliana recibió una carta, no para felicitarla o agradecerle el favor, sino de un abogado. Según la carta, por el “entrometimiento” y “negligencia” de Juliana la niña había sostenido heridas peligrosas que pusieron en “riesgo” su salud. La madre de la niña había decidido demandar a Juliana.

Don Evaristo, un respetable señor evangélico, decide ayudar a un alcohólico que estaba completamente borracho y se hallaba “tirado” a la orilla de la calle. Don Evaristo lo levanta y logra montarlo en su carro para llevarlo al hospital. Sin querer, Don Evaristo, le “pincha” una mano con la puerta de su vehículo. Una vez en el hospital, le toman a Don Evaristo todos los datos y el borracho es atendido y referido para desintoxificación. Don Evaristo agradece a Dios la oportunidad de ayudar a su prójimo.

Varios días mas tarde, la policía se presentó a casa de Don Evaristo con una orden de arresto en su contra por agresión agravada e intento de robo. Ni Don Evaristo ni su familia podían entender de qué se trataba todo eso. Pensaban que tal vez era un error, una equivocación. ¿Cómo podía suceder algo así a alguien que daba buen testimonio y era buen ejemplo para su comunidad?

“¡Claro! Ahora lo entiendo todo…el borracho de la otra noche.” Don Evaristo salió bajo una fianza de $100,000.00. Una vez que “el borracho” se recuperó un poco llamó un abogado que él conocía para que le ayudase a conseguir “plata fácil”. Con un poco de dolor en su mano…pensó que un jurado podría creer que fue golpeado y robado por Don Evaristo, y que luego para “encubrir” éste lo llevaría al hospital para simular que le ayudaba.

18 meses después y $12,500.00 dólares en gastos legales, trámites de corte y muchos días de trabajo perdidos, Don Evaristo logra resolver su caso. Pero el precio pagado por ser un “buen samaritano” es mucho mas alto. Perdió su posición de líder en la iglesia, desarrollo fatiga emocional y depresión severa, perdió mucho peso, su condición cardiaca empeoró, sus amistades comenzaron a “sacarle” el cuerpo pues no estaban seguros si las alegaciones en su contra eran ciertas o no, y así sucesivamente.

¿Qué podemos aprender de todo esto? ¿Vale la pena ayudar a los demás o no? ¿Debo ayudar a mi prójimo en necesidad o debo “seguir” de largo?

El Buen Samaritano en el Siglo 21 debe ser bien intencionado, pero bien informado. Hoy dia hay muchos mecanismos de ayuda. En el caso de Juliana, la niña no debe ser movida del suelo. Juliana debe observarla, hacerle compañía y ofrecerle apoyo mientras llama por ayuda profesional o los paramédicos.

En el caso de Don Evaristo igual. No debemos dejar a un ser humano en una situación de peligro, aunque éste sea un borracho. Una vez más, debemos llamar por ayuda a la policía o los paramédicos para que éstos examinen y trasladen a la persona a una sala de emergencia. Alguien dijo; “Haz el bien y no mires a quien”. Y al igual que en la parábola del buen samaritano, se espera que tu también vayas y hagas lo mismo. Si en verdad quieres ser un buen samaritano en el siglo 21 debes de tener un celular a la mano, debes saber llamar al maravilloso número 9-1-1. Y la ayuda estará encamino.    

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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