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Problemas recordando números, temo estar craqueada, por La Tia Julia

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Querida y respetada Tía, Por años he deseado conocerla, pero no he tenido la suerte de estrechar su mano y darle un abrazo fraterno sin malicia, porque usted sabe cómo están las cosas en la viña del Señor. Aleluya.

Como se habrá dado cuenta yo me he rendido al Padre, pero hay algo en lo que no he encontrado la poderosa ayuda del Señor.No estoy hablando de los tickets que dan sin pena en el centro de Hartford, los hoyos, agujeros, orificios, boquetes, brechas, cavidades y ranuras de la calle Park y en avenidas importantes de New Haven y Bridgeport.Tampoco me refiero a los candidatos a gobernador que dan miedo, que mueven a preocupación ya que hay gente que habla igual que el señor Trump a quien tanto critican y al que califican de pillo y adultero.Oh Dios…

Mi problema tiene que ver con los números.Es verdad que ya no tengo 40 años ni 55 pero tampoco nací en el año en que usted nació que se rumorea fue mucho antes de la segunda guerra mundial.

Lo que pasa tía es que en tiempos normales yo solamente tenía que saber de memoria el teléfono de mi casa, el número de seguridad social, y la fecha de nacimiento, y con cuidado.Tía, esos hermosos tiempos se han ido como las gaviotas empujadas por vientos tormentosos de los Últimos Días y en estos momentos hay demasiados números y describo lo que pasa para que usted entienda mi problema.

Para pagar el dichoso parking que de solo pensarlo me duelen las muelas de la mandíbula superior, hay que recordar el número de la tablilla que es una tortura de madre y que ya no caben en mi frágil memoria.

El famoso pin de la tarjeta de crédito bancario es otro de los numeritos, además de que tengo que memorizar el de mi esposo a quien a veces se le escapan las tortugas, Aleluya.

Este hombre juega cada viernes sus numeritos en el Loto y debo memorizarlos desde que nos casamos ya que sigue lidiando con el “sueño de los idiotas,” y que me perdone el prójimo, Aleluya.También olvida los números de su celular y el del teléfono de la casa, y yo debo acordarme de ellos.

Ahora bien tía, y para continuar relatando mis desdichas, estoy trabajando en un banco donde con esto de los jaqueos y jaqueadores rusos han cambiado todo el sistema de claves y entonces caemos en el rollo de escribir un nombre, ponerle una mayúscula, y agregar números y símbolos.Por mucho tiempo y para abrir mi computador yo usaba el nombre de mi progenitora, Aleluya, que se llamaba en vida Anacleta, pero le llamábamos Ana. También su año de nacimiento y el signo de la bendita arroba.

El otro día vino el supervisor brande con una señora que es experta en jaqueos y nos dijo que no podíamos nunca más utilizar en los códigos claves nombres de familiares, pero que además de ese cambio; teníamos que incluir la respuesta a preguntas tales como el nombre de un presidente estadounidense que haya sido más o menos honrado, la fecha de nuestro primer amor carnal, los grados de calor que hacía cuando celebramos la primera comunión, un exponente de raíz cuadrada compleja, o de un aniversario en la historia de los mongoles.

Tía, ahora me demoro demasiado recordando estos detalles y nos prohíben anotarlos por miedo a que la gente que limpia (esto es injusto) se los roben y los compartan con espías rusos.

También en la oficina tenemos que recordar el número de la clave para probar que entramos al edificio y este código lo cambian semanalmente los días viernes.Del mismo modo tenemos una clave secreta para usar las fotocopiadoras y claves para recibir mensajes telefónicos.En otras palabras nos tienen “Clavados,” Aleluya.

 A este punto tía, ya me cuesta recordar la fecha del aniversario de bodas con mi esposo Bruno que está pasando por los mismos problemas y está atrasado en la inscripción de sus contratos en la venta de automóviles de segunda mano por lo de los numeritos.

Con amistades tan jóvenes como nosotras (60 y por allí para abajo), recordamos con pena y dolor infinito cuando nos bastaba con recordar el nombre, la fecha de nacimiento, nuestro único número de teléfono (no estaban los condenados celulares) ni había tantos computadores en casa.

Ahora todas son claves y contraclaves y ya se me está cansando el interior del cráneo.Sin ir más lejos el otro día me preguntaron mi dirección y les di la de mi tía, Dios me libre, Aleluya.

Tía, como usted tiene influencias y la gente la escucha porque la teme tanto como a la Comai,, sería una gran ayuda que algunos de los muchachos que inventan cosas puedan darnos la idea de un método para lograr una clave universal y que en vez de enviar cientos de textos, comencemos de nuevo a escribir cartas, votemos para las elecciones en urnas de sufragio usando el voto directo y no el sistema computarizado que ya los rusos tienen manipulados para que pierdan los candidatos demócratas en noviembre y en agosto quizás no gane Eva y triunfe este muchacho que tartamudea, el alcalde de Bridgeport. Aleluya.

Espero su consejo con ansias infinitas, Aleluya.

Mina


Querida Mina,

Has hecho una buena enumeración de los problemas que enfrentamos cada dia y los que se irán agregando en esta sociedad moderna con escasez de viviendas, la venta de condominios de lujo hechos de madera prensada y cartones, políticos sin vergüenzas, contratistas mafiosos y políticos sin descarados.

Me dices querida que naciste alrededor de los 1950 cuando todavía no se popularizaban los computadores y todas las operaciones matemáticas y aritméticas se hacían a manopla.Con el nacimiento de las condenadas tarjetas de crédito que enriquecieron a muchos; se inicia el asunto de los “pin” y poco después llegan los celulares con los Apps.

Hoy hasta para ver televisión necesitas claves, remotos más enredados que sopa de cabellos de ángel, y saber el idioma ingles anglo ya que todo esto está hecho y manejado por los güeros, órale.

Ahora bien, como decía el optimista; debemos asumir que pasados los 30 y antes, el complejo funcionamiento eléctrico de las neuronas comienza a afectarse; sobre todo si la persona va mucho a bautizos, quinceañeros, barbacoas, los brindis del bohemio y otros actos de socialización con palos ya sea Don Q o Martini con aceitunas.

Los científicos calculan que el cerebro humano tiene 86 mil millones de neuronas Aleluya, que se comunican entre ellas liberando sustancias químicas llamadas neurotransmisoras entre las que se encuentran la dopamina y los glutamatos. Esta comunicación que es a través de un puente llamado sinapsis, permite el traspaso de información.El punto es Mina que este mecanismo maravilloso se va gastando con el uso aunque tú no bebas.Se gastan los aviones que los hace tanta gente y no se va a gastar una a la que hicieron solamente dos.

Sin embargo en esta sociedad donde la gente puede comprar trago los siete días de la semana; en una borrachera con tequila o Don Q mueren un millón de neuronas lo que crea un problema de progenitora ya que es como perder una pieza de un puzle de 5,000 partes.En otras palabras el cuadro queda mongo y así pasa con el cerebro y el páncreas.

Todas estas reflexiones vienen al caso porque con el bombardeo de claves nos conviene mantener nuestro cerebro en las mejores condiciones posibles para funcionar en una sociedad profundamente tecnológica donde además de lidiar con los computadores, tenemos que saber comunicarnos con ellos y con hijos e hijas que piensan que se lo saben todo porque lidian con los celulares.

La mala noticia es que el trabajo no se va a simplificar sino que va a aumentar y con los jaqueos de los rusos amparados por el presidente, se requerirá más claves y códigos.Un amigo mío que después de siete años volvió a su trabajo estaba más perdido que juey bizco ya que todo era distinto y la información se ponía en programas computadorizados y había que aprender los protocolos y procedimientos que eran un suplicio mental.

Tendrás que seguir memorizando claves y lo mejor es anotarlas como cuando mandas a tu esposo al Súper Stop & Shop con la listita.La buena noticia es que hay una serie de alimentos que te ayudan a mantener el cerebro (no se dice celebro) ágil y te doy la lista con la advertencia de que te cuides de las cosas dulces porque después viene el dolol.Primeramente, mantén tu cerebro bien hidratado y date muchos palos de agua al día.Mientras mayor seas, toma más aguas que todavía es gratis.

El aguacate, los frutos secos, el yogurt, y los cereales integrales son buenos proveedores de sustancias que ayudan a las neuronas. Por otro lado, el salmón, el atún y el jurel contienen ácidos grasos Omega 3 que tus neuronas agradecerán.El chocolate amargo y con más cacao es también otra sustancia preventiva de la perdida de la memoria, y no te olvides de los teces diarios de jengibre y menta.

De todos modos consigan un tutor que de vez en cuando les despeje las dudas y te ayude con lo de las claves y códigos.

Les quiero mucho demasiado.

Julia

Comentarios a los consejos de la Tía Julia.

Yo ni aunque me paguen traería a una nena estudiante de universidad a vivir con nosotros por doce meses.Aunque las agencias pagan $1,000 billetes al mes para alimentarlas, darle alojamiento y pasearlas, yo conozco a Guiso mi esposo que se pone gafas oscuras para mirarles las piernas a las muchachas en el Green.Lo siento, pero más sabe una diabla por vieja que por diabla como decía la suegra de Donald.Muchas gracias Regina de Springfield.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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