En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

La secretaria malcriada, por Waldemar Gracia

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

A veces somos los últimos en descubrir que nuestra actitudes y comportamientos pueden ser una señal de algo mucho más serio dentro de nuestro sistema de vida emocional y psicológico. Creemos que es tan natural ser así, que esperamos que los demás lo acepten como algo normal en nosotros. Permíteme ilustrar lo que te quiero decir.

Hace unos días me encontraba visitando una oficina y una de las secretarias se alteró muchísimo con un cliente que le estaba haciendo un reclamo. Por un momento ambos, el cliente y la secretaria parecían que estaban solos pues no se percataban de que la gente alredor los estaba observando. El cliente le propinaba insultos con palabras soeces, y ella (la secretaria) aunque no hablaba malo, no se quedaba callada.

Finalmente uno de los administradores del lugar salió a ver que pasaba. La secretaria se disculpó con el administrador (no con el cliente) y repetidamente dijo: “Discúlpeme, es que yo soy así”. La secretaria trató de justificar su actitud alegando de ella estaba cansada de que clientes vinieran constantemente a quejarse y a alzarle la voz. Ella reiteró que ella no estaba allí para aguantar “cosas” de la gente.

El administrador llamó al cliente a su oficina y le ofreció una disculpa a nombre de la institución. Le aseguró al cliente que la actitud y comportamiento de la secretaria no reflejaba el sentir de la organización y que su compromiso era tratar con dignidad y respeto a todos los clientes que allí acudían en busca de ayuda. El cliente salió algo satisfecho de la oficina.

Luego el administrador en compañía del Director de Recursos Humanos se reunió con la secretaria. En este caso la historia fue un tanto diferente. Luego de un rato de discusiones y deliberaciones la secretaria fue escoltada hasta su escritorio para recoger sus cosas y luego fue llevada hasta la entrada del estacionamiento. La secretaria fue despedida de su empleo por “ser así”.

Esta historia es verídica y reciente. Muchas personas por imponer su “ser así”, arriesgan no solamente su “habichuelas” sino que lastiman a muchos en su camino. Personas que se imponen y que se niegan a ser condescendientes y compresivos con los demás caen presa de su propia arrogancia.

El mundo no puede girar a mí alrededor solamente. Yo no soy el único propietario de la razón. Las cosas no tienen que ser solamente como yo digo. Las cosas no se pueden hacer a mi manera. Mi opinión no puede ser la única y absoluta opinión. Yo no puedo ser el único centro del Universo.

No estamos queriendo decir que una persona no deba hacer valer su punto y sus razones. Por el contrario, creemos que todos tenemos que hacer valer nuestras ideas y opiniones. Pero no a costa de lastimar, humillar o menos preciar a los demás.

Los seres humanos fuimos credos con muchas posibilidades y atributos. Decía mi abuela: “Lo cortés no quita lo valiente”. Los seres humanos nos distinguimos de los animales en que tenemos la capacidad de aprender y demostrar modales. Podemos controlar nuestros impulsos y podemos controlar nuestra lengua.

La lengua es como dice la Biblia: “una pequeña flama que puede incendiar un infierno completo”. La mayoría de los pleitos entre personas se deben a malos entendidos o algo que alguien dijo que no debió haber dicho. Por no controlar la lengua muchas personas han perdido mucho incluso la vida.

La lengua es uno de los más importantes miembros de nuestro cuerpo. Es con la lengua que gustamos el sabor de las cosas. Es con la lengua que iniciamos el proceso de digestión. La condición de nuestra lengua es crítica para determinar o diagnosticar muchas enfermedades. Cuando usted va al medico para un examen una de las primeras cosas que le examina el doctor es su lengua. Con la simple observación de su lengua el médico puede conocer como anda su organismo por dentro. La lengua revela mucho de lo que tenemos por dentro. Por el color y textura de la lengua el médico sabe que tipo de dieta y que hábitos alimenticios tiene usted.

Pero el propósito principal de la lengua es para hablar, para comunicarnos. La comunicación entre las personas ha sido y sigue siendo clave para la formación de relaciones, para la formación familiar y social.

La secretaria de esta historia perdió su trabajo. Perdió la fuente de ingreso para mantener a su familia y siendo madre soltera las cosas se le han complicado más todavía. Hay gente que habla sin pensar. Pero si pensaran, estoy seguro que en muchas ocasiones no hablarían. El problema de una “lengua suelta” es que “resbala en lo mojado de su boca”. Y cuando ha dicho lo que no tenía que decir descubre que ha hecho mucho daño a otros. Pero el peor daño se lo ha hecho a sí misma.

La próxima vez en te sientas tentado o tentada a defenderte diciendo “Yo soy así”, piensa a quien puedes lastimar. Tal vez seas la única victima pagando el precio más alto.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

Siguenos

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top