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Iglesia exige aprender manual de ambiente seguro para evitar delitos sexuales

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En el noticiero En Vivo con Maricarmen Godoy, transmitido por 103.5FM y en Face Book Live, Astrid Álvarez, del Departamento de Ambiente Seguro (Safety environment), aceptó que la Diócesis de Bridgeport está tomando medidas extremas para que los niños que acuden a la iglesia estén seguros y lejos de los sacerdotes o personal administrativo o voluntarios que tengan intenciones de cometer delitos sexuales.

BRIDGEPORT. La campaña “Protejamos a los niños de Dios” según Astrid Alvares fue creado hace quince años dentro de la iniciativa de la Conferencia de Obispos de los Estados Unidos que pidió que cada Diócesis y Arquidiócesis tenga una oficina que provee entrenamiento a la comunidad que hace trabajo en las diócesis; así mismo el jefe de la Policía de Bridgeport, Armando Pérez.

En Bridgeport la oficina se llama de Ambiente Seguro y provee una búsqueda del pasado criminal de las personas que se acerquen a la diócesis, además entrenamiento suficiente para aprender sobre los protocolos de seguridad a seguir cuando se está con un menor.

La Oficina de Ambiente Seguro acepta que la lucha con los medios es sobre cómo los comunicadores manejan la información que implica un titular y un texto llamativo pero que deja casi siempre de lado el contexto de cuándo y cómo se desarrollaron los hechos. Por ejemplo, dijo Astrid, en el informe sobre la Diócesis de Pensilvania se consideraron los números se habló de 200 sacerdotes abusadores con más de mil víctimas pero no se habló que esto sucedió en casi más de 60 años. “Dentro del estudio hay un sacerdote que nació en 1890”, dijo. 

Álvarez también aceptó que la iglesia no puede desaparecer a los depredadores sexuales pero SI puede tomar medidas extremas para que ese espacio de abuso no exista y cerrarles toda oportunidad para que no tengan acceso a los niños.

Otra de las preguntas fue cómo se está educando a los latinos que vienen de países en donde las muestras de afecto aparentemente traspasarían la frontera de los protocolos marcados por la Seguridad Infantil. A esto Álvarez indicó que las demostraciones de afecto se deben dejar para los familiares y que siempre un niño debe estar acompañado de dos adultos de tal manera que NO haya opción a la suspicacia.

 Las políticas están escritas en el Manual de Ambiente Seguro solo permite dar una palmadita en el hombro a un niño, chocar y extender las manos. Cualquier otro gesto estaría dentro de la categoría de violación del protocolo. ¡Nada! ¡Absolutamente nada más se puede hacer!. (no besos en la mejilla, no cosquillas y nunca estar solo con un menor). 

MANUAL DE AMBIENTE SEGURO

PROHIBICIÓN DE ABUSO SEXUAL DE MENORES

Bajo la ley Universal de la Iglesia, el abuso sexual a menores por parte del clero es un delito (ofensa) grave reservada para la Santa Sede, y los ofensores están sujetos a penalidades severas, incluyendo despido del estado de clero, si el caso así lo amerita. Hasta un solo evento verificado de acto de abuso sexual contra un menor – en el pasado, presente o el futuro – por un sacerdote o diacono llevará a su remoción permanente del ministerio sagrado. Cualquier acto de abuso hacia un menor cometido por un empleado laico o voluntario – en el pasado, presente o el futuro – conllevara a su remoción de cualquier posición en la Diócesis o cualquier organización o institución Diocesana.

Bajo las leyes Federales, la ley civil y criminal que rige el Estado de Connecticut, el abuso sexual de menores y la posesión de pornografía infantil son crímenes graves y los ofensores pueden ser sujeto a sanciones severas, incluyendo encarcelación, multas, o daños monetarios.

ABUSO SEXUAL A MENORES

Abuso sexual a un menor incluye abuso sexual o explotación sexual de un menor y otros comportamientos en los cuales un adulto usa a un menor como objeto de gratificación sexual. Esto incluye, pero no se limita a, contacto sexual con las partes íntimas (área genital, ano, ingle, parte interior de los muslos, nalgas o pechos) de un menor con el objetivo de obtener gratificación o excitación sexual o con el propósito de degradar y humillar al menor. El tocar deliberadamente las partes íntimas de un menor, el solicitar que el menor toque las partes íntimas del adulto, el exponer las partes íntimas del adulto a un menor, o solicitar que el menor exponga sus partes íntimas también constituye abuso sexual. Un menor es una persona que no ha alcanzado una edad adecuada y responsable para dichos actos, la edad es de dieciocho años.

La pornografía infantil es una forma de abuso sexual infantil. La ley federal define pornografía infantil como cualquier muestra visual y de imágenes que muestran conducta sexual explicita incluyendo menores (personas de menos de 18 años de edad). Imágenes de pornografía infantil también son referidas como imágenes de abuso sexual a menores y también son consideradas abuso sexual a menores. La ley federal prohíbe la producción, distribución, importación, recepción, o posesión de cualquier imagen de pornografía infantil.

Las transgresiones en mención se relacionan a las obligaciones provenientes de los mandamientos de la Ley de Dios acerca de las interacciones humanas sexuales como son presentadas en del Sexto mandamiento del Decálogo. Por tanto, la norma a ser considerada durante la evaluación de alegaciones de abuso sexual a un menor es si la conducta o interacción con menores es considerada como un desacato interno con respecto al Sexto Mandamiento (Delitos Canónicos Incluyendo Conductas sexuales inapropiadas y remoción del clero.

OTRAS CONDUCTAS INACEPTABLES.

Incluso conductas que no constituyen abuso sexual pueden ser ofensivas o pueden crear malos entendidos o vergüenza. La experiencia ha mostrado que acciones por parte de un sacerdote o diácono con menores, tales como abrazos, palmadas, cosquillas o demostraciones físicas similares, incluso si tienen intenciones inocentes, pueden ser malinterpretadas. Sacerdotes y diáconos deben ser especialmente cuidadosos, por lo tanto, deben evitar el tipo de conductas previamente descritas, especialmente cuando otros adultos no están presentes. La Diócesis de Bridgeport mantiene un Código de Conducta que aplica a todo el personal y, por ende, todo el personal recibirá entrenamiento acerca de las actualizaciones al Código de Conducta.

De forma similar, empleados laicos y voluntarios deben abstenerse de verse involucrados en interacciones de naturaleza no sexual con menores a su cuidado, en todo caso que el contacto mencionado pueda ser malentendido por parte del menor o pueda ser sujeto a objeciones por parte de los padres del menor. A pesar de lo descrito, profesores u otro empleado o voluntario de una escuela puede usar fuerza física razonable en la escuela de acuerdo al Estatuto General de Connecticut § 53a-18 (6). La ley de Connecticut aplica penalidades y multas a ‘aquellas personas quienes, teniendo el control y custodia de un menor de edad de dieciséis años, en cualquier capacidad castiga al menor a su cargo, maltrata, tortura, obliga a trabajos excesivos o crueles en contra de la ley. Conn. Gen. Stat. 53-20, o “cualquier persona quien bajo su voluntad o en contra de la ley causa o permite que un menor de dieciséis años de edad sea puesto en una situación en la cual la vida del menor corra peligro, o que su salud este expuesta a lesiones, o su moral sea impactada, será sujeto a penalidades civiles. Dichas acciones que impacten la integridad del niño serán penalizadas rigorosamente de acuerdo a la ley.”

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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