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¡No hables muerte, habla vida!, por la Lic. Liliana D. González

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La escritora cristiana Joyce Meyer expresó: «Usted y yo tenemos un importante poder (como el fuego, la electricidad, o la energía nuclear), justo bajo nuestra nariz, o sea en nuestra boca; poder que dependiendo cómo se use, puede causar la vida o la muerte».

Una palabra de aliento a alguien que está pasando por un mal momento puede reanimarlo y darle el impulso para salir adelante. Una palabra desalentadora puede ser lo único que se necesite para destruirlo. Seamos cuidadosos con lo que decimos. Pensemos antes de hablar para que nuestra boca siempre llene de esperanzas a las personas que se cruzan en nuestro camino.

Esto me recuerda uno de los episodios más tristes de mi vida. Debido a una mala praxis médica, en una mañana perdí a mi hija recién nacida y quedé imposibilitada para volver a concebir de modo natural. A pesar del luto, no me rendí; a los pocos meses de la tragedia inicié la búsqueda de un bebé, me sometí por tres años a la técnica de fertilización asistida conocida como In Vitro o FIV, por sus siglas en inglés. Necesité asistencia psicológica y el apoyo de mi familia que no faltó. No obstante, escuché a alguien cercano a mí decir: «ella no volverá a tener hijos». Esas palabras atravesaron mi alma como puñales, lloré amargamente y, sin darme cuenta, acepté esa terrible declaración y enterré toda esperanza de fertilidad. Para ese entonces, ignoraba el poder de las palabras y mi relación con Dios era simple cordialidad. Los milagros, suponía, eran para los religiosos que entre dientes rezan el rosario el día entero, me sentía miserable, olvidada hasta por el Señor de los casos imposibles.

Cualquiera puede pronunciar palabras que te roben las ansias de luchar en plena batalla, inclusive tú mismo. Ten cuidado con lo que dices, pero sobre todo con lo que escuchas. No permitas que te maldigan, profeticen infortunios sobre tu vida o te hagan desistir de tus sueños. Rechaza toda palabra negativa y no te rindas. Es Dios quien tiene la última palabra sobre tu vida. Los seres humanos, sus alegrías, tristezas, acciones y pensamientos están bajo la soberanía de Dios, incluso el diablo se inclina ante su autoridad.

Si yo hubiera colaborado con el plan de Dios seguramente mi presente sería otro. El enemigo obtuvo una gran victoria en mi vida porque creí en las mentiras que escuché, de hecho yo misma expresé, en momentos de desesperación, que nunca tendría esa bendición. La Biblia en Proverbios 18:21 dice: «La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos». Dios no solo quiere que conozcamos el peligro de hablar de forma negativa, también anhela que aprendamos a expresarnos de acuerdo con su Palabra. «Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado» (Mateo 12:37).

Si no estás satisfecho con tu vida y quieres un cambio positivo, comienza a confesar un presente mejor para ti y los tuyos conforme a la Palabra de Dios. Habla palabras de vida y no de muerte, de salud y no de enfermedad, de abundancia y no de escases, de bendición y no de maldición, porque en tu boca hay un milagro.

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