En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

¡Señor, dame tu bendición!, por la Lic. Liliana D. González

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

He notado con tristeza como se ha ido perdiendo el hábito de bendecir. Creo que es una de las razones por las cuales hay un estancamiento en el crecimiento espiritual de nuestros hijos. Dios ha delegado esta responsabilidad en nosotros, los padres, pero tristemente nos hemos dejado llevar por los afanes de la vida, compromisos laborales, sociales y personales que, de una u otra forma, nos impiden bendecir debidamente a nuestra descendencia.

Cuando bendecimos a nuestros hijos estamos invocando la presencia de Dios en sus vidas para que los proteja del mal y obre a su favor en cualquier circunstancia. La bendición libera, restaura, fortalece el carácter, prospera, y marca el destino de un ser humano.

La bendición es tan importante que los grandes patriarcas Abraham, Isaac y Jacob fallecieron en paz después de bendecir a sus hijos. Al imponer sus manos sobre ellos les profetizaban un porvenir próspero dirigido por el Todopoderoso. Era una herencia espiritual sumamente valiosa que dos hermanos llegaron a enemistarse por ella.

«¡Bendíceme también a mí, padre mío!» Fue el clamor desesperado de Esaú —en el lecho de su moribundo padre— al enterarse de que su hermano Jacob había usurpado su lugar y robado su bendición. Muchos de nosotros hemos anhelado la bendición de nuestro padre biológico, su amor y aceptación, mientras vemos a sus otros hijos gozar de esa gracia. Por esa razón, podemos comprender y hacer nuestro el llanto de Esaú: «¿No tienes más que una sola bendición, padre mío? Bendíceme también a mí, padre mío. Y alzó Esaú su voz, y lloró» (Génesis 27:38).

En ninguna circunstancia dejes de bendecir de hecho y de palabra a todos tus hijos. A todos, no a unos sí y a otros no, evita criarlos con favoritismos. Lo que hace que ellos se mantengan valientes y esforzados para alcanzar sus metas es tu bendición. Cuando los bendices ellos se sienten amados y eso les da confianza. Al expresar buenos deseos sobre sus vidas liberas las promesas del Dios Altísimo.

Si tienes hijos pequeños léeles el evangelio, háblales de Jesús, cuéntales de su amor y bondad, no dejes que se vayan a dormir sin dar gracias a Dios, enséñales a bendecir sus alimentos, maestros, amigos, mascotas… Estos hábitos santos los harán distinguirse de otros niños, el rostro de Jesucristo resplandecerá en ellos y, de ese modo, tú estarás desarrollando una cultura de bendición en tu familia que permanecerá por generaciones.

La bendición de un padre hacia su hijo es tan importante que Jesús, el Mesías, no empezó a hacer milagros ni predicó algún mensaje hasta que Dios, su Padre, lo bendijo públicamente. “Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia” (Lucas 3:22). Así empezó el ministerio público de Jesús, con una clara señal de bendición, afirmación y aprobación por parte del Padre celestial.

¿Te das cuenta de la responsabilidad que Dios ha puesto en tus manos? Retoma la bendición en tu hogar, memoriza las escrituras y ponlas en práctica. Si no tienes Biblia compra una, obsequia el evangelio a tus familiares, vecinos, amigos y compañeros de trabajo; siembra la Palabra de Dios en sus corazones, narra las maravillas que Dios ha hecho en tu vida, cuenta cómo Jesús te ha transformado y fortalecido durante las duras pruebas por las que has pasado.

Con las palabras puedes bendecir o maldecir. En vez de llamar a tus hijos necios, brutos e ignorarlos, derrama sobre ellos palabras de amor que los edifiquen, fortalezcan y les confieran fe y esperanza durante su crecimiento y desarrollo. Es tu bendición la que les reafirmará su valor como hijos de Dios, asegúrate de que ellos siempre te escuchen decir: ¡Dios te bendiga, hijo mío!

_____________________

Copyright 2017. Si quieres leer más artículos como este sígueme en mis redes: https://lilivivelapalabra.wordpress.com/ https://www.facebook.com/reflexionesvivelapalabra/ https://twitter.com/lili15daymar

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

Siguenos

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top