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La verdadera Navidad, por la Lic. Liliana D. González

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Llegó diciembre, la época donde unos celebran y otros lloran de tristeza y nostalgia. No debemos olvidar que el verdadero motivo de la Navidad es Jesucristo, el Hijo de Dios, que se hizo hombre para traer salvación a todo aquel que cree en Él. Aprovechemos estas fechas para llevar amor y esperanza a las personas que están separadas de sus familiares, las que han perdido a un ser querido, las que están solas o enfermas. No olvidemos que somos la luz del mundo. «Así brille la luz de ustedes delante de los hombres, para que vean sus buenas acciones y glorifiquen a su Padre que está en los cielos» (Mateo 5:14-16).

Durante sus días entre nosotros, Jesucristo visitó a los enfermos y los sanó de distintas dolencias, compartió su comida con los pobres, tocó a los leprosos, consoló a los enlutados, habló con los rechazados y predicó el evangelio a numerosas personas. Él nos dejó ejemplo de su amor y bondad.

Mientras cenaba con sus discípulos, la última comida antes de su muerte, Jesús se levantó de la mesa, se quitó su manto y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en una palangana, y comenzó a enjuagar los pies de sus discípulos y a secárselos con la toalla. Hecho esto, se sentó de nuevo a la mesa y les dijo: «¿Entienden ustedes lo que acabo de hacer? Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque soy Maestro y Señor. Pues si yo, su Señor y Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. Yo les he dado el ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo. Ustedes saben que ningún esclavo es más importante que su amo, y que ningún mensajero es más importante que quien lo envía. Si entienden estas cosas, háganlas, y así Dios los bendecirá» (Juan 13:12-17 TLA).

En esta Navidad evita concentrarte en los regalos, las fiestas y las exuberantes cenas, reflexiona en la obra de Jesucristo, honra su nacimiento imitando su conducta. Curiosamente, en estas fechas, los niños esperan los regalos que les traerá un legendario personaje llamado Santa Claus, mas Cristo es el verdadero regalo,  «quien, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo y tomó forma de siervo, y se hizo semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre» (Filipenses 2:6-9 RVC).

Somos salvos por la gracia de Dios que nos ha alcanzado. En esta celebración, ora para que Jesucristo transforme tu corazón a su viva imagen y para que su regalo de Salvación llegue a toda la humanidad. Recuerda visitar a los huérfanos, a las viudas y a los enfermos, reparte amor y esperanza, mira que la verdadera Navidad consiste en seguir los pasos de Cristo.

Desde este espacio les envío bendiciones y le pido al Dios del cielo que cumpla sus buenos propósitos en cada uno de ustedes. ¡Esperanza y fe, lo mejor está por venir!

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