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¡Gracias Señor¡!, por Waldemar Gracia

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Estamos en Navidad, tiempo de reflexión. De meditar en los pobres y necesitados que están a nuestro alrededor. A todos nos gusta dar y recibir regalos en las Navidades. Pero no todo es fiesta y regalos. La Verdadera Navidad es acerca de nuestra humanidad. Se trata de asuntos y necesidades que tenemos los humanos. La Verdadera Navidad es acerca de dar, dar de gratis, de regalar. Dar y regalar; pero eso sí, dar y regalar sin esperar nada a cambio.

Todos damos regalos a las personas que significan algo para nosotros. Dependiendo de cuanto amor o estima le tenemos a la persona así es el regalo o la cantidad de dinero que invertimos en el obsequio. A veces por querer impresionar se hacen regalos tan costosos que toman varias Navidades y muchos dólares para pagarlo.

Pero si en verdad quisiéramos celebrar la Verdadera Navidad haríamos lo que es correcto. ¿Y que es lo correcto? Lo correcto es lo que enseñó el Maestro de Galilea en El Evangelio Según San Lucas 6 : 27 al 36. Y dice:

“Pero a vosotros los que oís, os digo: Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian. Al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al que te quite la capa, ni aun la túnica le niegues. A cualquiera que te pida, dale; y al que tome lo que es tuyo, no pidas que te lo devuelva. Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de quienes esperáis recibir, ¿qué mérito tenéis? Porque también los pecadores prestan a los pecadores, para recibir otro tanto. Amad, pues, a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad, no esperando de ello nada; y será vuestro galardón grande, y seréis hijos del Altísimo; porque él es benigno para con los ingratos y malos. Sed, pues, misericordiosos, como también vuestro Padre es misericordioso.”

¿Regalarías a alguien que no conoces? ¿Regalarías un obsequio a tu enemigo? ¿Regalarías algo a alguien que sabes que ni te lo va a agradecer, y mucho menos te lo va a reciprocar?  El regalar a los que nos regalan, o regalar esperando algo a cambio no tiene ningún mérito. Si quieres hacer de esta Navidad una experiencia diferente, sé perfecto haciendo lo correcto. Haz algo diferente. Da sin esperar nada a cambio. Da de tu tiempo como voluntario a tantos en necesidad. Hay agencias y programas que “como no te pueden pagar” sí te agradecerían tu colaboración. Mira a tu ropero. Seguramente tienes ropa que ya no te pones o por que pasó de moda o por que has aumentado de peso. La ropa que no usas puede ser la única que tal vez alguien pueda recibir en esta Navidad. Haz algo diferente. Da sin esperar nada a cambio.

Si eres jóven y fuerte, toma una pala y limpia la nieve de las entradas de los hogares de envejecientes y de los incapacitados. Pero hazlo sin que te vean. Seguramente cuando vas al supermercado compras motivado por el hambre y terminas comprando cosas que no necesitas. Mira a tu “food pantry” y saca todos esas latas de tuna, de maíz y habichuelas tiernas, y esas latas de sopas que llevan como un año y que no te las vas a comer, échalas en una bolsa y llévalas a un “shelter” o a una agencia de la comunidad. Sé que harás feliz a alguien que no te lo podrá agradecer.

Esta es sin duda la verdadera felicidad, éste es sin duda el verdadero propósito de la Navidad. Descubrirás que es mejor dar que recibir. Descubrirás que dando es como se recibe. Descubrirás que haciendo feliz a otros eres tu mas feliz que nadie. No te preocupes si nadie te lo agradece. No te preocupes si nadie te da las gracias. No te preocupes si nadie te lo reconoce. No te preocupes, pues ya perteneces al círculo exclusivo de los hijos de Dios. Quien después de haberlo dado todo a todos, muy pocos son los que le agradecen y le dicen: ¡Gracias!      

Para concluir, déjame contarte una corta historia: Hubo una vez un alma recién llegada al cielo se encontró con San Pedro.  San Pedro llevó al alma a un recorrido por el cielo.  Ambos caminaron paso a paso por unos grandes talleres llenos de ángeles.  San Pedro se detuvo frente a la primera sección y dijo: “Esta es la sección de recibo.  Aquí, todas las peticiones hechas a Dios mediante la oración son recibidas.”  El ángel miró a la sección y estaba terriblemente ocupada con muchos ángeles clasificando peticiones escritas en voluminosas hojas de papel de personas de todo el mundo.

Ellos siguieron caminando hasta que llegaron a la siguiente sección, y San Pedro le dijo: “Esta es la sección de empaque y entrega.  Aquí, las gracias y bendiciones que la gente pide, son empacadas y enviadas a las personas que las solicitaron.”  El ángel vió cuán ocupada estaba.  Habían tantos ángeles trabajando en ella como tantas bendiciones estaban siendo empacadas y enviadas a la tierra.

Finalmente, en la esquina más lejana del cuarto, el ángel se detuvo en la última sección.  Para su sorpresa, sólo un ángel permanecía en ella ocioso, haciendo muy poca cosa.  “Esta es la sección del agradecimiento” dijo San Pedro al alma.  “¿Cómo es que hay tan poco trabajo aquí?” -preguntó el alma.  “Esto es lo peor”-contestó San Pedro.  “Después que las personas reciben las bendiciones que pidieron, muy pocas envían su agradecimiento.”

“¿Cómo uno agradece las bendiciones de Dios?” “Simple”-contestó San Pedro, “solo tienes que decir, GRACIAS SEÑOR. ¡Haz algo diferente, da sin esperar nada a cambio y sé agradecido!

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

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