En vivo LIVE

Publicidad

Columnistas

¿Es mi hijo un delincuente juvenil?, por Waldemar Gracia

Share on print
Print
Share on email
Email
Share on facebook
Facebook
Share on twitter
Twitter
Share on linkedin
LinkedIn
Share on whatsapp
WhatsApp

“Margarita” se comunicó con nuestra columna en busca de solución a las “travesuras” de su hijo. “Joaquín” de 13 años ya ha sido detenido, suspendido y arrestado en varias ocasiones por sus “travesuras”. “Margarita” no es la única madre que minimiza y reduce al término “travesuras” lo que un bandido y delincuente como su hijo “Joaquín” hace por diversión. La delincuencia juvenil es un fenómeno de ámbito mundial, pues se extiende desde los rincones más alejados de la ciudad industrializada hasta los suburbios de las grandes ciudades, desde las familias ricas o acomodadas hasta las más pobres, es un problema que se da en todas las capas sociales y en cualquier rincón de nuestra civilización.

Los especialistas en este tipo de comportamiento están haciendo hincapié en los últimos años, en la importancia de subrayar los aspectos cognitivos interpersonales en la descripción del carácter del delincuente juvenil, como una prometedora vía tanto para establecer eficaces programas de prevención como para elaborar modelos educacionales que permitan una eficaz reeducación. Juntamente con ello, las mayorías de los estudios descriptivos de la carrera delictiva señalan una serie de factores individuales y biográficos que caracterizan al delincuente juvenil y que llevan a la conclusión de que el delincuente juvenil es una persona con un gran conjunto de deficiencias, y una de ellas es que comete delitos. Entre tales factores podemos citar, sin ánimo exhaustivo, los siguientes:

  • Impulsivo
  • Con afán de protagonismo
  • Fracaso escolar
  • Consumidor de drogas
  • Baja autoestima
  • Familia desestructurada.
  • Clase baja
  • Carente de afecto.
  • Agresivo
  • Sin habilidades sociales
  • Poco equilibrio emocional.
  • Inadaptado
  • Frustrado

DIEZ REGLAS SENCILLAS PARA CRIAR A UN DELINCUENTE

(Recopilado por el Departamento de Policía de Houston, Texas)

  1. Desde su infancia comienza a darle a tu hijo todo lo que quiera. De esta manera crecerá con la idea de que alguien lo debe mantener siempre.
  2. Cuando aprenda a decir groserías celébralo con risas. Esto le hará pensar que las vulgaridades son graciosas.
  3. Nunca le enseñes nada acerca de Dios. Espera a que sea mayor de edad y tome entonces la decisión de creer o no en Dios.
  4. Recoge todo lo que deje regado y tirado: libros, zapatos, ropa, juguetes y trastos. Hazle todo para que así tenga experiencia en dejar siempre todas sus responsabilidades sobre otros.
  5. Discute frecuentemente frente a él (o ella). De esta manera no se sorprenderá cuando tu hogar se desintegre.
  6. Dale todo el dinero que quiera gastar, asegúrate de que nunca trabaje para ganarse lo suyo. Al fin y al cabo no necesita pasar por lo que pasas tú.
  7. Complácelo en todos sus antojos: comida, bebida, ropa, juguetes, comodidades y diversión. Si le niegas algo podrías causarle una frustración.
  8. Defiéndelo de todos los vecinos, maestros y policías. Es seguro que todos ellos están contra tu hijo (o hija).
  9. Cuando se meta en graves problemas discúlpate diciendo “Es que no lo puedo controlar”.
  10. Prepárate para sufrir toda la vida. Lo más seguro es que te va a pasar (vas derecho al dolor).

¿Y Cuál es la solución? Las recomendaciones ofrecidas por el FBI y otras organizaciones enfocadas al problema con la finalidad de resolver el problema de la delincuencia juvenil, frente a la cada vez mayor cantidad de voces que claman por resolver el conflicto con una mayor represión y violencia, han sido las siguientes:

  • La prevención antes que la represión: La mejor manera de prevenir la delincuencia juvenil es la de impedir que surjan delincuentes juveniles, para lo cual se necesitan adecuados programas de asistencia social, económica, educacional y laboral.
  • Minimizar el uso del sistema de justicia tradicional: Emplear otras vías y medios para resolver los conflictos generados con la delincuencia juvenil antes de que intervenga el Juez.
  • Flexibilizar y diversificar la reacción penal: Con medidas flexibles, que se puedan ajustar y acondicionar periódicamente a las circunstancias del menor, según las condiciones, el avance y el progreso en el tratamiento o en la ejecución de la medida, podemos conseguir una mayor personalización de la medida tutelar, de manera que la reacción sea proporcional a la gravedad del caso, adaptándose a las condiciones y necesidades del menor.
  • Aplicar a los menores infractores todos los derechos reconocidos a los adultos.
  • Profesionalizar y especializar a la Policía en materia de menores, así como a los Jueces, Fiscales y Abogados: Una mejora en el aspecto técnico de estos profesionales, permitirá una mayor efectividad y eficacia en la reforma de los jóvenes delincuentes.

Si se reconocen y se implantan estas recomendaciones, buscando alternativas viables y aceptables para las partes en el conflicto provocado por la delincuencia juvenil; más que en buscar la represión y el castigo, medidas que solo sirven para que todos pierdan, estaremos en el camino de ofrecer respuestas realmente eficaces ante un problema que ha alcanzado tal grado de magnitud que debe servir para motivar a todos los sectores implicados en la política criminal en busca de respuestas y soluciones al mismo.

DEJAME ARTE, La Caricatura de Reinaldo

103.5 FM - La Voz Radio

Siguenos

Te puede interesar Noticias Relacionadas

La Voz Hispana TV

Scroll to Top